martes, 14 de noviembre de 2017

No es persecución política

Noviembre 2017

Vemos en estos días, con los sonados casos de corrupción en la Argentina, que es una constante en la defensa de los acusados el siguiente argumento, dicen: “Es una persecución política”.

Bien, he leído los otros días un escrito judicial que circula por las redes y medios de una de las causas, donde a la expresidente le traban un embargo por diez mil millones de pesos (unos 600 millones de dólares, pavada de embargo), el rechazo de los jueces al alegato de la defensa de la inculpada es tajante, estos responden puntualmente los cuestionamientos de la defensa, que plantea la misma con argumentos políticos y técnicos, y hacen citas de otros casos punto por punto.
Entre otros párrafos se lee en el documento que a la acusada se la considera: “prima facie coautora penalmente responsable del delito de asociación ilícita en concurso real con el de administración fraudulenta agravada por haberse cometido en perjuicio de la administración pública”. Más adelante el escrito firmado por dos jueces señala: “A nuestro juicio, los AGRAVIOS FORMULADOS POR LA DEFENSA no han logrado conmover los fundamentos brindados por el Tribunal a quo, ello de acuerdo al grado de certeza exigido según el estadio procesal por el que transitan las presentes actuaciones. En cuanto a la GRAVEDAD INSTITUCIONAL alegada por el impugnante, no demuestra que en las particulares circunstancias del caso, exceda el mero interés de las partes afectando a la comunidad, circunstancia que habilitaría la vía casatoria como tribunal intermedio”. En cuanto a lo que reclaman de intromisión del Poder Ejecutivo le responden, “…tampoco el impugnante demuestra la arbitrariedad que alega”.
Y este es el quid de la cuestión, porque para la Justicia valen los hechos, ya que los argumentos políticos no tienen nada que ver; los argumentos políticos pueden funcionar en un poder Legislativo para rechazar un planteo o no, pero no en los tribunales de la Justicia. En esta se debe demostrar con hechos la inocencia de lo que se les acusa, también con hechos los acusadores deben probar su acusación; por ejemplo si a fulano le acusan de un crimen, tanto fiscal como abogado defensor deben demostrar con testigos o lo que sea que es culpable o inocente; no valdrían argumentos abstractos e insustanciales, con respuestas como que se trata de un complot político en su contra. Por ejemplo, ante un Tribunal no vale decir “soy una abogada exitosa” para justificar su enriquecimiento, tiene que demostrarlo, los juicios que ganó, los montos que cobró, etc.
Entonces, de ahí que en estos casos de acusación de corrupción, donde el crecimiento patrimonial en sumas multimillonarias de manera inexplicable de los acusados, que no pueden justificar con los hechos, con facturas y recibos reales, de ahí, entonces, que recurran al único camino que les queda para defenderse, alegar que “es una persecución política”; así queda claro que lo hacen porque no tienen otro argumento, no pueden demostrar su inocencia con hechos, con documentos que avalen su extraordinario y veloz crecimiento patrimonial.
Y de la misma manera que se defienden también acusan: SIN PRUEBAS. El ejemplo más claro es el caso Maldonado. Este asunto es aún más escandaloso, porque mientras su cuerpo es examinado por medio centenar de peritos forenses, de parte, de contraparte, de cualquier parte, para que nadie dude del peritaje y las causas de su fallecimiento; con los informes que los expertos están brindando al público y a la Justicia, que dicen que murió ahogado, que no tiene golpes, que más de sesenta días su cuerpo estuvo en el agua, etc.; con todos estos datos reales, hechos fidedignos, que desmienten todo lo que se dijo antes, se cae el asunto de la “desaparición forzada” y el supuesto secuestro por la gendarmería; así y todo los grupos políticos que agitaron desde el primer momento el tema y utilizaron políticamente el asunto, igual siguen gritando sin nada que los avale “fue una desaparición forzada”, “fue la gendarmería”, cuando toda la evidencia dice lo contrario; hasta algunos gritan a voz en cuello "aparición con vida", esto último puede ser producto de ver tantas películas de muertos vivos.
Esta negación de la realidad más evidente sería algo inexplicable desde el punto de vista racional (y la Justicia es racional), pero no lo es desde el punto de vista de la ideología que sustentan estos grupos extremadamente corruptos y violentos, a los que como vemos no les interesa ni la verdad ni la justicia, ni siquiera el pobre flaco que murió, ellos solo buscan resultados que les sean favorables, sea como sea.
Además, con todos los antecedentes y hechos protagonizados anteriormente, cuando estaban en el poder, por estos que hoy se rasgan las vestiduras, el argumento de la “persecución política” suena a comedia grotesca, que por supuesto no causa ninguna gracia. Señores, el relato populista solo es apto para las tribunas, no sirve para los tribunales; donde funciona la República esto es así, otra cosa es en el país imaginario de Madurocondo.

http://www.paraguaymipais.com.ar/opinion/no-persecucion-politica/

miércoles, 11 de octubre de 2017

Paraguay entró en zona de Repichaje

Todo normal en nuestro fútbol, nada que nos sorprenda al sumar una eliminación más en la larga lista de torneos Mundiales, ya que a la fecha solo hemos asistido a seis de los veintiún mundiales que se disputaron, contando el próximo de 2018.

Y lo primero es lo primero, este logro se lo debemos a nuestros grandes dirigentes futboleros, a los que hay que felicitar calurosamente por la coherencia lograda en casi un siglo que llevan disputándose los mundiales. Aunque ellos, con su habitual modestia, como siempre, no se harán cargo de semejante logro y seguirán con lo suyo.

En la zona americana solo participamos dos veces: el primer Mundial, que se realizó en 1930 en el Uruguay y esto fue posible porque por entonces no había eliminatorias, y México 1986; luego fuimos meros espectadores en: Chile, Argentina, Brasil (dos veces), México 1970 y USA. No menciono otros continentes, sería aburrido.

Y en la participación internacional de nuestros clubes tampoco tenemos mucha relevancia, solo uno, Olimpia, nos ha dado brillo internacional; con varias Libertadores e Intercontinental.

Esa es nuestra realidad en este deporte, una realidad muy pobre por cierto, que no se condice con la soberbia que muchos tienen y demuestran antes de disputarse los partidos, y sobre todo con la desmesura con que la gran mayoría suele festejar un ajustado triunfo, la más de las veces sobre el final, resultado que tiene más que ver la suerte o la divina providencia.

De ahí que, con estos magrísimos resultados internacionales, no se entienda, al menos yo no lo entiendo, que se identifique a nuestra selección de fútbol con la figura del “león guaraní”, tan popular en las redes sociales; fíjense que lo estamos dejando muy mal al pobre león, al menos el que está en nuestro escudo. Además, pienso que este animal no nos representa porque no es autóctono, si alguna vez hubo algún león en el Paraguay habrá sido en un circo o en el Botánico, como rareza; por otro lado noten que en otros países sus selecciones deportivas sí se identifican con animales autóctonos, de su región o continente. Un león, por ejemplo, quedaría bien en una selección africana, sería algo coherente; pero no en nuestro país que lo conocemos solo por foto o de verlo en el cine en las películas de Tarzán.

Por todo esto, opino que deberíamos cambiar al león por otra especie más acorde a nuestro hábitat y que a su vez tenga que ver con la realidad de nuestro fútbol; porque si tenemos un poco de humildad debemos admitir que el rey de la selva a esta altura nos queda muy grande, enorme; así es que, me parece, que el bicho más acorde y coherente con los históricos resultados de nuestra selección nacional de fútbol, y sobre todo después de la derrota de última (no hay error, es “de última”, no “la última”) que sufrimos como locales, pienso sin ninguna duda que el animal que mejor representaría e identificaría a nuestra querida albirroja, sería el Urutaú.


Posdata: Que por favor no se les ocurra proponer como alternativa el Pájaro Campana; porque esta figura ya demostró, en los pocos mundiales que estuvo, su condición de yetatore; cada vez que la televisión lo enfocaba al rato nos encajaban un gol. Sí, en cambio, se podría aceptar la sugerencia de alguna variedad de mono o víbora, algo más acorde con nuestros brillantes dirigentes.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El secuestro de Fidel nos afecta a todos

(2010)
Y lo liberaron a Fidel

Por suerte, fortuna, gracias a Dios, a las personas que negociaron, que pudieron pagar lo que los delincuentes pedían, Fidel Zavala volvió con vida. Que en definitiva eso es lo más importante, la vida; algo que saben bien los delincuentes que mantuvieron en vilo a la familia y a la sociedad durante más de tres meses. Claro, a ellos no les interesa la vida de los demás, sólo la suya, y quieren vivir bien a costa ajena; y no me digan que es para la revolución, para instaurar un gobierno del pueblo, etc., ese verso está gastado. El pueblo les dio en todo este proceso, como en los anteriores secuestros, la espalda y su repudio generalizado.
La payasada de exigir que se entreguen reses a la gente necesitada antes de su liberación los dejó aún más en ridículo. Si bien la carne fue recibida, no es cuestión de que se pudra y se tire, muchos dejaron clara su posición y los más dignos en este asunto fueron los nativos

Ante el secuestro de Fidel Zavala uno no puede permanecer indiferente, como en su momento fue el de Cecilia Cubas, en realidad no se debe ser indiferente ante ningún hecho criminal porque de una u otra manera, directa o indirectamente, nos afecta a todos.
Esta banda de delincuentes que se hace llamar epp lo más probable es que pretenda mantener al secuestrado cautivo por un largo período, y éste sólo sea el primero de una serie de plagios que tienen programados para usarlos como escudo humano, un remedo colombiano, y así mantener liberada y controlar una amplia zona en la que pueden cultivar y procesar la droga; a la vez que consiguen cuantiosas sumas por la extorsión a sus familias.
Es evidente que sus crímenes aumentarán si no hay medidas concretas para detenerlos ahora, antes de que se hagan más poderosos; el chantaje a empresarios y a cualquier comerciante es otra de las acciones que seguramente emprenderán, si ya no lo hicieron, y muchos pagarán por miedo a ser secuestrados o asesinados, ellos o algún familiar, pero principalmente pagarán porque saben que no hay garantías de un gobierno que hasta la fecha del secuestro lo único que hizo fue visitar a los parientes de la víctima, a la vez que logra distraer a la opinión pública de los temas principales con cortinas de humo.
Nuestro país no se merece un socialismo trasnochado, no se merece un Lugo o un Nicanor, no se merece un Calé o un Jaegli; pero por algo están donde están. Nuestro país tiene gente trabajadora y noble que ama su tierra, y es la que debe intervenir en el juego político para sacar a los indeseables.
Una medida que creo urgente se debe llevar adelante, es apoyar la eliminación de las listas sábana; que los legisladores no sean elegidos por padrinos o porque tienen plata para comprar el puesto; si quieren que este Poder represente realmente los intereses del pueblo éstos deben ser elegidos por el pueblo, sus mandatos se deben renovar cada comicio y no ser eternos; de ellos dependemos que haya leyes que protejan al ciudadano común y se apliquen, de ellos dependemos que hayan jueces probos e idóneos, de ellos dependemos que las fuerzas de seguridad sean conducidas por gente capaz y decente.
La creencia generalizada de que un presidente puede, mágicamente, terminar con la corrupción, la pobreza, etc., es una falacia, esta creencia sólo alimenta al enano fascista que cada uno lleva adentro y como vemos se termina eligiendo líderes cada vez más mesiánicos y corruptos.
Al pueblo le debe importar más que nada sanear el poder Legislativo, ya que éste es su auténtico representante; y si en un futuro logramos tener una mayoría de senadores y diputados elegidos en listas abiertas sin duda será para mejor; tomemos el ejemplo de los países más desarrollados donde el Parlamento es la fuerza más importante para sus habitantes.
Otra medida son las marchas, la sociedad puede muy bien rápidamente organizarse, como hacen los supuestos campesinos sin tierras (de Teixeira) y reclamar con cacerolas frente a la casa de gobierno o el poder Legislativo. Y así presionar y exigir a los legisladores, que como dije son los representantes del pueblo, las leyes que garanticen la seguridad ciudadana, el juicio político a quien corresponda, y si es necesario hasta la renuncia del mismo presidente y de los legisladores que no acompañen el clamor popular, a la vez que manifestar el merecido repudio a estos vándalos descerebrados que no representan ni a su abuela.
Hace 78 años, un 23 de octubre, los estudiantes se manifestaron por la defensa del país y la respuesta de aquel gobierno fue criminal; si bien hoy día no está en juego la integridad territorial, sí está en juego la libertad; y si no se la defiende, como dije antes, presionando a los que tienen el poder y la obligación de hacer cumplir la ley, seguramente ésta se perderá y la nación volverá a ser presa de una dictadura, que sin dudas esta vez será más atroz.


Póngale el título que más le guste

(SEPTIEMBRE 2010)


Alternativas: "Sin cambio a la vista", "¿Y el cambio?", "¿Dónde está el cambio?", "Si este es el cambio, me quedo con Biquenor", "No cambiamos más", "Yo cambio, tú no cambias...", "El cambio no me favorece", "Sin crédito por falta de cambio", "En 2013 vuelve el cambio", "Dos años perdidos", “El cambio está en pañales”, o el que usted prefiera…

Ya han pasado dos años de gobierno de don Lugo y el famoso cambio prometido no aparece, al menos en lo que hace a los temas más destacados: corrupción, pobreza, inseguridad, emigración, etc., sigue todo igual o peor.

Ahora más complicado por el tema de su salud con un entorno y socios ideológicos que son un lastre, que marcan un rumbo que difícilmente se rectifique en los próximos tres años, y que está recontraprobado lleva a más miseria, más inseguridad y más corrupción. Ahí tenemos el modelo venezolano, de acuerdo a las estadísticas Irak o Afganistán son más seguros que Venezuela.

Este gobierno rápidamente perdió crédito, y no sólo por los escándalos personales, que creo hasta hubieran sido menos cuestionados si es que realmente algo cambiaba para mejor; los escándalos de corrupción y la inseguridad están a la orden del día; y a eso hay que agregarle una supuesta guerrilla que se pasea tranquilamente por el país y con serias sospechas de conexión política-ideológica con el gobierno, que de ahí derivaría su capacidad para ocultarse.

Y un gobierno que pierde crédito en la opinión pública de su país, también lo pierde en el exterior, ya no se vuelve confiable para los posibles inversores; y los capitales radicados, ni lerdos ni perezosos, o congelan sus proyectos o preparan las valijas para ir a lugares con mejores perspectivas o al menos gobiernos más coherentes; por ejemplo, esto es lo que ha venido pasando desde hace varios años en la Argentina: industrias y productores agropecuarios se fueron al Brasil o al Uruguay, lugares donde hay reglas de juego que se respetan y una carga impositiva más favorable.

Nuestro gobierno, desde que asumió se tiró contra el campo, con un discurso similar, casi calcado, al argentino; justamente ataca el rubro en el que nuestro país más avanzó y el que más divisas trae; el campo ha logrado en diez o veinte años mejorar nuestras haciendas y obtener cosechas récords, a la vez que conquistó mercados que son muy exigentes, difíciles de lograr y fáciles de perder, sobre todo con medidas supuestamente sociales.

Y el crédito, que viene de creer, se mantiene cuando se cumplen los compromisos asumidos, y en política es fundamental tenerlo. Porque cuando llegan los comicios se supone que Ud. le entrega su voto a la persona que cree más confiable; acá me refiero sólo al rubro de las elecciones a intendente, gobernador y presidente, porque aún no tenemos la libertad de elegir a nuestros representantes en las distintas legislaturas, debido a que éstos pícaros siguen manteniendo el sistema de listas sábana, donde entre gallos y medianoche cocinan la composición de la cámara, pasando a ser el proceso eleccionario de legisladores un mero trámite burocrático, para nada democrático. Nuestros senadores y diputados, en su gran mayoría, hace rato perdieron credibilidad; y también la perdieron los integrantes de la Justicia, que son elegidos por los legisladores; pero a ellos no les importa esta falta de apoyo popular, porque como vemos su puesto no depende de la opinión pública.

Pero los que sí dependen de la opinión son los puestos ejecutivos; el más importante: el Presidente, que es muy difícil que, en un país normal, pueda sostenerse o ser reelecto si la opinión pública es ampliamente desfavorable. Y digo en un país normal, porque está comprobado que nuestras costumbres no tienen nada que se parezca a otra nación; donde se mezclan creencia con credulidad, a la vez que nos sentimos profundamente creyentes; algo de no creer.

Por último, no creen que nuestro presi en algo se parece al exitoso personaje creado por el desaparecido actor Alberto Olmedo, “el Manosanta”, cuando remataba diciendo: “Y, si no me tienen fe”. Bueno, espero que hayan podido elegir el título, yo no pude.

sábado, 16 de septiembre de 2017

No somos un país obsoleto

(12/2010)

El pasado 8 de diciembre, el canal de televisión ruso RT en su segmento “Actualidad”, en español, emitió una entrevista hecha al presidente de Paraguay, en la que nuestro mandatario emitió una serie de opiniones; entre ellas dijo que “somos un país obsoleto” y que los “nuevos paradigmas” son los mandatarios de Venezuela y Bolivia; como ven para Lugo su “paradigma” no son las democracias estadounidense, europeas, brasileñas, chilenas o uruguayas.

   Por empezar un país no puede ser obsoleto, la China tiene miles de años y no es obsoleta, pero sí puede tener, momentáneamente, gobernantes con ideas obsoletas. Y si nuestro Presidente no sabe qué quiere decir obsoleto, que se fije en cualquier diccionario y verá que este dice que obsoleto es algo que ya no se usa, o porque es anticuado o porque no se adecua a las circunstancias actuales. Y como también se refiere a algunos gobiernos actuales como “nuevos paradigmas” (nuevos modelos), es más que evidente que ni idea tiene de lo que quiere decir obsoleto. 
   Entonces convendría aclararle que el modelo más claro de obsolescencia es el del militar venezolano, que con mentalidad leninista-stalinista pretende instaurar una dictadura neopopular al estilo castrista, cuando los mismos hermanos Castro le están diciendo al mundo que su revolución ya no sirve ni para ellos; y el otro gobernante neoobsoleto es su firme e incondicional seguidor, el mandatario indígena boliviano-bolivariano, que intenta llevar por el mismo camino de las obsoletas, explotadoras y fracasadas ideologías a un pueblo trabajador y emprendedor como es el boliviano. 
   Y si para el señor Lugo estos son “modelos de cambio”, “nuevos paradigmas”, es más que evidente que ni idea tiene de lo que dice y por ende de lo que hace; o capaz que sí, y si este es el caso estaríamos frente a un engaño político mayúsculo que pretendería arrastrar a nuestro país a un sistema totalitario. 
   Por lo tanto y en forma urgente es necesario que alguien le aclare a don Fernando que las ideas de Marx, Lenin, Leonardo Boff y Camilo Soares son las obsoletas y no al revés, como parece entender. Espero haber sido claro en mis expresiones: “no somos un país obsoleto”; pero sí tenemos un Presidente con ideas obsoletas, que no es lo mismo.

LA DELACIÓN COMO SISTEMA DE GOBIERNO SE VUELVE A PONER DE MODA

(Ñe'engatu, 2006) 

La Revolución Francesa tuvo su período de terror, que duró aproximadamente tres años; en ese lapso miles de personas fueron ejecutadas, muchas de ellas con una simple denuncia terminaban en la guillotina, previo simulacro de juicio, porque en estos procesos no hacían falta pruebas, “basta la palabra”, parece que decían los jueces.
Cuanto los bolcheviques tomaron el poder en 1917, también hicieron lo mismo; Lenin se identificaba plenamente con aquellos revolucionarios franceses, mejor dicho con ese período de terror que padeció Francia, siendo la delación la piedra angular de su sistema. El régimen que este implantó y que se mantuvo por más de ochenta años, le costó a Rusia y a los Estados anexados más de veinte millones de vidas; esta cifra no incluye los muertos en la Segunda Guerra Mundial, son solo los que murieron por hambre o persecución política.
La Alemania gobernada por Hitler también se caracterizó por este sistema “buchón” para destruir a los enemigos del nacionalsocialismo, o a los que creía que eran sus enemigos: mediante la simple acusación de conspiración, sin tener que comprobar el delator fehacientemente los hechos se ejecutaba o mandaba a los campos de concentración a las víctimas; lo mismo puede decirse que sucedió bajo los regímenes de Mussolini y Mao Tse-tung. Durante la dictadura argentina que comenzó con Videla también funcionó este sistema de delación, ninguno de los treinta mil desaparecidos que yo sepa fue a juicio.
El caso de Paraguay es especial, se puede decir que en nuestro país los pyragüés son ya una tradición, estuvieron y están con casi todos los gobiernos y, sin duda, se destacaron en el de Stroessner; es de hacer notar que cuando este cayó inmediatamente ofrecieron sus incondicionales servicios a los sucesores del Rubio, agregándose otros nuevos para seguir manteniendo la tradición. No se es pyragüé por opción, sino por vocación y la habilidad de nuestros pyragüés es notable, como podemos observar son ambidiestros, tanto se manejan por derecha como por izquierda.
Pero si algo tienen en común todos estos regímenes que menciono, es que hicieron de la delación un culto y del terror su arma preferida.
Traigo a colación esto porque hace poco sucedió un hecho de delación similar a los que se hacían bajo estos gobiernos. Me refiero a la acusación que le hicieron al ex embajador paraguayo, Orlando Fiorotto. Una simple denuncia, de una comisión formada ad hoc, bastó para defenestrarlo de su cargo; los argumentos que expuso el acusado para defenderse diciendo que no existía ninguna prueba que demostrara las acusaciones junto a la tibia defensa que hizo del mismo el premio Nobel alternativo, no tuvieron ningún efecto para cambiar la sumaria sentencia; ellos dijeron: “es culpable”, y chau.
En el ámbito judicial se dice que se sienta jurisprudencia cuando un fallo es innovador; de la misma manera, podemos decir que con este caso se ha sentado un precedente, pero no para la Justicia, ya que para esta deben haber pruebas, hechos concretos que justifiquen una sentencia; sí se ha sentado un precedente para el actual Gobierno, porque esta decisión que toma de defenestrar a un funcionario por una simple denuncia lo pone a la altura de grandes o pequeñas dictaduras.
Me imagino que los miembros de la comisión que realizaron la acusación deben estar muy contentos con lo que han logrado, y seguramente estarán convencidos de haberle hecho un bien a la humanidad. También, algunos, deben estar deleitándose con la sensación de poder que les debe causar esta situación. Ahora bien, con este precedente muchos deben cuidarse, no solo los que han tenido un pasado cercano al Rubio, también los que no tuvieron nada que ver, porque como se ve no hace falta ninguna prueba para condenar, solo basta la simple acusación de dicha comisión y sonaste maneco.
Creo que los integrantes de este tribunal neopopular deberían tener presente las enseñanzas del pasado: Robespierre, llamado el incorruptible, perdió la cabeza de la misma forma que sus sentenciados; la Alemania gobernada por Hitler, con su sistema de inquisición, fue destruida, junto con todos los cabecillas; el comunismo fracasó estrepitosamente, fecha de defunción 25 de diciembre de 1991, dejando el tendal de viudos y viudas; Mussolini y señora terminaron cabeza abajo; y los golpistas argentinos, presos.
Sé que en épocas de fanatismo es difícil reflexionar, ya que gobierna la pasión y no la razón, las masas se adueñan de las calles y aplastan a cualquiera que quiera interrumpir su paso; estas no poseen pensamiento propio, siempre hay un líder que las conduce y guía sus sentimientos. Tampoco a los componentes de la masa le interesan las pruebas, quieren hechos; si alguien del grupo acusa a otro de no sentir o expresarse como ellos, inmediatamente es condenado o execrado. Dentro de la masa nadie debe mostrarse diferente, ni indiferente al pedido del líder, a este no se lo cuestiona, so pena de ser acusado de traidor. Y cuando existen gobiernos demagógicos, que hacen creer que la masa es la que gobierna, pueden suceder hechos como en los regímenes mencionados.
Una última reflexión, para aquellos que creen que se puede acusar a cualquiera, de cualquier cosa, sin tener ninguna prueba: ¿no se dan cuenta que el sistema que aplican es el mismo que detestan? Porque los reclamos de las víctimas de hoy son producto de las injusticias que se cometieron con ellos, justamente, por la ausencia de Justicia.

jueves, 27 de julio de 2017

EL LIBERALISMO, ¿ES DE DERECHA?

El hombre tiende hacia el bien, pero es también capaz del mal; puede trascender su interés inmediato y, sin embargo, permanece vinculado a él. El orden social será tanto más sólido cuanto más tenga en cuenta este hecho y no oponga el interés individual al de la sociedad en su conjunto, sino que busque más bien los modos de su fructuosa coordinación. De hecho, donde el interés individual es suprimido violentamente, queda sustituido por un oneroso y opresivo sistema de control burocrático que esteriliza toda iniciativa y creatividad. Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que haga imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios, incluso la violencia o la mentira, para realizarla. La política se convierte entonces en una “religión secular” que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo. 
Juan Pablo II, Centesimus annus, 1991.


Se habla de ideas liberales o de neoliberalismo, y se tiene a esta línea política como de derecha; pero al respecto, para ver si realmente es así, hay varios interrogantes que podemos hacernos sobre el mismo: el liberalismo que conocemos, ¿es una ideología o no?, ¿es solo una forma de llevar adelante un gobierno o administración?, ¿es igual este liberalismo al que se desarrolló en los primeros tiempos, o el del siglo pasado? y ¿el liberalismo es igual en todas partes en cuanto a ser considerado una posición de derecha?
Por empezar, el liberalismo tengo entendido tiene su origen primero en Inglaterra luego en Europa, más precisamente en Francia con su famosa Revolución de fines del siglo XVIII. Con un origen muy vinculado a la masonería, cuyos comienzos sí es británico, la misma palabra “mason” es un término inglés que significa “albañil”. Ideas que luego se exportaron rápidamente a América.
Pero el liberalismo, tal como lo conocemos en esta región, ¿es realmente de derecha? Yo creo que no, ya que es una línea política que desde sus inicios fue a contracorriente de las tradiciones: siempre se manifestó contrario a la religión católica, propugnó la educación laica y libre; sus más fervientes defensores o líderes son conocidos masones del más alto grado, al igual que los dirigentes de izquierda; por su entronque con la masonería principalmente inglesa y francesa, que es donde tiene su origen; y porque desplazaron a todos aquellos que tenían ideas conservadoras y cristianas (que conservador no quiere decir precisamente que no apuesta al progreso), formándose así una nueva oligarquía con características muy distintas a los anteriores; una oligarquía que privilegia los intereses de naciones de ultramar mientras que, por otro lado, centraliza la economía en una ciudad o puerto y pauperiza inmensas regiones del interior, a las que somete a su antojo y capricho; quedando estas, en la práctica, tal como estaban antes de su independencia, o peor, cuando España tenía el monopolio de extracción de sus riquezas; así pasó a ser Buenos Aires la “nueva España” que mantuvo, el centro de la conquista, con su nueva oligarquía liberal al servicio de sus patrones europeos. Un punto importante que hay que tener en cuenta es que para lograr esto era necesario liquidar todo caudillaje “incivilizado” del interior que se le rebelase, y sabido es el exterminio que hicieron conocidos “civilizadores” del siglo XIX. Juan Bautista Alberdi lo expresó magníficamente más de una vez,  leamos algo de "Pequeños hombres del Plata":

“La guerra de la independencia se convirtió en guerra civil, las más de las veces por la manera egoísta con que la condujo Buenos Aires. Peleando para sustraer los pueblos argentinos a la España, PELEABA IGUALMENTE PARA SOMETERLOS A SU AUTORIDAD LOCAL; era una guerra de independencia Y DE SOMETIMIENTO O CONQUISTA A LA VEZ. (…) Esta conducta de la revolución dejó un triste y doble resultado, a saber: la destrucción de la autoridad de España y la destrucción de la autoridad de Buenos Aires, sin que la autoridad de la nación se destruyese. Las provincias quedaron libres de España y de Buenos Aires, pero sin gobierno propio nacional, LO CUAL LES TRAJO POR OTRO CAMINO A LA DEPENDENCIA DE BUENOS AIRES, en que hoy están, sin saberlo, nada más que porque no tienen gobierno propio nacional.”
(…)
“Entre los caudillos y Buenos Aires, la federación se ha dividido de este modo: la mala fama y responsabilidad de la federación para los caudillos; la federación en sí misma, con todos sus provechos, para Buenos Aires. Después de maldecir a Artigas, a Güemes, a Bustos, a López, a Ramírez, como autores de la federación, Buenos Aires, triunfante y libre de ellos al fin, no quiere otro sistema que la federación que tanto ha deprimido; y la abraza en términos peores que la querían los caudillos. Para estos era un instinto vago de libertad y resistencia a la conquista que Buenos Aires intentaba sobre las provincias; Buenos Aires ha elevado al rango de constitución nacional y permanente, la independencia interprovincial, que despedaza la nación en provecho del puerto y de la Ciudad en que pagan su contribución de Aduana. No eran los jefes españoles los que resistían eso; eran los pueblos mismos como debía de ser. Los pueblos resistían, no la independencia respecto de España, que Buenos Aires les ofrecía, si no la dependencia respecto de Buenos Aires, que esta provincia pretendía sustituir a la de España.”

Por algo el liberalismo porteño no lo quiere a Alberdi y lo han relegado prácticamente al olvido, otro tanto hicieron con el tucumano otros sectores ideológicos “opuestos” a esa corriente.
A los liberales o el neoliberalismo en nuestra región se los conoce, como dije antes, como la derecha, pero tanto en USA como en Gran Bretaña, son totalmente lo opuesto, allá se los considera de izquierda, “liberals”, y se los vincula al socialismo. Entiendo que al vincularlos así ellos son consecuentes con sus orígenes y califican correctamente a esta corriente de pensamiento, ya que estos siempre han buscado impulsar los grandes cambios priorizando la violencia, las revoluciones civiles, derrocar las monarquías y si es posible exterminar a toda la aristocracia gobernante; un calco de estos hechos de los siglos XVIII y XIX son las revoluciones hechas por los comunistas en el siglo XX; Lenin fue un gran admirador de la Francesa y su período del terror. Veamos que nos dice Jean-Françoise Revel, al respecto en su obra “El conocimiento inútil” (las mayúsculas son mías):

“A propósito de una materia en la que reina tanta confusión en las cosas, ¡qué pocos esfuerzos se han hecho para introducir por lo menos un poco de claridad en las palabras! Así, los vocablos LIBERAL y LIBERALISMO significan a un lado del Atlántico exactamente lo contrario de lo que significan en el otro, igualmente en América del Sur lo contrario que en América del Norte. En Europa y en América Latina, un liberal es el que reverencia la democracia política, o sea, la que impone límites a la omnipotencia del Estado sobre el pueblo, no la que la favorece. Es, en economía, un partidario de la libre empresa y del mercado, o, en pocas palabras del capitalismo. Es, en fin, un defensor de los derechos del individuo. Cree en la superioridad cultural de las ‘sociedades abiertas’ y tolerantes. En los Estados Unidos, un ‘liberal’ es todo lo contrario: sostiene la intervención masiva del Estado en la economía y en la redistribución autoritaria de las riquezas, y simpatiza más con los regímenes socialistas que con el capitalismo, en particular en el Tercer mundo. UN LIBERAL NORTEAMERICANO SE INCLINA POR LA TESIS MARXISTA sobre el carácter ilusorio de las libertades políticas cuando la igualdad económica no las acompaña. Un ‘radical’ norteamericano es, por su parte, un émulo de nuestros revolucionarios violentos, y no de nuestros radicales europeos o argentinos, gentes de negociación y de compromiso. UN RADICAL NORTEAMERICANO ES UN ‘LIBERAL’ QUE SE CONVIERTE EN ADEPTO A LA VIOLENCIA. Los ‘liberales’ norteamericanos, sobre todo en las universidades, durante años han cerrado los ojos a las violaciones de los derechos humanos más elementales por Fidel Castro, y luego por los sandinistas. En pocas palabras, SE PARECEN A LA IZQUIERDA MARXISTA DE EUROPA, A LOS EXTREMISTAS DEL PARTIDO LABORISTA BRITÁNICO, A LOS SECTORES PROSOVIÉTICOS,…”.

Y veamos qué dice el historiador español Pío Moa en su obra "Los mitos del franquismo":

"La historia de Europa entre las dos guerras mundiales puede definirse parcialmente como una pugna entre comunismo, fascismo y demoliberalismo. Los tres hunden sus raíces en la Ilustración y, de un modo u otro, en la Revolución francesa. Todos se proclamaban modernos, acristianos o anticristianos y hacían del hombre --es decir, de diversas concepciones del hombre-- la medida de todas las cosas, idea radicalizada por el nazismo, verdadera vanguardia en la 'preocupación por la ecología, la reforma ambiental y la contaminación, además de extremar la eugenesia, la eutanasia y el racismo, ya presentes en regímenes socialdemócratas o liberales."
(…)
“…USA sentiría obsesión por el dinero y reduciría a él todos los valores en una especie de culto al becerro de oro; y al mismo tiempo actuaba de forma imperialista con respecto a Hispanoamérica y pretendía determinar los asuntos internos españoles. Esta última idea la expresaría a su modo el liberal antifranquista Salvador de Madariaga en su libro Dios y los españoles: ‘Para nadie más que para España es el peligro yanqui tan mortal como el ruso. El soviético aspira a degollar nuestra libertad, el yanqui aspira a degollar nuestra cultura. Para el yanqui, todo el continente le pertenece. Basta con leer el nombre que ha dado a su país y lo hispano es lo que hay que destruir como se pueda’. De hecho, y aun si con excepciones, la política de USA hacia Hispanoamérica había consistido en socavar y desprestigiar la herencia católica y española, valiéndose del poder económico y de las clases dirigentes hispanoamericanas masonizadas y afectas al modelo useño”.

Etcétera, etcétera, queda claro, ¿no? Pero, a mi ver, en lo que no acierta J. F. Revel, es en creer que el liberalismo sudamericano es totalmente así. No, esa sería en todo caso su fachada; porque un gran sector, el de mayor concentración de poder, mantiene a este liberalismo con las mismas características del siglo XIX. O sea, en apariencia, en el siglo siguiente tiene un discurso y una máscara democrática y de libre mercado, pero en la práctica ha sido un sistema cerrado, fuertemente regulado, donde los monopolios son moneda corriente, estatales o privados, el absoluto control de los principales medios de comunicación, donde la concentración de la riqueza y el poder de decisión se mantuvieron casi sin modificarse, en muy pocas manos, cambiaron los nombres, las figuras, los partidos, pero el rumbo siempre fue el mismo; en el falseamiento de su historia oficial, que no tiene nada que ver con la real, porque el que conoce algo de historia ve que a personajes realmente monstruosos del siglo XIX los han convertido en paladines de la democracia y el progreso (en la Argentina este rumbo se vuelve firme a partir de la caída de Juan Manuel de Rosas y en el Paraguay luego de la guerra del 70).
Y una política así transforma al mercado en una mera fantasía, y este solo puede funcionar a niveles muy altos, por ejemplo la Bolsa. Ni hablar de la corrupción general y burocracia que imperan, aparte de la decadencia cultural y moral que proponen nuestros “liberales”, firmes defensores del relativismo y las trasnochadas ideas que de este derivan; sistema que lleva indefectiblemente, tarde o temprano, a un gobierno demagógico, supuestamente opuesto a los principios “liberales de derecha”. Su política arrastra a que llegue al poder una “izquierda popular y revolucionaria”, que es la que se encargará de generar la famosa “grieta”, mientras saquea el erario, regalará algunos millones a sus pobres votantes, los corromperá aún más, y se llevará algunos miles de millones al exterior, luego de unos años dejará extenuado al país, no sin antes resistirse, con una guerra civil si es posible, de manera que los odios perduren (vean la historia de España, Venezuela, Cuba o la ex URSS); es así que, una vez agotada la Nación y destruida la República con el populismo, volverán a entrar en escena los viejos o nuevos “liberales”, con imagen renovada, a continuar la historia y volver a hacer lo que siempre hicieron; mientras tanto, los mesiánicos líderes caídos en desgracia pueden gozar de unas merecidas vacaciones en algún paraíso, y si les da el cuero tal vez vuelvan reciclados como leones herbívoros, ya que la rueda de la política siempre gira y en una generación más, a lo sumo, le tocará otra vez estar arriba al viejo populismo con una imagen que envidiaría el mismo Gardel. Y noten también este sutil detalle, es el que ambas corrientes siempre llegan encabalgadas por la misma prensa, por los mismos “liberales” medios, que luego la combatirán.
Como pueden apreciar, si se toman la molestia de observar la conducta de nuestros “liberales”, a lo largo de casi dos siglos de “in-dependencia”, verán que estos han tenido y tienen todos los vicios socialistas; hay una vieja frase que los define muy bien: “Son liberales en las ganancias y socialistas en las pérdidas”; ya que siempre el Estado ha corrido a salvarlos, y si no lo ha hecho es porque seguramente habrá habido una cuestión de intereses entre “empresarios”.
Es así que el Estado es controlado y manejado por esta corporación de hombres, cuasi una hermandad, que lejos de privilegiar los intereses de la Nación, han sido ellos los primeros privilegiados, que sancionan permanentemente leyes, cuando no decretos, muchas de neto corte populista, en detrimento de sus habitantes, pero bien que sirven a intereses de poderosos grupos foráneos para que saqueen a su antojo el país.
Entonces, ¿sigue creyendo usted que los liberales son la derecha?
Yo más bien pienso que liberales y socialistas conforman una discreta pero fuerte sociedad que actúan por derecha y por izquierda; sociedad amparada en las sombras y protegida por miles de “cuervos” y un periodismo servil y militante, que no permiten se les descubra ni disuelva. Hilaire Belloc y G. K. Chesterton intuyeron bien estos problemas: el primero lo desarrolló en “El Estado servil”; el segundo, maestro de la ironía, nos legó la frase: “Creo en el liberalismo, lo que no creo es en los liberales”; y a la luz de los hechos también se podría decir, sin que nada se modifique: “Creo en el socialismo, lo que no creo es en los socialistas”. Esto último, no lo crean.