jueves, 15 de septiembre de 2016

Consulado B, de Bs. As

9/9/2016

Hace un tiempo el Consulado paraguayo en Bs. As. abrió una nueva oficina, paralela, que dieron en llamar Consulado B, y de acuerdo a la página oficial así funciona: “La persona que desee renovar su Cédula de Identidad Civil tendrá que presentar el documento vencido o próximo a vencer, en caso de robo o extravío, el certificado de denuncia policial respectivo. El trámite se lleva a cabo en la sede "B" del Consulado General ubicado en la calle Paraná 906 entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear. No tiene costo para dicho fin, el turno se otorga por orden de llegada. Para consultas comunicarse a los teléfonos (+5411) 4811-3375 o al (+5411) 4811-1403 de lunes a viernes, de 08:00 a 15:00 horas”. (http://www.mre.gov.py/Sitios/Home/Contenido/consulpar-buenos-aires/11)
Pero la realidad es diferente. El 1º de julio pasado inicié el trámite de renovación de mi cédula en dicha dirección, todo bien, atención rápida. Luego pasados los dos meses intenté comunicarme por teléfono para saber si ya estaba, durante dos días llamé y llamé y nadie contestó. Entonces me allegué al Consulado B y para mi sorpresa estaba cerrado, habían cambiado el horario de atención ahora es de 7 a 14, sin previo aviso y como verán sin modificar la página oficial, hasta la fecha. Vuelvo al otro día, 9 de septiembre, más temprano, me atienden y dicen que no estaba, que recién en unas tres semanas puede ser que esté. Le pregunto a una secretaria que está a la entrada por qué no atienden los teléfonos, no sabe explicar y me dice que cualquier queja la haga con el cónsul, que se llama Riquelme, su oficina está en el 3er. piso; me dirijo allá, y sentado en su despacho me atiende, me presento y pregunto ¿por qué no atienden los teléfonos o si funcionan? Su respuesta es la siguiente: que los teléfonos NO RECIBEN LLAMADAS ENTRANTES, que están programados así, porque no pueden atender al público, ya que tienen una sola computadora o base de datos y los policías que están no dan abasto y que ellos no pueden dar ninguna respuesta. ¿Entonces para qué tienen teléfonos? ¿Por qué ponen "para consulta dirigirse a los teléfonos...". Una total contradicción con lo que dicen y en realidad hacen.
Pero hay más, pasados los sesenta días mi cédula aún no había llegado, como la de cientos de compatriotas; me cuenta un amigo que tardó siete meses para que le entregaran su documento, y que hay gestores que cobran unos quinientos pesos para acelerar el trámite. Le dije al policía que me atendió que tenía necesidad de viajar en estos días, me respondió que en unas tres semanas calcula que puede estar, pero sin seguridad. El problema radica, les dije, en que cuando uno entra al país con cédula vencida no hay problema, es al salir que quieren cobrar una multa, y de cuánto es la multa les pregunté, “de unos 600 pesos”, me contestaron. Como ven el círculo perfecto de una estafa manejada desde el Estado: no te entregan los documentos y encima te multan por no tenerlos al día; cómo se califica esto sino de estafa; y son cientos los ciudadanos que diariamente sufren este atropello a sus derechos en las distintas aduanas.
Bien, recordé que hace más de tres décadas, después que mataron a Somoza en Asunción, cambiaron al jefe de Identificaciones, ya que casi nadie por entonces tenía cédula, ni siquiera al día, que también la demora era de un mes o más para que te dieran el documento; el cambio resultó que en 48 horas te la entregaban pasando en pocos días a 24 horas. Así funcionó durante bastante tiempo, hasta que los pícaros fueron alargando los plazos a una semana, a diez, quince días y no sé cuántos serán ahora.
La cédula de identidad es un documento fundamental de todos los individuos y si hace más de treinta años la podían entregar en 24 hs., quiere decir que hoy con toda la tecnología pueden hacerlo al instante; pero claro, esto no es “negocio” para los pícaros.
Y si hilamos más fino se puede entrever que con esta falta de eficiencia, esta negligencia e informalidad, que viene funcionando perfectamente desde hace años, se podría hablar de una red de corrupción, una red organizada que sí funciona con celeridad cuando está bien “aceitada”; los recientes casos de terroristas y narcotraficantes con documentación paraguaya hablan a las claras de la existencia de esta red, el libanés y el argentino, buscados internacionalmente por narcotráfico y terrorismo, el argentino encima con identidad falsa, en nuestro país se movían libremente, es más entraban y salían gracias a la documentación paraguaya. ¿Cuántos casos más habrá que no conocemos?
Creo que al gobierno le debería preocupar muchísimo estos dos casos, y su implicancia nacional e internacional, además del sufrimiento que padecen hace añares los ciudadanos para conseguir sus documentos, y hacer una reestructuración completa de identificaciones; eso si es que quieren combatir realmente el terrorismo, la inseguridad y el narcotráfico.
Podrían fácilmente abrir una oficina de identificaciones en cada Aduana que rápidamente regularice la cédula de identidad de los paraguayos que residen en el exterior, entregándola en el momento o a la salida, y terminar con estas oficinas offshore que deben salirle bien caro al erario y no prestan un adecuado servicio; solo benefician inventando puestos públicos a hijos y entenados políticos, al nepotismo y a la corrupción.


Periodismo y poder

15/9/2016

Un medio privado puede contratar al periodista que se le da la gana, también echarlo si el propietario cree que no cumple con sus pautas o criterio editorial; es un derecho que le asiste, fuere el negocio que fuere. Lógicamente el despedido tiene el derecho también a protestar si cree que su despido es injustificado y ahí están las leyes que lo protegen, ahí está la indemnización como un resarcimiento a la injusticia, pero por más que patalee el ex empleado no volverá a su antiguo trabajo, es lo más probable.

Del otro lado están los dueños del medio, que en este sonado reciente caso de renuncia aduciendo censura, pertenece a la familia del actual presidente, que además tienen otros, y es evidente que los han comprado para tener una prensa favorable a la actual gestión, y como dije antes tienen todo el derecho de llevar la línea editorial que les parezca. Y es a ellos que hay que recordarles, por si no conocen, aquello que dijo el tres veces elegido presidente de la nación argentina Juan D. Perón, quien llegó a tener en sus dos primeras presidencias prácticamente el control de la totalidad de los medios, expropiaciones mediante; el argentino dijo lo siguiente: “Cuando tuvimos todos los medios en contra subimos al poder (1946) y cuando los tuvimos todos a nuestro favor caímos (1955)”. Otro tanto pasó hace poco en el vecino país, donde el matrimonio, a lo largo de doce años, logró tener casi el control absoluto de los medios, que repartió la pauta oficial discrecionalmente a los que les eran favorables, que compró medios vía empresarios que le eran amigos, así y todo hace unos meses, con casi todo el aparato a su favor, los recursos del Estado, etc., la viuda perdió las elecciones.

Un periodista puede decir lo que quiera en un medio, pero de ahí a que tenga credibilidad es otra cosa; la gente antes que escuchar las noticias mira su bolsillo, ve la realidad de la calle que transita diariamente, ve las obras, ve la inseguridad; y si bien hay personas manipulables o influenciables, estas no son tantas, son una minoría, y si un periodista pretende mostrar un país de maravillas, un paraíso idílico o lo contrario, un infierno, la gente se da cuenta; si le macanea sencillamente deja de seguirlo; ¿por qué cree que la izquierda tiene tan pocos seguidores?; si fuera lo contrario Perón nunca habría caído como tantos otros dictadores que tienen o tuvieron el control absoluto de la prensa, sino fíjense lo que pasa actualmente en Venezuela.

No hay peor error para un gobierno que pretender manipular a la prensa; el gobernante solo debe ocuparse en hacer su trabajo, no hay mejor propaganda que esta.



http://www.abc.com.py/lectores-opinan/periodismo-y-poder-1518817.html

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Pasión y muerte

¿Sabe amigo? Había una vez en el barrio un hombre que no era creyente. Decirle que ateo es poco… recalcitrante, odiaba y se burlaba de los creyentes, católicos, judíos o de cualquier otra confesión. ¡Pero eso sí!, era muy buen actor, conocido en el ambiente artístico aunque algo olvidado.  Había trabajado en numerosas obras de teatro y películas, en distintos roles; ¡completísimo!  Papel que le daban se lo aprendía a fondo, lo ensayaba repetidas veces y siempre buscaba mejorar sus movimientos, sus gestos, sus inflexiones de voz. Cuando interpretaba era atrapante; perfeccionista, no se perdonaba el más mínimo error.
Pasó que hace unos años, una Semana Santa, en la parroquia del barrio decidieron representar La Pasión, se creó al efecto una comisión encargada de la puesta en escena, y fue así que uno de los integrantes, que era conocido de este vecino, propuso que les ofrecieran un papel a este formidable actor, que sin dudas si aceptaba jerarquizaría la puesta. Ellos conocían su ateísmo, pero eso no fue óbice para proponérselo, además tal vez así quizá “recuperaran la oveja perdida”, manifestaron algunos.
Pero el tema no era sencillo, ¿qué papel le darían?; y pasó que a uno se le ocurrió  la brillante idea de ofrecerle el papel de Judas, tal vez así sería más fácil convencerlo dijo; además no lo veían al personaje en el rol de Jesús o Pedro, tal vez el de Pilatos… pero el Iscariote fue al final el papel que le propusieron.
Algunos miembros de la comisión se allegaron hasta su casa a llevarle la propuesta. El hombre al verlos y saber quiénes eran y el motivo de su visita quedó un tanto descolocado. Su cara no era precisamente de amabilidad hacia ellos; pero luego de escucharles con atención el viejo actor se tomó unos instantes para meditar y así darles una respuesta en forma inmediata.
Resultó que el hombre les dijo que sí. Les explicó que aceptaba porque él era un profesional y que más allá de sus ideas o creencias un artista de su nivel debía representar ese papel como cualquier otro que le tocara. Y que con mucho gusto y placer aceptaba el guión que le traían, que lo estudiaría a fondo como así también leería en esos días el Evangelio, de manera de compenetrarse lo más a fondo posible con el personaje.
Cuando los despidió les prometió que esta “iba a ser la mejor representación de su vida”. La comisión se retiró agradecida.
Pero uno de ellos luego comentó que a él no le cerraba del todo, conociéndolo como le conocía, eso de “profesionalismo”. Él estaba seguro que había aceptado por ser el papel de Judas, que si hubiera sido el de Pedro o el  del mismo Jesús, difícilmente lo haría. Además, le pareció ver una casi imperceptible sarcástica sonrisa cuando los despidió.
La cuestión es que en esas dos semanas el hombre, fiel a su costumbre y palabra, se preparó lo mejor que pudo. Se empapó del Evangelio, la Biblia, y no solo eso, consultó algunas encíclicas, además de ir a conversar en varias oportunidades, en forma muy discreta, con el cura párroco.
Y llegó el día de la presentación, el Jueves Santo. Mire, para qué voy a hacerle larga la historia, la obra fue un éxito: la puesta en escena, los actores, el vestuario, los diálogos… era casi como estar viendo en vivo y en directo la Última Cena, el apresamiento de Jesús, su juicio, su crucifixión…. Todos los actores estuvieron muy bien, brillantes, pero el mejor, el que se llevó las palmas ese día, por supuesto, fue el vecino ateo que hizo de Judas. A pesar de tener un corto papel, su caracterización fue casi real: ¡era el mismísimo Judas!
Pero la sorpresa mayúscula ocurrió al día siguiente, Viernes Santo, cuando los integrantes de la comisión y los que actuaron en la obra fueron a su casa a agradecer su participación. No pudieron creer lo que veían.
¡Lo encontraron colgado de la viga del techo! ¡Sí…!  ¡Se había suicidado!
Por mucho tiempo esto se comentó en la parroquia y el barrio, se imagina, hacer de Judas y terminar como Judas. Es algo que causa escalofríos.
—¿Y el finado?, ¿dejó alguna nota?
—Pues sí,  hombre… ahora que lo menciona…
—Y qué decía…
—¡Perdóname, Señor...!


EL FARISEÍSMO ATEO Y MILITANTE

4-9-2016

Fariseo se aplicaba antiguamente a la persona que pertenecía a un grupo religioso judío de la época de Cristo, que se caracterizaba por observar escrupulosamente los preceptos; quedó al desnudo su accionar cuando Jesús los desenmascara como “sepulcros blanqueados” y otras linduras. Hoy día el término se refiere más bien al hipócrita, al que finge una moral, sentimiento o creencia que en el fondo son solo apariencias. Y también tenemos a los ateos fariseos, ya que el ateísmo en estos tiempos se ha convertido en una cuasi religión, la iglesia de los que no tienen religión, los que combaten a los que creen, sobre todo y más específicamente a los cristianos, su blanco preferido.
Bien, en estos días hemos visto cómo han atropellado un convento de carmelitas descalzas en la provincia de Entre Ríos, Argentina; una denuncia de supuestas torturas bastó para que un ejército derribara sus puertas, sin ninguna necesidad, y entrara al lugar; hasta la fecha no han comprobado nada, pero el proceso sigue.
Poco se conoce de la vida que lleva esta congregación, se sabe sí que viven enclaustradas, que no tienen casi contacto con el exterior, que viven en permanente oración y corre un rumor de que se autoflagelan, con cilicios (con c) y no sé qué otros elementos, pero estoy seguro si a alguno cualquiera se le preguntara qué es un cilicio o qué forma tiene, no creo pueda responder, como es mi caso; así que busqué en la web y encontré que es un antiguo instrumento de autoflagelación que consiste en una cadena con puntas que no clavan pero se ponen alrededor del muslo o cintura; algo así como las famosas ojotas chinas llenas de puntas que hacían adelgazar cuando uno caminaba, que de paso les comento que no sirven, yo no bajé un solo gramo. Pero resulta que las hermanas del convento atropellado han dicho que no usan tales instrumentos, además de desmentir todas las acusaciones y que muchas de las cosas que están diciendo les dan risa.
Pero bien, supongamos que usan el tal cilicio y que se dan de latigazos, unas a otras, pregunto a conocidos periodistas y lectores casuales confesadamente ateos o agnósticos, que en estos días, como vemos, se ríen de esto y les parece una barbaridad, ¿por qué se escandalizan y buscan escandalizar?
Es que no ven diariamente a personas con impresionantes tatuajes en el cuerpo, a todo lo largo, y en zonas bien delicadas por cierto; es que no ven todos los días gente que camina por la calle con hierros atravesados en las narices, orejas, lengua, cejas… y en partes más íntimas que muestran en fotos y videos; es que no se ve la chorrera de mujeres con senos falsos, culos falsos, labios falsos, caderas falsas producto de implantes artificiales y caras estiradas a más no poder, y todo esto debió haber sido no solo doloroso, también traumático y peligroso, aparte del fin puramente vanidoso.
Es que no ven los sex-shops que proliferan en la ciudad donde ofrecen distintas clases de artefactos para introducir contra natura o reemplazando a natura y satisfacer las perversiones más bajas, masoquismo entre ellas; es que no ven la pornografía que se transmite vía cable e internet y está al alcance de cualquier criatura, violador serial o pedófilo. Es que no ven a hombres vestidos de mujer que conducen programas de televisión.
Es que no ven los miles de bebés asesinados en el vientre de madres; no se preguntan acaso qué derecho les asiste a estas y al médico para matarlos, y ni hablar del trauma que la gran mayoría luego sobrelleva.
No, parece que todo esto no lo ven y si lo ven les parece normal, ¿y “cool” tal vez?
Y como nuestros informadores (o deformadores) que ven esto y no se escandalizan y sí se escandalizan, aunque no les conste y sea cierto, porque un grupo de mujeres se pongan cilicio (con c) alrededor de su pierna o cintura y que se den con algún látigo, no encuentro otra forma de llamarlos que fariseos, fariseos de la iglesia de la desesperanza, del desaliento, del fraude o de la mentira.
Jesús llamó hipócritas a los antiguos fariseos, pero a estos modernos fariseos ¿qué calificativo le correspondería?… tal vez hoy Jesús los llamaría, simplemente, pelotudos.

viernes, 19 de agosto de 2016

Democracia y cultura

Democracia y cultura

En nuestro país muchos aún le siguen echando la culpa de todas nuestras desgracias al difunto dictador Stroessner, y este ya hace 18 años que dejó el gobierno y está muerto y enterrado; otros van un poco más allá y se la echan al doctor Francia. Explican que nuestras taras, falta de visión democrática, etcétera, se la debemos a las dictaduras del Supremo y del “rubio”. Hoy, por ejemplo, 4 de setiembre, leo un editorial del diario ABC donde nos explica que nuestro país no tiene una democracia sino una “asnocracia”, alegando que “treinta y cinco años de inquisición terminaron por asfixiar el espíritu crítico y casi extinguir la llama de la libertad de expresión”. Agrega que “en vez de pensar para elegir, el pueblo termina eligiendo sin pensar, impulsado solo por la emoción. Los asnos que llegan al poder de esa manera solo pueden esperar mantenerse en esa posición destruyendo a las élites, a los grupos pensantes”.
Antes de continuar aclaro que no me molesta, para nada, que el editorialista llame “asnos” a nuestros gobernantes. Pero será tan así, a su vez el razonamiento planteado se apoya en una frase de Giovanni Sartori, un prestigioso investigador en el campo de la ciencia política, al que habría que leer y releer seguramente.
Si bien las dictaduras dejan secuelas creo que no es válido echarle la culpa de todos nuestros males solo a este hecho. Es que acaso la dictadura existió solo en el Paraguay; por supuesto que no, ya que desde 1950 a la caída del “rubio” hubo varias otras en distintos países: en Venezuela, en Nicaragua, en la Argentina, en el Brasil, el Uruguay, Chile, el PRI en México, etc.; los lectores pueden colaborar si quieren. Crucemos el océano: España, Portugal, Grecia, la ex URSS, China, Alemania oriental; bajemos al Africa, aquí es más fácil porque qué país de este continente no sufrió alguna que otra dictadura. Saltemos a Asia: Irán, Irak. Turquía, Afganistán; y me acordé de Filipinas
Yendo un poco más atrás en el tiempo está el Japón, con su emperador al que creían un Dios; la China con sus milenios de emperadores que cambiaron radicalmente por el emperador Mao; la Italia de Mussolini; la Alemania de Hitler; la Francia de Napoleón.
Bien creo que con estos ejemplos sobran para lo que quiero decir. Analicemos someramente a Alemania: un país que es cuna de poetas como Goethe, Lessing y Schiller; de músicos como Beethoven, Bach, Brahms y Wagner; de filósofos como Kant, Hegel, Marx y Nietzsche; y científicos como Humboldt, Einstein, Planck y Gauss; ¿cómo se explica que un pueblo tan culto en forma masiva se haya volcado en las urnas a favor de un psicópata asesino como Hitler? ¿Y que una vez desaparecido este régimen sea otra vez una potencia?, porque según el razonamiento de nuestro periodista tendría que haber una “asnocracia” en estos momentos en Alemania producto de la brutal dictadura.
Y en España, cómo andamos. La dictadura de Franco va de 1939, fin de la guerra civil, a su muerte acaecida en 1975, duró casi 37 años, dos más que Stroessner; entonces, de acuerdo a los cálculos sesudos del editorialista los españoles tendrían que tener una recontraasnocracia, pero sabemos que no es así por los miles de compatriotas que emigran a la madre patria, y si consiguen radicarse empiezan a mandar ayuda a sus parientes y ver la forma de llevárselos después; amén de ser el país que más creció en Europa en las últimas décadas, también da gusto escuchar los debates que nos transmite la televisión española y ver que ahí se aplica en política lo que decía el viejo actor cómico: “Ca uno es ca uno y ca cual es ca cual”.
China si bien no posee una democracia formal al estilo occidental, que los habitantes en su gran mayoría ni siquiera saben que tienen un premio Nobel de literatura, nos enteramos que militares chinos lograron hackear, en junio último, parte de la red informática del Pentágono; así podríamos seguir ejemplificando con Italia, con Rusia, con Brasil, con Chile, con Uruguay, con... Y qué quiere que le diga, yo no veo en ninguno de ellos “asnocracias” a pesar de que han padecido dictaduras peores que las del Paraguay.
El editorial nos habla de que la nuestra produjo “la tortura y en algunos casos hasta el asesinato fueron los instrumentos con los cuales se enseñoreó el terror en la República; terror que paralizó toda la sociedad, desmanteló las organizaciones sociales y descabezó los partidos y movimientos políticos, dejándolos reducidos a simples sombras, a patéticos remedos de lo que habían sido”. Es que en los países que mencioné no pasó otro tanto y con mucho más dureza en varios de ellos.
Lo de que estamos “jibarizados” no lo entiendo bien. ¿Querrá decir que la dictadura nos ha reducido la cabeza? Y cómo no entendí bien me fui a la wikipedia y encontré: “Jibaro es hombre mestizo para los mexicanos; los campesinos descendientes de indio y español en Puerto Rico; un sombrero que se luce en Panamá; alguien huraño en Cuba; un vendedor de marihuana en Colombia; indígenas conocidos por reducir cabezas en Ecuador y hartarse de comida en algunas regiones de Colombia”. ¿Cuál de todas estas acepciones nos cabe a nosotros?, o me quedo con lo de “vendedor de marihuana, al estilo colombiano”, ya que nadie va a negar que en nuestro país… si en una época fuimos primeros exportadores de petit grain hoy lo somos sin duda de la Cannabis sativa (sin retenciones, sin iva, sin vergüenza).
Si concuerdo cuando dice: “…la democracia no puede construirse si no es sobre la base de un liderato honesto, capaz y patriota, el cual brilla por su ausencia en el Paraguay de hoy”.
Pero dejemos ya de una buena vez de echarle la culpa al “rubio” o al doctor Francia y veamos los buenos ejemplos que nos da el mundo en que han salido de situaciones peores que la nuestra. Porque en definitiva si nos quedamos con esta teoría propuesta por el editorial, que seguramente muchos compartirán, se me hace que en un futuro nada va a cambiar y también da la impresión que aquellos que se quejan con estos argumentos son, justamente, los que no quieren que nada cambie. (La Nación, Asunción, 10-9-2007)


miércoles, 10 de agosto de 2016

De prosapia y nobleza



http://www.abc.com.py/lectores-opinan/de-prosapia-y-nobleza-1506726.html

Entre las costumbres occidentales, y en nuestro país sobre todo, hay una establecida, que es la de heredar automáticamente el prestigio de nuestros ancestros, así es habitual de ver que se presenten en las reuniones al nieto de fulano, al tataranieto de mengano, etcétera; cuasi un título “nobiliario”, con el que muchos se sienten cómodos, orgullosos y orondos, a la vez que no falta el pícaro que suele aprovechar tal circunstancia, en provecho propio claro.
Así, el descendiente del prócer recibe imaginariamente una transmisión de méritos que en el fondo nada hizo para merecerlos, ya que generalmente en el noventa y nueve por ciento de los casos de parecido solo lleva el apellido. Y en caso contrario, si el ascendiente fue una persona nefasta, un cruel tirano o dictador, un asesino serial, etc., la fama de aquel, en gran medida, también recae sobre su descendiente, aunque claro aquí, por vergüenza, suelen muchas veces cambiarse el apellido, así que estos son difíciles de detectar.
Pero en la cultura oriental es distinto, es al revés. Si el ascendiente fue un prócer, su descendencia está obligada moralmente si no a comportarse igual por lo menos no dejar malparado a su antecesor, ya que las macanas que este haga van en desmerecimiento del ilustre prócer; de la misma manera, si el antepasado fue un criminal, su descendiente con sus actos puede modificar el concepto que aquel dejó en la sociedad.
Como se puede apreciar, entre las dos formas de relacionarse o apreciar a las personas, la segunda –la costumbre oriental– es mucho más sabia y realista. Primero porque permite ver al otro en su justa medida, por lo que es en el presente, sin ninguna aureola imaginaria; segundo, porque aquí sí se aplica aquello de “nobleza obliga”; y tercero, de la misma manera que no se tiene mérito alguno por ser el “hijo de” o “nieto de”, tampoco se tiene culpa en sentido contrario, por las macanas que pudo haber hecho el ancestro, no se encasilla a nadie, además de obligar a este a ser mejor persona, pudiendo con su conducta limpiar el honor familiar.
La prosapia no hace a una persona noble, sí lo hace su conducta.
Rafael Luis Franco

sábado, 30 de julio de 2016

BEN MOLAR: “Es muy lindo defender lo nuestro, nuestra música, la tierra nuestra y las formas de vida nuestra”

(Publicado en “Paraguay Ñane-retä”, Buenos Aires, noviembre de 1993)

ENTREVISTA A BEN MOLAR

—Hace poco usted estuvo en Asunción, en el Festival de Ypacaraí y también en Encarnación, ¿que nos puede contar de su estadía en nuestro país?

—No es fácil relatar con palabras los momentos felices que yo pasé en Paraguay, cuando estoy diciendo yo pasé estoy queriendo decir cada vez que viajo al Paraguay paso muchos momentos de felicidad. Pero en este caso fueron días muy especiales. Se me brindó la habitual hospitalidad, el habitual cariño y los brazos abiertos de los hermanos paraguayos. Fueron momentos muy emocionantes para mí, que en algunos momentos, en los distintos días que estuve de octubre, me hicieron llorar. Sentirse aclamado por cuatro o cinco mil personas, cuando me nombraban o cuando cantaban las canciones cuyas letras me pertenecen, pero además de esto coincidió que por primera vez en mi vida yo festejaba mi cumpleaños lejos de mis familiares. Al decir lejos, quiero decir en sentido figurado, porque me acompañó uno de mis hijos, entonces él estaba representando un poco a mi familia. Pero era para lagrimear escuchar a esas miles de personas cuando minutos después de las doce de la noche, de ese 3 de octubre de 1993, me cantaron, a pedido del querido amigo Alberto de Luque, el Feliz Cumpleaños. He pasado unos días magníficos, mi hijo Rubén no se cansa de contar, muy emocionado, esos momentos de felicidad que pasamos, inolvidables para mí, inolvidables para mi hijo y además estar cerca de los muchos y tantos amigos que uno ve ahí. Chiquito Swarz, que fue el que me invitó; los queridos hermanos Alberto de Luque y Coco Bernabé, propietario de Radio Nanawa, y además hijo de un entrañable amigo que era Juan Bernabé, que fue el director y propietario de Radio Comuneros y que hizo mucho por el acercamiento de los pueblos de Argentina y Paraguay. Sería muy extenso contar, pero esos cuatro días que pasé en Paraguay permanentemente son una imagen de un sueño hecho realidad.

—¿Alguno de sus hijos se ha dedicado a la música?

—Tengo dos hijos, uno es médico, que me ha dado junto a su esposa Marcela, una nietita de 3 años que se llama Maia, que es una adorable criatura que quiero mucho y me acompaña mucho. Este querido médico Daniel, es además profesor de Tai-Chi-Chuan. Esta disciplina es una gimnasia china, y su maestro chino que vino hace poco, me decía que Daniel es el mejor profesor de Tai-Chi-Chuan en la Argentina. El otro, Rubén, es un cantaautor, es doctor en sicología, pero ha dejado todos sus pacientes por las canciones. Estuvo actuando mucho tiempo en México, con bastante éxito de acuerdo a las informaciones que tengo y a los programas de televisión de Cable Eco que llegaron a la Argentina y que he visto. Un chico muy talentoso. Los dos son extraordinarios hijos que me acompañan constantemente.

—Recordando un poco aquella época de oro, de la Argentina y el Paraguay en cuanto a creación, ¿qué nos puede relatar?

—Hay muchos relatos, esto donde estamos ahora conversando, si bien está en la Argentina, es tierra paraguaya. Porque por acá desfilaron en los últimos cincuenta años todos los más grandes autores, compositores del Paraguay. Yo tuve la inmensa suerte que Dios me permitió ser amigo de esos talentos tan grandes como José Asunción Flores, que también su última composición yo le hice la letra por pedido de él, y se titula “Nace un amor”; y hombres de la dimensión de Demetrio Ortiz, Emigdio Ayala Báez, ellos tres están ahora en el cielo. Y la de Florentín Giménez, un extraordinario personaje, músico talentoso muy humilde y muy modesto como eran muy humildes y muy modestos José Asunción Flores, Emigdio Ayala Báez, Demetrio Ortiz. Otro talento, y también humilde y modesto, fue Herminio Giménez, un gran amigo mío a quien yo le hice la letra en castellano de “Che novia cue mi”, en fin tengo la enorme suerte de haber tenido la compañía de ellos en forma constante, continua y a veces casi diaria antes de irse al cielo estuve con ellos charlando y ellos siguen alrededor nuestro, porque van a perdurar por siglos a través de su música y de su buen comportamiento, como buenos seres humanos y como buenos paraguayos.

—Podría relatarnos los momentos que le inspiraron “Tus lágrimas”.

—Algo de ese relato lo ha hecho Demetrio Ortiz en su libro, hace pocos días en Asunción estuve con su hija Esperancita y con su esposa, y estuvimos charlando alrededor de esto. Sucedió en un hospital en donde lo habían internado, en Buenos Aires, creo que era el Ramos Mejía. Yo fui de visita, pero no me dejaban pasar porque estaba muy grave; la única que estaba al lado era su esposa que lo acompañaba constantemente. Entonces yo recurrí a uno de esos trucos viejos que hacemos cuando queremos entrar a alguna parte. Pedí un guardapolvo e hice como que era un médico y me dejaron pasar. Sé que le tomé la mano a Demetrio, en esos momentos él estaba en la camilla, con todos los cables dándole esos sueros para que pudiera seguir viviendo, pero el comentario que había alrededor mío era que ya se iba de la tierra. Yo no sé de dónde saqué fuerzas, no sé; Dios me dio la fuerza como para que hiciese bromas o que me hiciese el gracioso y le dijese: “Demetrio, tenés que levantarte pronto porque tenemos que seguir peleando y discutiendo como siempre, y como siempre tenemos que vernos diariamente. Vos me pediste que haga una letra para una música tuya y yo la voy a hacer, así que yo necesito que te levantes pronto y que vengas a mi estudio a seguir tomando cafecito, a seguir tocando la guitarra y a seguir enseñando a mi hijo Rubén, porque vos sos un buen profesor de guitarra y mi hijo (que en ese entonces tenía 8 o 10 años) te necesita”. Dios hizo el milagro, porque al día siguiente él se repuso. Y la letra nació por efecto de que yo había visto a la mujer que estaba llorando y las lágrimas le caían sobre el rostro de Demetrio Ortiz. En ese momento nació mi inspiración e hice la letra de “Tus lágrimas”, pero sin darle ese contenido tan triste de alguien que se iba de la tierra, sino como si fuera una canción de amor.

—Usted ha promocionado a muchos músicos, podría nombrar algunos de ellos.

—De alguna manera yo iba a decir que nacieron acá al lado mío; no nacieron, ellos eran músicos compositores: Neneco Norton, Emigdio Ayala Báez, Demetrio Ortiz, Florentín Giménez, José Asunción Flores de alguna manera de 51 años a esta parte ellos, sus primeras canciones, nacieron acá en mi casa; yo fui el editor de ellos, y tengo la alegría de decirte que muchas de las canciones, por ejemplo con Florentín Giménez, “Muy cerca de ti” él me contaba que tiene 120 grabaciones y yo no lo podía creer, decía no puede ser Florentín tantas, a lo sumo tiene 30 o 40; ¡no, tiene 120 grabaciones en todo el mundo! Y me acuerdo cuando hice hacer la primer grabación a una chica que se llamaba Gladis Osorio, y que cantaba boleros, yo le hice grabar “Recuerdos del Paraguay”, la música era de Demetrio Ortiz y la letra era mía, y esa chica, que en aquel entonces o antes de esa grabación que yo peleé para que ella grabara en la compañía RCA Victor, que no querían que grabara, pero yo me peleé hasta que conseguí, esa chica que se llamaba Gladis Osorio y que cantaba en Tucumán y en Salta boleros con el correr del tiempo y a partir de eso se empezó a llamar Mercedes Sosa. Así que tenemos el gusto y el honor de saber qué artistas de nivel mundial han grabado música paraguaya, Mercedes Sosa, Los Panchos. Me acuerdo cuánto estuve detrás de ellos para lograr que grabaran guaranias, me acuerdo un famoso cantante norteamericano llamado Neil Sedaka, me estoy acordando de Julio Iglesias para convencerlo para que grabara ese tema de Neneco Norton, en fin estoy muy contento de saber que de alguna manera estuve cerca del nacimiento de todos los más grandes éxitos de la música paraguaya que van a durar indudablemente un siglo, dos siglos, cuando nosotros no estemos más en la tierra la música, esas melodías y esas hermosas poesías van a perdurar en todo el mundo.

—¿Se puede decir que la guarania es una música clásica?

—Sí, sí, indudablemente. La guarania, de la misma manera que el tango, tiene una concepción universal muy importante. De los grandes músicos clásicos te puedo nombrar por ejemplo a Schumann, a Schubert, que han hecho lieders, pequeñas canciones; cada una de ellas, de las guaranias y de los tangos están a la altura de esos grandes momentos en los músicos clásicos, vuelvo a reiterar como Chopin, Schubert, como Schumann, son trozos de canciones de dos minutos que van a perdurar en el tiempo y se convertirán en música clásica, indudablemente.

—¿Cómo ve a nuestra música actual?

—La música nuestra, que es mía también, yo veo que pasa lo mismo que algunas cosas que pasan también en la Argentina con los tangos. Los interesados en mantener vivo el fuego de las raíces nuestras, las argentinas y la de nuestros hermanos paraguayos, que yo me considero realmente, no sólo me han dado el título de Huésped de Honor en Ypacaraí sino que yo me siento ciudadano paraguayo, son músicas que nuestros pueblos no lo apoyan en la medida que tienen que apoyarlo. Nuestros cantantes populares y nuestros músicos populares no le dan la importancia que merece esta música hermosa que llega a los oídos de distintas partes del mundo y se emocionan. Los intereses que hay alrededor de la música de “ruido” se manejan en el orden a veces no artístico sino estrepitoso y entonces jóvenes, hombres o mujeres tienen que, con todo respeto hacia la música de todos los países del mundo, tienen que reforzar todo lo posible la música de cada país, la música autóctona, el tango en la Argentina, la guarania en Paraguay o las tonadas chilenas en Chile; pero hay una última o las dos o tres últimas generaciones que no refuerzan en la medida en que tenían que reforzar un patrimonio tan importante y una herencia tan grande como la que nos dejaron estos compositores. Vuelvo a repetir, con toda humildad y con toda modestia, nos legaron una herencia incalculable e invalorable.

—La música que proviene, principalmente de los países más poderosos como Estados Unidos, Inglaterra, influyen en nuestra cultura. ¿Cómo se hace, en alguna medida, para revertir tan poderosa influencia?

—No hay que revertir. A modo de ejemplo, si esta corbata que estoy usando ahora, viene de países poderosos económicamente y me obligan a que yo use esta corbata, yo ciudadano de Latinoamérica me gusta la corbata la compro, la uso, pero paralelamente, simultáneamente, yo tengo que comprar una corbata hecha en mi país y entonces tengo que exigirle al fabricante de mi país, se llame Argentina, Paraguay o cualquier país de Latinoamérica, que tienen que hacer lo posible por hacer igual o mejor que esa corbata que están tratando de implantarme por los medios masivos de comunicación y por su poderío económico. Entonces yo te digo: sí me gustó mucho esta corbata que me compré de tal país, pero mira esta otra que me compré, es casi más linda o por lo menos es lo mismo de linda. Perdóneme, no es justo comparar una corbata con una canción, pero es así yo tengo que hacer algo para que mi música, la música que me legaron los José Asunción Flores los Demetrio Ortiz, los Emigdio Ayala Báez, sea, primero, lo bastante interpretada para que el oído de los jóvenes vaya, primero recibiéndola y después adoptándola. Vuelvo a repetir, sin intentar destruir aquella otra música; sabes por qué, porque cuando nuestra música vaya al país de ellos y se logre imponer algún día a mí no me gustaría que la quieran destruir. La tienen que aceptar, la música es universal. Y recuerdo cómo convencí a Los Panchos para que grabaran guaranias. Me acuerdo como si fuera ahora. Estaba pasando, uno de ellos, por un momento muy serio, yo durante diez años cada vez que venían a la Argentina los quería convencer: “Mirá, cantá esta guarania, mirá qué hermosa; ‘Mis noches sin ti’, ‘Recuerdos de Ypacaraí’, ‘India’.” Me contestaban: “Salí de acá, nosotros sólo cantamos boleros de México y de Centroamérica”. Pero un buen día yo les hice un favor muy grande y ellos creyeron que me lo podían pagar ese favor grabando guaranias. Esas guaranias que grabaron le abrieron un país que durante cerca de treinta años no los recibían por nada del mundo, no los aceptaban, que se llama Japón, a raíz de haber grabado las guaranias penetraron en el territorio japonés cuando salió el disco allá. Te das cuenta qué es lo importante. Lo importante es que las jovencitas, los jovencitos empiecen a estudiar esas hermosas letras, esas hermosas poesías, que han hecho los hombres del Paraguay. Los poetas y los jóvenes compositores que digan, bueno esto es música que se tocó hace 40 o 50 años atrás, yo le voy a dar un toque, sin desvirtuar, 1990; y de esa manera voy a expresar mis vivencias y mi modo de sentir en 1993. Escribiendo en el idioma de hoy pero respetando el sentimiento que se puso en esas guaranias de tantos grandes compositores paraguayos.

—¿Siempre viste la camisa de aó-poí?

—Desde hace casi 50 años, cuando por primera vez fui a Asunción, no uso otra camisa más que las camisas de aó-poí. Camisas que por otra parte, en este último viaje que hice a Paraguay no vi a ningún paraguayo con camisa de aó-poí, yo era el único que estaba usando esta camisa. Cuando de tanto en tanto me encuentro en mis viajes por distintas partes del mundo, o vienen a la Argentina grandes cantantes internacionales, me ven con la camisa de aó-poí, e invariablemente me dicen, ¡che qué linda camisa!, ¡puedo comprarme acá en la Argentina una de esas! Y le digo, no éstas son de Paraguay. ¡Uy, cómo me gustaría tener una! Y ese cómo me gustaría tener una significa que yo tengo que sacar una de las camisas que tengo guardada y regalarla. Pero tengo alguna suerte, siempre hay un querido hermano que se llama Alberto de Luque, que cuando viene a Buenos Aires sabe que me tiene que traer una camisa de aó-poí y yo no uso otra camisa, podés jugar una apuesta, todos los días de mi vida sólo uso camisas de aó-poí.

—No le pregunto cuántos años cumplió, pero se lo ve muy joven. ¿Cuál es el secreto para mantenerse en tan buena forma?

—Hay una forma. Yo cumplí el 3 de octubre 58 años. ¡Cómo dice! ¡Estoy mintiendo! Bueno, momentito, acuérdense que un compatriota amigo que se llama Carlos Gardel en uno de los tangos decía que 20 años no es nada, entonces si él dijo que no es nada yo me saco los veinte años. Cumplí mis 78 años en esa querida Ypacaraí, y verdad que fui muy feliz, porque me encontré que uno está viviendo de acuerdo a los regalos que le hace Dios en la vida, y Él me permitió vivir alrededor de la música, alrededor de los poetas y en este caso alrededor del pueblo paraguayo.

—¿Volveremos algún día a tener músicos de la talla que usted ha mencionado al principio?

—Claro que sí. Los pueblos y en especial un pueblo que ha dado una música tan hermosa tiene entre sus millones de habitantes siempre compositores que expresan sus sentimientos, sus estados de ánimo a través de la música o la poesía. Lo que pasa es que de repente los intereses que hay en juego no dejan pasar a estos jóvenes que hacen las guaranias en 1993, pero tienen que acordarse de una cosa, que la vida es lucha constante, por lo tanto cuanto más obstáculos se le ponen en el camino de ese cantante o ese compositor que está cantando guaranias, ubicadas en esta época naturalmente, hay que seguir luchando, porque van a llegar por buen camino a buen término. No tiene sentido que no se apoye la música de cada país. No se puede creer, porque van a perdurar cien o doscientos años todas las músicas creadas por los grandes compositores paraguayos como por los grandes compositores argentinos, chilenos, uruguayos. Las buenas músicas, las buenas poesías van a perdurar en el tiempo, como siguen las grandes melodías, precisamente porque son melodías hechas sinceramente, a través del corazón, no con fines comerciales únicamente.

—Volviendo al ejemplo de la camisa de aó-poí, diríamos que el no uso de esta camisa es un síntoma y el uso sería un símbolo.

—Me parece muy bien. Esto me va permitir insistir. Caminando por Asunción, por Ypacaraí, por Encarnación, por un montón de lugares donde tuve la suerte de transitar no vi a nadie, incluso en el lugar donde yo compré la docena de camisas de aó-poí los vendedores tampoco la usaban. Pero entonces eso es, las banderas hay que defenderlas. Esto no quiere decir que uno esté pidiendo que sea un patriotero en el sentido despectivo del término, no; es que, con todo respeto, hay que ser patriota. Es un símbolo la camisa de aó-poí; es un símbolo la guarania, mantengámoslo. Si vos no querés usar la camisa de aó-poí todos los días como Ben Molar la usa, por lo menos usala dos o tres veces a la semana, no dejes de usarla. Es muy lindo defender lo nuestro, las flores nuestras, la tierra nuestra, la música nuestra y las formas de vida nuestra. Por ejemplo, Paraguay es uno de los países que yo adoro porque toda una vida fui recibido con los brazos abiertos, con un cariño rayano en lo máximo que puede entregar una comunidad a un hombre que viene de otras partes, y eso es muy valioso. Si los países mantienen ese tipo de personalidad que el Paraguay tiene, es una salvación muy grande para un estilo de vida.