martes, 6 de diciembre de 2016

En defensa de la “puta” oligarquía, si es esto posible

Creo que la gran revolución mundial al final va a ser contra la multitud de boludos que a la esclavitud la llaman libertad, a la miseria e inseguridad progreso y a los ladrones líderes.
R.L.F.



Antes que nada una aclaración con respecto al título, por el grosero término “puta”; resulta que no hace mucho un conocidísimo dirigente argentino que no sabemos si es puntero político, piquetero, o simplemente asaltante de comisarías, además de gran partidario del gobierno que terminó en 2015, dirigente que acomodó a todos los hijos en la función pública, en una de sus tantas apariciones callejeras dijo a los medios textualmente: “Odio a la puta oligarquía”, bien resulta que en este trabajo intento razonar qué es la oligarquía, su función y si bien puede ser una meretriz como dijo ese señor, también hay que entender que él forma parte o nos lleva a otro tipo de oligarquía que resultaría mucho, muchísimo más prostituida que la que él odia tanto.
Qué es oligarquía, el DRAE nos dice: “1. Forma de gobierno en la cual el poder político es ejercido por un grupo minoritario. 2. Grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector social, económico y político”. Claro que la palabra tiene un sentido peyorativo, por tanto su connotación negativa se impone sobre su explicación semántica.
¿Pero es posible desprenderse de ella, que esta desaparezca y sea posible un gobierno sin oligarquía? Me parece que no, ya que considero que si una es desplazada inmediatamente es reemplazada por otra nueva. Fíjense en el caso cubano, allí cambió completamente el poder en 1959, la vieja oligarquía cubana fue corrida por un grupo de, entonces, jóvenes “idealistas”, y como sabemos en poco tiempo ese “idealismo” desapareció junto a las ideas democráticas al instalarse en el poder Fidel Castro, estableciendo este una nueva oligarquía, mejor dicho una nomenklatura que viene a ser la oligarquía occidental pero al estilo soviético, de tono feudal o monárquico; y si bien los principales e incondicionales referentes de la “revolución” no tienen títulos como condes, duques o marqueses, tienen todos los privilegios de aquellos y más; ahí está el príncipe Tony mezclándose con el jet set internacional.
Lo que se entiende es que la oligarquía siempre va a estar, del tono que sea: popular estilo chavista, estilo soviético, liberal o conservadora. Y es lógico que así sea, porque siempre tiene que haber un poder, el vacío no existe en política. Pero ya que existe la oligarquía y es inevitable, lo que nos debería preocupar es cómo debería ser esta y quiénes deberían integrarla.
Hay un ejemplo fácil de comprender, con el que podríamos apreciar qué es y el sentido que debe tener la oligarquía. Nuestro Ejército en la guerra del Chaco fue el encargado de defender nuestra soberanía y recuperar territorios ocupados. Bien, un ejército se compone de oficialidad, suboficiales y tropa, nadie puede imaginar un ejército sin estas divisiones, de puros oficiales o pura tropa, todos se complementan y cada uno juega un papel. El rol director y planificador lo tiene la oficialidad, que a su vez tiene una dirección, el jefe de estado mayor, donde planifican el accionar, planes que luego pasan a la oficialidad, comandos de cuerpo, y esta a su vez ordenan a la tropa llevar adelante su ejecución. Claro que aquí, a diferencia de un gobierno democrático, la tropa no elige quién debe estar al frente de la oficialidad o dirección, ni quienes deben ser sus principales generales o coroneles, se supone que estos fueron elegidos por su capacidad, su profesionalismo y sobre todo su vocación. Unos pocos conduciendo a muchos.
Y trasladado al plano civil, en la paz, también tenemos una cadena de mandos, manejada por unos pocos, de arriba hacia abajo, que trabaja, o debe trabajar, para llevar adelante una administración o gobierno lo más eficaz posible en beneficio de su Nación, de sus ciudadanos. Porque un gobierno funciona en forma similar a un ejército, con otras miras por supuesto; y también sus integrantes deben ser los más calificados posibles.
La oligarquía se corrompe cuando esta se convierte en statu quo y no acepta cambios o modificaciones; cuando impera el fraude en el sistema eleccionario; cuando los puestos más relevantes se convierten en herencias familiares; cuando se deja de lado el concurso para acceder a los cargos; cuando la concentración de la producción de la riqueza queda en pocas manos, sobre todo la tierra; cuando la burocracia y las regulaciones se imponen de manera que no florezcan los nuevos emprendedores; cuando desde el Estado se monopolizan servicios y este compite con la empresa privada distorsionando su función; cuando la justicia deja de ser independiente y sirve a la política partidaria, cuando los jueces y fiscales entran por acomodo y no por méritos; cuando los legisladores son elegidos entre gallos y medianoche por el partido o padrino y no directamente por los ciudadanos convirtiéndose así en una casta privilegiada, intocable; que a su vez manipula nombramientos en la Justicia, FFAA y organismos de seguridad; y sobre todo cuando no se respetan las reglas del juego marcadas en la Constitución.
Cuando todo esto pasa, cuando la oligarquía convertida en statu quo está corrompida y no sirve a los intereses de la Nación sino a los propios es que se convierte en tiranía, aunque tenga un origen democrático (es el caso de los sucesivos gobiernos liberales de 1904 a 1936 y del Rubio de 35 años), con estos florece el crimen organizado y las corporaciones extranjeras hacen su agosto (la usura internacional, la que busca mano de obra esclava, la que depreda los recursos naturales, el capital golondrina, etc.). Una oligarquía así se convierte en una especie de mafia, transformando el Ejército de la Nación en ejército de ocupación, y las fuerzas de seguridad en seguridad personal antes que ciudadana. Esto que digo también se puede apreciar actualmente en la Venezuela chavista, y antes en nuestro país con los legionarios que gobernaron posguerra del 70, una oligarquía totalmente opuesta a la de Francia y los López, que consolidaron una República y engrandecieron la nación; y en la revolución de 1947, cuando un grupo de militares institucionalistas se levantó en contra de la partidización del Ejército, que fueron derrotados, y así el país pagó y sigue pagando un alto precio en su desarrollo económico, social y cultural, ya que la crema y nata de la sociedad en su mayoría emigró o se dejó de lado, al instaurarse la brutal oligarquía partidaria colorada que controló el país dictatorialmente por décadas, igual que los liberales de antaño.
Como ven, de la oligarquía no podemos zafar; y pienso que podríamos llegar a tener una menos nociva y prostituida si tomamos conciencia del valor que tiene la democracia, que es el único sistema que puede frenar su degeneración y autocorregirse; y que, por el contrario, con el populismo seudoprogresista se termina sometido a la peor de las oligarquías, tan opresora que ya no calificaría simplemente de “puta”, a la que habría que agregarle la madama y el proxeneta, el quilombo completo.

sábado, 26 de noviembre de 2016

FIDEL, LÍDER DE LA INVOLUCIÓN

26-11-2016 

Llorar la muerte de Fidel Castro es como llorar la muerte de Stalin, de Mao y otros conocidos dictadores, que bajo sus largos regímenes murieron millones por hambre y persecución política.
Lamentablemente los que lloran la muerte de este no se acuerdan de sus víctimas, que son miles, a ellas solo sus parientes los lloran en silencio, los que quedaron.

Nadie llora a los cubanos que murieron ahogados en el mar buscando la libertad; jóvenes, niños y mujeres que en improvisadas balsas hechas a escondidas del régimen se lanzaron a recorrer cientos de kilómetros en un mar impredecible e infestado de tiburones, ellos prefirieron la muerte directa y no la muerte en vida que les ofrecía la Revolución castro-stalinista.

Algunos de sus partidarios dicen que Fidel “derrotó al capitalismo”, seguramente esto habrá sido posible con los hoteles siete estrellas que construyó exclusivos para millonarios en las mejores playas de La Habana, exclusivas por supuesto para los turistas pero prohibidas totalmente para los oriundos; tal vez derrotó al capitalismo con los autos de alta gama que gustaba utilizar, con su ropa de primera marca, con sus “ahorros” que calculan supera a la familia real británica; con toda una nación trabajando para el Estado cubano, para la Revolución, que era él en definitiva, el rey de la isla que en vez de corona usaba un quepi; sin dudas con todo esto logró derrotar, en vida, al capitalismo salvaje que se apoya en la libertad del mercado, en la competencia y desregulaciones.

Y a sus detractores, que por estas horas están festejando al grito de “¡Cuba libre!” y dicen “muerto el perro se acabó la rabia”, etc., les recuerdo que Cuba sigue en poder de otro Castro desde hace una década y que los perros pueden morir pero el virus que la produce sigue vivo, en este caso el virus sería la ideología, que la continúan transmitiendo urbi et orbi, y que las pestes que produce son cíclicas, a veces están en retroceso y otras se manifiestan en forma más virulenta; porque la tentación totalitaria está latente en la sociedad, y esto lo saben muy bien los manipuladores de la opinión pública de ahí que busquen la profundización de la famosa “grieta” dividiendo a la opinión de manera que esta no reconozca cuáles son sus verdaderos intereses, y todos y todas se vuelven “anti”; así es como se termina apoyando y celebrando a líderes como Fidel, que no hace más que ponerles cadenas con pesadas bolas en los pies a su gente, mientras los lleva a vivir a la época feudal en pleno siglo XXI al grito de “¡Fidel… Fidel!...”; y a esta involución sus seguidores gustan en llamar “revolución”; claro, la llaman así los que no la sufren.

RLF

sábado, 12 de noviembre de 2016

“HILLARY, YOU'RE FIRED" o "CLINTON AL GOBIERNO, MONSANTO AL PODER"



A veces me pasa que no me decido por un título y entonces dejo a criterio del lector el que más le guste. El primero, “Hillary, estás despedida”, es la traducción del título, que creo era el meme obligado de la jornada postelectoral de USA. Esa frase fue un clásico del programa televisivo que llevó adelante hace algunos años el ahora presidente electo Donald Trump. El segundo, al leer la nota se darán cuenta.
Pero veamos la diferencia entre ambos candidatos.
Trump es un supermillonario, que ha hecho su fortuna en la función privada, y con mucho éxito evidentemente, tanto que ha llegado a formar, como gustan llamar los yanquis, un imperio; conformado por emprendimientos inmobiliarios, televisivos, juego, alimentos, bebidas y derechos por la marca que lleva su apellido, una fortuna calculada en miles de millones de dólares. ¿Y cómo llega un hombre a amasar semejante fortuna y ser un exitoso empresario?, no debe ser precisamente por ser individualista, sino por formar un equipo de excelencia, de r
odearse de gente capaz que supongo debe tener al frente de las distintas áreas, aparte de tener él la audacia personal y capacidad para pelear y defender sus negocios frente a un mundo capitalista y salvaje, porque el capitalismo es realmente salvaje, es su naturaleza, sea público o privado, ya que constantemente está luchando contra otros capitales que quieren desbancarlo o apropiarse de sus logros, un mundo de lobos o piratas. Y este hombre, de una carrera exitosa, no exenta de traspiés, a los 70 años es hoy el 45º presidente electo de USA.
Del otro lado, la candidata perdedora, la exsenadora y secretaria de estado; ella, con sus 69 años, tiene una carrera donde se mantuvo más tiempo en el empleo público que en el privado; lo que la convierte, sin dudas, en una abogada exitosa, del primer mundo claro. Algo que poco se difunde, más bien se oculta, es que en su paso por el empleo privado trabajó para una firma asesora de Monsanto, Rose Law Firm, y luego, seguramente recomendados por ella, varios de sus excompañeros, de dicha firma, pasaron a trabajar bajo el gobierno de su esposo, el escandaloso Bill; también afirman que es ella la que hizo posible que su consorte haya sido presidente y asimismo porque tenía en miras ser ella Presidente soportó y mantuvo su matrimonio a pesar de los affaires amorosos de su incontenible marido, por todos conocidos; evidentemente un matrimonio por conveniencia, no precisamente patriótica. Como se aprecia, ella es la perfecta burócrata y tal vez ama de casa.
Y acá reside la gran diferencia; de un lado el empresario que conoce de riesgos, que vive la realidad y sabe de pérdidas y ganancias y el valor humano, y del otro la empleada que siempre ha servido fielmente a un grupo o corporación, del que no forma parte, pero al cual debe su fortuna y carrera y que sabe que sin ellos no es nada; así es que para estas personas la lealtad al grupo se impone antes que nada. Dicen que el burócrata por lo general no siente pertenencia ni honor de grupo, solo dependencia política de quien, o quienes, lo protege, y la regla de oro del burócrata es “el que no actúa no se equivoca”.
Creo que en su mayoría el pueblo norteamericano lo pudo haber intuido así, de ahí el resultado de la elección; sabían que votar a la señora Clinton iba a ser más de lo mismo, más del burócrata Obama, otro abogado; por tanto decidieron cambiar y esta vez elegir al que contrata a los abogados y le dijeron con su voto al Partido Demócrata y su candidata “you’re fired”, al menos por cuatro años.
Posdata: Dos burócratas conocidos son Josef Stalin y el inefable Maduro.

miércoles, 19 de octubre de 2016

EL CASO GRASSI


Desde que comenzó el caso Grassi no creí plenamente en la culpabilidad del cura, porque, como dice el inspector de la serie de televisión “Columbo”: “Aquí hay algo que no cierra”. Al término del primer programa de “Telenoche investiga”, en el que acusaron al sacerdote de uno de los delitos más aberrantes que pueda existir, como es la corrupción de menores, apareció en Canal 9 el acusado, frente a un panel de periodistas, explicando su inocencia y cómo habían tratado de extorsionarlo horas o días antes; después de esto menos me cerraba la posible culpabilidad del sacerdote.
Posteriormente y transcurridos varios días de comenzado el caso, estando el cura preso, el diario “Ambito Financiero” realizó una extensa investigación que fue contando día a día en sus páginas, demostrando a través de las notas un complot jurídico-periodístico, en el cual se involucraba a fiscales y jueces llegando hasta la cabeza misma del grupo Clarín.
Por supuesto que si en un principio no creí en la culpabilidad de este hombre, menos creo ahora. Pero este convencimiento pueden considerarlo subjetivo, porque la Justicia aún no se expidió en forma definitiva. Lo cierto es que el cura a pesar de quedar en libertad no puede entrar a la fundación que él creó, no puede exponerse en ningún medio a hablar del caso y menos nombrar a los acusadores, en una palabra: parece que no quieren que se defienda. Y también después del vuelco de la causa en forma favorable al padre Grassi los medios de comunicación, salvo el diario ya mencionado, comenzaron un sospechoso silencio sobre el tema que los vuelve, sugestivamente, cómplices con los acusadores.
Una fiscal le aconsejó al sacerdote que leyera “El proceso” de Kafka; otro, más que con la susodicha obra comparó el tema con la historia de “Cien años de soledad”, de García Márquez. Y sobre estas comparaciones, que no comparto, es que deseo expresar mi opinión.
Antes de leer los libros recomendados les aconsejaría leer, no al cura por supuesto, sino a los acusadores, el Evangelio; o que alguien les cuente a estos la historia de la Iglesia a la que pertenece Grassi; encontrarán que el primer inocente muerto por ayudar al prójimo es nada más ni nada menos que Jesús, el fundador; luego, todos sus apóstoles; más adelante hay un holocausto de cristianos. Pero no nos vayamos tan atrás, pasemos rápidamente a la orden de los Caballeros del Temple (Templarios) muertos en la hoguera después de una falsa acusación de conspiración (siglo XIII); la persecución a los jesuitas a fines del XVIII; las matanzas de religiosos en la Francia del terror (la revolución francesa), también en el final del XVIII; los miles de crímenes cometidos por los maoístas contra los hombres de Dios en China (siglo XX); los casi ocho mil muertos (quema de templos y violaciones de monjas mediante) en la España de los republicanos, también en el siglo XX. Pasemos rápidamente estos veinte siglos de historia de la Iglesia y concentrémonos en un caso, que también pasó en la centuria pasada.
Les voy a contar, brevemente, la historia del Padre Pío, más conocido como el cura de los estigmas. Este sacerdote fue consagrado santo hace muy poco, julio de 2002, por la Iglesia católica. Él había nacido un 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, pueblito del sur de Italia; a la edad de dieciséis años vistió el hábito franciscano y a los 23 años es ordenado sacerdote. El 20 de setiembre de 1918, o sea a los 31 años, recibe el carisma de los estigmas: son cinco llagas que manan sangre y que se mantienen durante cincuenta años (manos, costado y pies). Un 9 de enero de 1940, en la celda del convento del padre Pío nace la idea de la creación de la Casa Alivio del Sufrimiento y el 19 de mayo de 1947 se inicia la construcción, inaugurándose el 5 de mayo de 1956. Esta casa surge de la cabeza de este padre sin dinero: sobre una roca desnuda se crea un complejo hospitalario único en Europa. La fama del cura de los estigmas había trascendido las fronteras; no sólo por éstos era famoso, también lo es por su piedad y los milagros que ya le atribuían. La idea tuvo seguidores y benefactores y el primer donativo importante vino de Nueva York, del alcalde, prosiguiendo luego desde distintos lugares de los Estados Unidos y desde todos los rincones de la tierra. El padre Pío fue dispensado por sus superiores del voto de pobreza para que pueda manejar las donaciones. Esta monumental obra, como su nombre lo indica, atiende a la gente que no tiene recursos sin cobrarle un peso, y a los que pueden pagar los servicios una módica suma.
Por esta obra, por los intereses y la envidia que generó dentro y fuera de la Iglesia, el padre Pío tuvo que sufrir ataques, acusaciones de malversación, llegándosele a prohibir el manejo de los recursos de la misma. Decía el cardenal Lercaro: “Lo que apenaba al padre Pío no era tanto que se intentase disponer de la riqueza que representaba la Casa Alivio del Sufrimiento y de lo que afluía a ella por la caridad… (…) al hecho que lo hacían sufrir desde la Iglesia (…) con procedimientos arbitrarios, disposiciones durísimas, injuriosas, malignas…”. Por supuesto que la prensa se ocupó activamente de difundir los escándalos que perjudicaban al padre Pío, pero no de realizar una investigación profunda.
La cuestión es que a la larga este hombre de Dios fue sobreseído de todos los cargos. Falleció el 23 de setiembre de 1968, y apenas transcurridos treinta y cuatro años de su muerte la Iglesia, bajo el pontificado de Juan Pablo II, lo declara Santo, siendo el caso más veloz de canonización.
Como ven, el padre Grassi pertenece a una institución dos veces milenaria que ha sufrido y sufre persecuciones desde su creación; y con los miembros que más se han ensañado es, justamente, con los que han hecho obras; mejor dicho, con los que quieren o quisieron cumplir con el mandato de su creador, “dar de comer y aliviar a los que sufren”.

(Nota publicada en la revista Ñe'engatu, de octubre de 2003)



SOBRE EL 23 DE OCTUBRE (1931)

(Publicado en La Nación, Asunción, el 29-10-2007)

El columnista Alberto Vargas Peña, en su artículo “1931 y 2007: Dos caras de la indefensión” tiene una visión de los hechos acaecidos el 23 de octubre de 1931, bastante desdibujada, o más bien parece justificar el ametrallamiento de la multitud que se manifestaba en defensa del Chaco. Tildar de comunistas a sus organizadores es realmente ridículo, nadie más lejos de esta ideología que uno de los protagonistas que él menciona, Juan Stefanich. Tengo el gusto de conocer a su hijo, quien me ha regalado varías obras de su padre, entre ellas el libro “El 23 de octubre de 1931”, y le puedo afirmar que si hay alguien que combatió el comunismo desde su puesto de ministro en 1936, fue justamente él.
Posiblemente el error de conceptos del analista parta de las fuentes que al final de su columna agrega, como diciendo, “échenle la culpa a ellos, no a mí, ellos lo dicen”. El libro de David Zook Jr. no vale la pena ni comprarlo, al hojear unas pocas páginas en seguida me di cuenta cómo el autor falta a la verdad, entonces uno ve que esta obra es parte de la historia oficial que han escrito fanáticos liberales que no han dudado en tergiversar los hechos para así quedar ellos en la historia, en nombres de calles, avenidas y rutas, en el bronce, en las plazas y en cuanto pueblito hay relegando a los auténticos patriotas que llevaron adelante aquella gesta del Chaco, que los tenemos y ni Estigarribia, ni Ayala ni Guggiari están siquiera a la altura del tobillo de estos.
Los liberales de aquel entonces no hicieron absolutamente nada por la defensa del Chaco, fue el pueblo el que se levantó y patriotas como Juan Stefanich son los que desde su tribuna periodística ayudaron a tomar conciencia e impulsaron a estudiantes, obreros y campesinos a que esa defensa se haga efectiva.
Pero lo más incongruente que expone en su análisis es que esa manifestación fue organizada por comunistas. Acaso no sabe el columnista que el partido Comunista, que no estaba proscripto en aquellos años, se oponía a esa guerra y lo hacía saber a través de los panfletos que distribuía entre los soldados; ellos consideraban que las tierras del Chaco no eran nuestras eran de los terratenientes como Carlos Casado, etc., por tanto no había que defender los intereses de estos. Y en este punto podemos decir con toda certeza la afinidad de fines que tenían tanto los dirigentes del partido Liberal como los dirigentes comunistas: no defender nuestro Chaco y entregárselo a los bolivianos.
Los hechos del fortín Vanguardia se suceden después que soldados bolivianos mataran a soldados paraguayos. El mayor Rafael Franco destinado a esa zona pasaba regulares Informes al Gobierno dando cuenta de la instalación de fortines en nuestro territorio y a su vez pidiendo instrucciones, las que invariablemente eran “siga observando”. A posteriori de los hechos de Vanguardia, el gobierno paraguayo pide disculpas al de Bolivia y se compromete a reconstruir el fortín boliviano; esto acaso no es reconocer que nuestros vecinos eran los dueños del Chaco, no es una entrega tácita.
Hay que decirlo claramente, tanto los dirigentes liberales de aquel entonces, como los comunistas, no querían ir a la guerra para defender un territorio que históricamente nos pertenecía; la defensa y expulsión del invasor por parte del pueblo que acudió en masa a tomar las armas, armas que en un principio apenas eran machetes seguramente traídos de su kapuera, no estaba en los planes de los dirigentes de entonces. Y durante la contienda y una vez finalizada hicieron lo imposible para favorecer al enemigo. Les recuerdo el armisticio que solicita nuestro gobierno después de la batalla de Campo Vía y la firma llevada a cabo el 21 de julio de 1938 aceptando un laudo basado en un principio de equidad y no de derecho como es el que correspondía, con lo cual nuestro territorio se redujo cerca de 50 mil kilómetros cuadrados, y qué casualidad que la tierra entregada es rica en gas y petróleo. Aquel gobierno demostró el 23 de octubre de 1931 que prefería matar paraguayos antes que defender nuestro Chaco.
Sobre los hechos de la víspera del 23 de octubre, la manifestación fue primero a reclamar a la casa del Presidente, y este no los recibió, seguidamente se trasladaron a la vivienda del mayor Franco, que tenía arresto domiciliario, por tanto no podía hacer ningún tipo de expresión pero ante la insistencia de la multitud no tuvo más remedio que salir y decir unas palabras, pero prudente como era no expresó nada que exacerbara los ánimos de los manifestantes, no hacía falta, porque de esto se encargaba bastante bien el gobierno con su inacción.
Por último, el analista expresa que al igual que entonces hoy el Chaco está indefenso por completo, que cualquier país armado se puede aprovechar de esta situación (me imagino que cualquier país será Bolivia, al que el loco Chávez está rearmando), que tenemos una situación como la de 1932 y que el pueblo debe manifestarse con acciones civiles en los medios y frente al Congreso. Le pregunto, ¿no se da cuenta que está pidiendo acciones como las que se llevaron a cabo en 1931?
Hoy no tenemos una invasión territorial amañada desde el Gobierno; por suerte estamos en paz con nuestros vecinos; tenemos un Mercosur; hay cuestiones que mejorar como los temas Itaipú y Yacyretá, asuntos que se manejan a través del diálogo y no de las armas; y un hijo putativo de Hitler en Venezuela que es un peligro para la humanidad y obliga a estar alertas. Pero nuestras Fuerzas Armadas no solo deben ser reequipadas porque hay algún peligro latente, creo que nuestras fuerzas, desprestigiadas en grado sumo por hechos por todos conocidos, herederas de gestas como las del 70 y el 32, deberían volver a ser un pilar, como institución que es, respetadas, bien entrenadas, equipadas acorde con los tiempos modernos y bien pagadas. Esto no es difícil de llevar adelante, un gobierno decente y ejecutivo lo puede hacer.
Le pido disculpas al analista, no es mi intención ofenderlo, pero es tal la incongruencia de su artículo y falta de apego a la verdad histórica que realmente indigna.


martes, 18 de octubre de 2016

Democracia y cultura

(Publicado en La Nación, Asunción, el 7-9-2007)

En nuestro país muchos aún le siguen echando la culpa de todas nuestras desgracias al difunto dictador Stroessner, y este ya hace 18 años que dejó el gobierno y está muerto y enterrado; otros van un poco más allá y se la echan al doctor Francia. Explican que nuestras taras, falta de visión democrática, etc., se la debemos a las dictaduras del Supremo y del “rubio”. Hoy, por ejemplo, 4 de setiembre [2007], leo un editorial del diario ABC donde nos explica que nuestro país no tiene una democracia sino una “asnocracia”, alegando que “treinta y cinco años de inquisición terminaron por asfixiar el espíritu crítico y casi extinguir la llama de la libertad de expresión”. Agrega que “en vez de pensar para elegir, el pueblo termina eligiendo sin pensar, impulsado solo por la emoción. Los asnos que llegan al poder de esa manera solo pueden esperar mantenerse en esa posición destruyendo a las elites, a los grupos pensantes”.
Antes de continuar aclaro que no me molesta, para nada, que el editorialista llame “asnos” a nuestros gobernantes. Pero será tan así, a su vez el razonamiento planteado se apoya en una frase de Giovanni Sartori, un prestigioso investigador en el campo de la ciencia política, al que habría que leer y releer seguramente.
Si bien las dictaduras dejan secuelas creo que no es válido echarle la culpa de todos nuestros males solo a este hecho. Es que acaso la dictadura existió solo en el Paraguay; por supuesto que no, ya que desde 1950 a la caída del “rubio” hubo varias otras en distintos países: en Venezuela, en Nicaragua, en la Argentina, en el Brasil, el Uruguay, Chile, el PRI en México, etc.; los lectores pueden colaborar si quieren. Crucemos el océano: España, Portugal, Grecia, la ex URSS, China, Alemania oriental; bajemos al Africa, aquí es mas fácil porque qué país de este continente no sufrió alguna que otra dictadura. Saltemos a Asia, Irán, Irak, Turquía, Afganistán; y me acordé de Filipinas.
Yendo un poco más atrás en el tiempo está el Japón, con su emperador al que creían un Dios; la China con sus milenios de emperadores que cambiaron radicalmente por el emperador Mao; la Italia de Mussolini; la Alemania de Hitler; la Francia de Napoleón.
Bien creo que con estos ejemplos sobran para lo que quiero decir. Analicemos someramente a Alemania: un país que es cuna de poetas como Goethe, Lessing y Schiller; de músicos como Beethoven, Bach, Brahms y Wagner; de filósofos como Kant, Hegel, Marx y Nietzsche; y científicos como Humboldt, Einstein, Planck y Gauss; ¿cómo se explica que un pueblo tan culto en forma masiva se haya volcado en las urnas a favor de un psicópata asesino como Hitler? ¿Y que una vez desaparecido este régimen sea otra vez una potencia?, porque según el razonamiento de nuestro periodista tendría que haber una “asnocracia” en estos momentos en Alemania producto de la brutal dictadura.
Y en España, cómo andamos. La dictadura de Franco va de 1939, fin de la guerra civil, a su muerte acaecida en 1975, duró casi 37 años, dos más que Stroessner; entonces, de acuerdo a los cálculos sesudos del editorialista los españoles tendrían que tener una recontraasnocracia, pero sabemos que no es así por los miles de compatriotas que emigran a la madre patria, y si consiguen radicarse empiezan a mandar ayuda a sus parientes y ver la forma de llevárselos después; amén de ser el país que más creció en Europa en las últimas décadas, también da gusto escuchar los debates que nos transmite la televisión española y ver que ahí se aplica en política lo que decía el viejo actor cómico: “ca uno es ca uno y ca cual es ca cual”.
Y China si bien no posee una democracia formal al estilo occidental, que los habitantes en su gran mayoría m siquiera saben que tienen un premio Nobel de literatura, nos enteramos que militares chinos lograron hackear, en junio último, parte de la red informática del Pentágono; así podríamos seguir ejemplificando con Italia, con Rusia, con Brasil, con Chile, con Uruguay, con... Y qué quiere que le diga, yo no veo en ninguno de ellos “asnocracias” a pesar de que han padecido dictaduras peores que las del Paraguay.
El editorial nos habla de que la nuestra produjo “la tortura y en algunos casos hasta el asesinato fueron los instrumentos con los cuales se enseñoreó el terror en la República; terror que paralizó toda la sociedad, desmanteló las organizaciones sociales y descabezó ios partidos y movimientos políticos, dejándolos reducidos a simples sombras, a patéticos remedos de lo que habían sido”. Es que en los países que mencioné no pasó otro tanto y con mucho más dureza en varios de ellos.
Lo de que estamos “jlbarizados” no lo entiendo bien. ¿Querrá decir que la dictadura nos ha reducido la cabeza? Y cómo no entendí bien me ful a la wikipedia y encontré: “Jíbaro es hombre mestizo para los mexicanos; los campesinos descendientes de indio y español en Puerto Rico; un sombrero que se luce en Panamá; alguien huraño en Cuba; un vendedor de marihuana en Colombia; indígenas conocidos por reducir cabezas en Ecuador y hartarse de comida en algunas regiones de Colombia”. ¿Cuál de todas estas acepciones nos cabe a nosotros?, yo me quedo con lo de “vendedor, de marihuana, al estilo colombiano”, ya que nadie va a negar que en nuestro país… si en una época fuimos primeros exportadores de petit grain hoy lo somos sin duda de la Cannabis sativa (sin retenciones, sin iva, sin vergüenza).
Si concuerdo cuando dice: “...la democracia no puede construirse si no es sobre la base de un liderato honesto, capaz y patriota, el cual brilla por su ausencia en el Paraguay de hoy”.
Pero dejemos ya de una buena vez de echarle la culpa al “rubio” o al doctor Francia y veamos los buenos ejemplos que nos da el mundo en que han salido de situaciones peores que la nuestra. Porque en definitiva si nos quedamos con esta teoría propuesta por el editorial, que seguramente muchos compartirán, se me hace que en un futuro nada va a cambiar y también da la impresión que aquellos que se quejan con estos argumentos son, justamente, los que no quieren que nada cambie.


¿Qué pasó con los ideales de Febrero?

(Publicado en la revista “Paraguay Ñane-retä”, en marzo de 2002 Nº 96, p. 15, Buenos Aires)

En Asunción, a principios de diciembre del pasado año 2001, se publicó un artículo sobre el Febrerismo, si no me equivoco fue en la revista del diario “ABC” (me falta la exactitud del día y medio ya que el artículo en cuestión lo recibí vía email, y con el único dato cierto que cuento es que la nota la realizó el periodista Luis Verón).
La nota en cuestión se tituló “¿Qué pasó con el Febrerismo?” y en la misma exponen sus puntos de vista algunos dirigentes actuales del PRF, analistas, etc. El artículo en cuestión comienza haciendo un poco de historia sobre la fundación del partido; aquí es donde encuentro baches en la misma; también, lo que es peor, una desviación de su primigenio contenido ideológico (esto es más viejo que la nota); por ello es que me decidí a escribir al periódico en cuestión, no para retrucar la nota y a los entrevistados, sino para aportar más datos, textos que quizás ellos mismos no conozcan. También, a modo de respuesta al interrogativo “¿Qué pasó con el Febrerismo?”, le puse el título a mi nota “¿Qué pasó con los ideales de Febrero?”. A continuación transcribo, textualmente, el trabajo enviado al periódico asunceño.
Ha llegado a mis manos, vía correo electrónico, el artículo “¿Qué pasó con el febrerismo?”. Después de haberlo leído encuentro algunas omisiones en lo que respecta a la parte histórica del mismo. Me refiero a la parte que cuenta sobre la asamblea de constitución que se realizó en Buenos Aires allá por el año 1951. Estas omisiones u olvidos que observo, creo son importantes de destacar ya que, como verán más adelante, el febrerismo que predican actualmente sus principales referentes no tiene absolutamente nada que ver con el de sus fundadores.
En la actualidad el PRF, y desde fines de los años 60, está afiliado a la Internacional Socialista; este solo hecho cambia totalmente el primigenio sentido del partido, ya que en uno de los puntos de su acta fundadora dice más o menos lo siguiente: “ningún socialista podrá pertenecer al partido Febrerista”; más claro, el agua. Pero quisiera apoyar esto que digo con dos testimonios; el primero, una transcripción textual de parte del libro del doctor Juan Stefanich, “El 23 de octubre de 1931”, obra publicada por la editorial Febrero, en Buenos Aires en 1959; y el segundo, una entrevista realizada al coronel Rafael Franco, máximo referente histórico del Febrerismo, por la revista “Así Es”, editada en Asunción en enero de 1965, esta entrevista fue hecha con motivo del regreso definitivo de Franco al Paraguay. Como todos los viejos políticos e historiadores saben, y para los que no lo conocen, el doctor Stefanich fue ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay durante el gobierno del coronel Franco, amén de ser profesor de derecho internacional privado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Asunción y uno de los principales protagonistas de la fundación del PRF que se realizó en el exilio. El doctor Juan Stefanich fue partícipe fundamental de las tres reuniones, las más importantes, que tuvo el partido Febrerista para llegar a su constitución. Dice el Dr. Stefanich: “El Partido Revolucionario Febrerista tiene una formación que puede reputarse como americana, rioplatense y paraguaya. Su estructuración progresiva ha sido elaborada y votada en tres capitales del Río de la Plata: Asunción, Montevideo y Buenos Aires. En 1936 se fundó, en la primera, la Unión Nacional Revolucionaria; en 1945 se constituyó, en la segunda, la Concentración Revolucionaria Febrerista y, en 1951, se constituyó en la capital argentina el Partido Revolucionario Febrerista como organización definitiva de la Revolución de Febrero. Tuvimos el privilegio de presidir en las tres oportunidades los debates partidarios y el de ser gestores principales de la definición ideológica consagrada”. Seguidamente, el autor hace un profundo análisis sobre la situación en la que se encontraban los exiliados paraguayos (campesinos, intelectuales, profesionales, miembros de las Fuerzas Armadas de gloriosa actuación en la contienda chaqueña, etc.).
Posteriormente, cuenta que en Buenos Aires, se creó la “Escuela de Capacitación Febrerista”, fundada por el doctor Bartolomé Ortiz y sostenida bajo su dirección a través de largos años de labor. “En esa escuela –dice el doctor Stefanich–, semillero y oasis de ideales y esperanzas paraguayas, se hizo la exégesis esclarecedora del magnífico programa febrerista proclamado por la Convención de 1951, se ratificó y justificó con fundamentos irrebatibles la firme posición del febrerismo en apoyo y defensa del mundo libre occidental contra el absolutismo imperialista del comunismo soviético, que amenaza la paz del mundo, la libertad del hombre, la existencia de las naciones y las nacionalidades soberanas e independientes del mundo entero. En esa escuela expusimos a nuestros oyentes, como programa de urgencia, un plan de salvación nacional con objetivos perentorios e impostergables de paz, de convivencia democrática y de libertad en cinco puntos”. Aquí, por razones de espacio, salto los cuatro primeros puntos para pasar directamente al quinto: “Apoyar firme y decididamente al mundo libre y democrático occidental y proscribir el comunismo imperialista y totalitario como un peligro para el hombre, para las naciones libres y para la especie humana”. Más adelante, el autor cuenta que en la Convención del Partido Revolucionario Febrerista de 1951 “fueron expulsados de las filas partidarias los comunistas comprobados y suspendidos por tiempo indefinido los sospechosos de serlo”. Continúa su relato diciendo: “La infiltración comunista realizada en el febrerismo a fin de rectificar los pronunciamientos de la Convención de 1951 chocó fuertemente con la enseñanza y la prédica impartidas desde la Escuela de Capacitación Febrerista de Buenos Aires; y las tentativas de dejar sin efecto las expulsiones votadas y la definición internacional contra el comunismo, así como la de rectificar el ideario democrático consagrado por el voto unánime de los convencionales de 1951, fracasaron en forma rotunda”.
Prácticamente en el final de la obra, el autor nos cuenta que al clausurarse las clases de dicha Escuela de Capacitación, en 1957, se le entregó a los concurrentes un cuadro de pronósticos sobre el porvenir (pronósticos: internos partidarios, continentales americanos y mundiales). En estos encuentro algunos de ellos más o menos acertados y otros errados, pero, sin dudas, el pronóstico mundial es asombroso por lo certero, y dice lo siguiente: “El porvenir del mundo no pertenece al comunismo: pertenece al mundo libre y a las naciones libres y democráticas, soberanas e independientes”. “Es casi seguro que la tercera guerra mundial no se producirá. Pero se producirá una violenta revolución anticomunista mundial promovida por el pueblo libre de Rusia y seguida de todas las naciones sometidas a la esclavitud soviética. Probablemente el destino de Rusia no es otro que el de la aparición de un número imprevisible de naciones libres, independientes y soberanas, que integrarán el concierto libre del universo”. ¡Más de tres décadas antes de que sucediera!
Ahora transcribo parte de la entrevista realizada a Rafael Franco por la revista “Así Es”.
El periodista le preguntó: “¿Puede considerarse al Partido Revolucionario Febrerista un partido de Izquierda?” Y Franco respondió: “El febrerismo es un movimiento esencialmente paraguayo, que surgió de la masa de excombatientes de la guerra del Chaco como resultado espontáneo del espíritu de la victoria. Con raíces tan profundamente paraguayas, la Revolución de Febrero tiene su propio contenido, medularmente paraguayo, totalmente independiente de ideologías foráneas así sean de derecha o de izquierda; rechazamos y repudiamos por igual las doctrinas nazi-fascista y comunista. Para alcanzar este objetivo, el PRF eligió una ruta de la que nadie podrá desviarlo: la Democracia, consubstanciada con la soberanía popular y la igualdad ciudadana. Nuestra nacionalidad nació con esos principios, en la primera hora de su existencia. Para su gloria imperecedera, la Asunción, llamada la muy ilustre, puede ser considerada como cuna de la democracia en Hispanoamérica. El movimiento febrerista no necesitaba pues, ni mucho menos, inspiraciones foráneas para elegir su propio y auténtico derrotero paraguayo trazado por nuestros próceres. Cuando los ex combatientes del Chaco trajimos de Cerro Corá los restos del mariscal Francisco Solano López y los depositamos en el Panteón Nacional de los Héroes, que el gobierno de la Revolución había hecho terminar como comienzo de una nueva época, no nos situamos ni a la derecha ni a la izquierda de doctrinas extrañas a nuestro medio. La Revolución de Febrero rescató aquellos restos gloriosos, que estuvieron abandonados durante más de medio siglo, y les rindió el más grandioso homenaje nacional de que haya memoria en la República. Derogó los infamantes decretos que pesaban, como una ignominia, sobre el recuerdo del guerrero legendario y proclamó al gran mártir de Cerro Corá, conjuntamente con don Carlos Antonio López y el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia, beneméritos de la Patria. Nada de todo esto ocurría porque sí, sin una causa determinante.
Aquella reivindicación revolucionaria, cumplida en el campo histórico, es la que da carácter fundamental al movimiento febrerista: mentalidad paraguaya, sensibilidad paraguaya, corazón paraguayo para vivir nuestra historia, nuestras venturas y desventuras, para plantear y resolver nuestros problemas, amar y soñar con señorío en la felicidad de este gran pueblo nuestro que espera solamente a quien sea capaz de ganar su confianza y decirle: ¡Levántate y anda! La verdad sea dicha, nunca nos preocupó tal ubicación de izquierda o de derecha, porque en nuestro caso no tiene ningún sentido práctico: el PRF es integralmente paraguayo, sin alambradas de púa para su política de concordia nacional, medularmente anticomunista por el lado izquierdo y del mismo modo antinazifascista por el lado derecho. Nuestras dos manos están abiertas sí, y sin reservas a todos los que creen, como nosotros, que la democracia está en la sangre de nuestro pueblo, en lo más íntimo de su alma y en lo más vital de su propia existencia.
“El febrerismo, como se sabe, dictó por primera vez en el Paraguay las leyes de carácter social. La ley de reforma agraria con su lema de que ‘la tierra es de quien la trabaja y cada hogar paraguayo debe asentarse en un pedazo de tierra propia en el suelo de su patria’; la jornada de ocho horas de trabajo, el salario familiar, la creación del Departamento Nacional del Trabajo, y aguinaldo se deben al febrerismo, así como la creación del Ministerio de Salud Pública, etc., leyes inspiradas todas en elevar las condiciones de vida de los trabajadores, campesinos y obreros, con un criterio de justicia social ajustando a nuestras realidades nacionales.”
Como se puede ver, y aprender, de estos dos testimonios tan importantes, ya que son los dos máximos referentes que tuvo el Febrerismo, Franco y Stefanich, las convicciones de los viejos febreristas no tienen absolutamente nada que ver con el ideario presente del Partido. Hoy se puede decir, sin temor a equivocarse, que los actuales dirigentes febreristas han conservado el nombre de Partido Revolucionario Febrerista pero la ideología del mismo, como dije al principio, es otra. Es como si una tradicional marca de agua mineral se vendiera y los nuevos dueños en vez de cargar la refrescante bebida cargaran en la botella, que conserva el mismo nombre y dice contener el mismo producto, caña clandé en vez de agua; el color desde afuera sería prácticamente el mismo, pero los que la prueben se darían cuenta al instante del cambio, por consiguiente la pérdida de clientela para esta bebida sería inevitable.
Estoy seguro que esto que digo y transcribo a muchos no le va a hacer ninguna gracia y molestará a otros, pero es necesario ver, conocer y aprehender nuestra historia tal como fue y no tal como algunos quieren que haya sido; ya que conocer nuestra historia, la verdadera y no la acomodada a gusto y paladar de políticos faltos de patriotismo que sirven a grupos económicos foráneos, es tener las raíces bien metidas en nuestro suelo patrio, también es una formidable manera de defender nuestra cultura, y esto nos ayudará a no tropezar, históricamente hablando, con la misma piedra una y otra vez (en este caso, tropezar con la misma piedra significa caer, una y otra vez, en el engaño de los políticos profesionales de turno).