sábado, 7 de abril de 2018

La década perdida… de la izquierda latinoamericana




Un rápido balance político de esta década que termina nos da que para la izquierda latinoamericana, de vivir una fiesta la década anterior, los 2000, la actual es una desgracia, los muchachos están como con una resaca luego de una noche a puro alcohol (bien berreta en este caso), y lo peor es que la pesadilla aún no termina, faltan casi dos años para el fin y en el horizonte de la que viene parece que va a continuar. Aunque como sabemos, los camaradas nunca aceptan una derrota y menos reconocen fracasos; pero la procesión que les va por dentro buscan exteriorizarla, la catarsis la hacen casi todos los días en infinidad de piquetes, paros, dando noticias falsas y poniendo palos en cuanta rueda y ruedita ven, además de putear a los cuatro vientos, lo que mejor les sale.
Y no es para menos. Al comienzo de la década, ahí nomás, se les fue el compañero Néstor (2010), un entusiasta de la primera hora del modelo neosocialista-bolivariano-stalinista-peronista-progre, una gran pérdida; pero bien, no todo estaba perdido, se les fue el maestro pero quedó la alumna, la viuda, que logró sostenerse un lustro más en el curro familiar, digo en el poder.
Pocos años después otro durísimo golpe a la esperanza totalitaria americana: se les fue el compañero Chávez (2013), que se creía y todos creían e intuían que este iba a ser el sucesor natural del cubano inmortal (era inmortal, pero sin t), pero no pudo ser; y es así que partió de este mundo no sin dejar antes, a su “amado” pueblo venezolano, su heredero natural, su pollo (o pollino) el exchofer de colectivos Maduro, que a pesar del desastroso gobierno que lleva, la falta de papel higiénico, comida, medicamentos, las constantes represiones, encarcelamientos y muertes que al pobre le obligan a hacer, contra viento y marea, sentado sobre las bayonetas, lleva ya un lustro aferrado al Titanic en que ha convertido su país.
Y cerrando esta fúnebre lista, la frutilla del postre que puso la parca, está la partida del líder de líderes, del hombre que marcó una época y fue guía espiritual de dictadores e infinidad de terroristas, el mejor discípulo de Marx, de Gramsci, de Stalin; se fue el camarada-compañero Fidel (2016), una pérdida, ahora sí, irreparable, ya que su hermano no es ni la sombra de lo que él fue, jamás este les iba a dar un discurso de siete u ocho horas, porque Fidel era Fidel y Raúl es… solo Raúl y menos iba a estar otro medio siglo como él.
Luego vino la otra debacle, la política, la peor de todas, la que se pierde el poder con votos y con juicios. El primer adelantado fue el gauchito cura don Lugo (2012), en un juicio sumarísimo le dieron el olivo un año antes de finalizar su mandato; tres años después le tocó el turno de dejar el poder al argentino FpV (2015), liderado por Ella, la diosa o reina egipcia, que no pudo legar al gran pueblo argentino a su pollo motonáutico, derrota que tiene como consecuencia infinidad de juicios, encarcelamientos de compañeros, dinero y bienes confiscados, que parecen no tener fin. Continuó la tragedia “gauche” al año siguiente con la destitución de la líder PTra brasileña (2016), la exguerrillera setentista Dilma, y, como una burla o provocación, pusieron en su reemplazo a un viejo derechoso, medio gagá. Encima, sobre llovido mojado, el socialismo es derrotado en Chile (2018); sí, nada menos que en el país de Allende la izquierda es rechazada, y aquí les vuelve un viejo conocido conservador-derechista, rescatador de mineros y sonrisa odol.
Pero el drama de la izquierda no termina, a medida que va finalizando la década esta empeora cada vez más, ahora al candidato de la izquierda brasileña, el líder PTro, el compañero Lula, una fija para las próximas elecciones, lo meten preso por doce años (7-4-2018/7-4-2030), solo por aceptar un departamentito, algo increíble, ¡doce años!; se imaginan si se hubiera llevado la décima parte de lo que le acusan a su par argentino, cuánto le daban, ¿mil años?
Y el panorama para lo que resta de la década sigue siendo nefasto, ni visos de que mejore: Colombia, vuelve Uribe a pisar fuerte; Paraguay, se perfila un estronista; y Evo no puede ser reelegido, salvo que haga alguna que otra trampita.
Todos bendecidos por Donald Trump, que vendría a ser el Freddy Krueger de la soñadora izquierda, con mandato hasta 2021, si es que no repite.
No es fácil ser de izquierda.

lunes, 5 de febrero de 2018

EL FAMOSO ARTÍCULO 120

(Publicado en la revista “Ñe-engatu”, Nº 139, Buenos Aires, julio de 2004, pp. 22-23)
Nuestra actual Constitución acaba de cumplir, el pasado 20 de junio, 12 años. Data de 1992 y es fruto de los que gobiernan el Paraguay a partir del 3 de febrero de 1989, aunque algunos de aquellos constitucionalistasya no están. Actualmente se están discutiendo reformas a ciertos polémicos artículos.
Precedieron a la actual Carta Magna: 1) el Reglamento de Gobierno, que data de 1813; 2) después de la muerte del doctor Francia el Congreso reunido aprueba la ley de Administración Política del Paraguay, más conocida como Ley Fundamental; aquí aparece la división de poderes; 3) al término de la Guerra Grande entra en escena la Constitución de 1870, de corte liberal clásico, y que a pesar del lamentable estado del país y los factores que imponen esta reglamentación la nueva ley fundamental favorece el avance y la modernización del Paraguay; 4) después tenemos la Constitución de 1940, hecha por decreto, que deroga lisa y llanamente la de 1870. Esta nueva ley establecía, entre otras cosas: sistema unicameral legislativo, veto fácil a las leyes por el Poder Ejecutivo, supresión del juicio político al Presidente, censura a la prensa, control absoluto de la designación de jueces, discrecionalidad presidencial para la disolución parlamentaria, etc. etc.; y esta Constitución, promulgada a lo mbareté, es la que rigió en el Paraguay hasta 1992; tuvo una reforma en 1967, pero sólo para permitir la reelección presidencial.
Esta nueva Constitución, que no es perfecta porque seguramente debe contener muchos vicios propios de los hombres que la engendraron, consta de un Preámbulo, 291 artículos y algunas disposiciones finales.
Entre estas últimas encuentro una perlita: el artículo 14º. El mismo expresa: “La investidura de senador vitalicio alcanza al ciudadano que ejerce la presidencia de la República a la fecha de sanción de esta Constitución, sin extender su beneficio a ninguno anterior”. Por tanto, si este punto es exclusivo para el difunto general Andrés Rodríguez quiere decir que a Juan Carlos Wasmosy se le otorgó la senaduría vitalicia en forma inconstitucional. Entonces, se le debería revocar este privilegio. Los seguidores del ingeniero podrán aducir que el punto especifica a “ninguno anterior” y no aclara sobre los posteriores dejando una brecha abierta; pero está demasiado preciso a quien está dirigido el cargo; porque en el mismo sentido González Macchi podría exigir que lo nombren, Duarte Frutos también y todos aquellos que le sigan y no es así.
Por otro lado se encuentra el artículo 120, el cual suscita alguna que otra polémica en la colectividad paraguaya radicada aquí en Buenos Aires.
Dicho artículo expresa lo siguiente: “Son electores los ciudadanos paraguayos radicados en el territorio nacional, sin distinción, que hayan cumplido dieciocho años. Los ciudadanos son electores y elegibles, sin más restricciones que las establecidas en esta Constitución y en la ley. Los extranjeros con radicación definitiva tendrán los mismos derechos en las elecciones municipales”. De acuerdo a este artículo sólo pueden y deben votar los residentes en el país, nadie que viva en el extranjero está habilitado, salvo los que están empadronados y hacen figurar su dirección en el Paraguay debiendo trasladarse éstos en épocas de comicios.
Para poder realizar elecciones presidenciales hay que poner en movimiento un mecanismo bastante complicado: depuración de padrones, elegir los lugares de votación, nombrar las autoridades de mesa, los partidos deben controlar éstas mediante sus adherentes para que no haya irregularidades, verificar la documentación de los sufragantes, distribuir las urnas a lo largo del país y luego retirarlas para llevarlas aun centro de cómputos, el control policial para evitar disturbios, etc.
Supongamos por un momento que el artículo se reforma y permite votar a los residentes en el extranjero. En este supuesto no van a sufragar solamente los que vivimos aquí en la Argentina, lo podrán hacer los paraguayos que también habiten otros países. En este caso habría que: primero, empadronar a los futuros sufragantes; crear un registro cívico para ellos; distribuir mesas electorales, porque no creo que alcance con una, se dice que sólo en la Argentina hay más de un millón, y están distribuidos desde Salta a Ushuaia; disponer de gente que controle las mismas; algún que otro policía para que no haya problemas; al cierre del comicio escrutar los votos, disponer de un centro de cómputos, y por fin enviar el resultado al Paraguay. Como vemos, todo este entramado no es fácil de realizar aunque tampoco es imposible. Y muchos compatriotas, estoy seguro, colaborarían gustosos en tal empresa. Pero para mí hay un escollo mucho más importante que los mencionados anteriormente: el sentido común, que me dice lo siguiente: si yo estoy residiendo a cien, mil, dos mil o diez mil kilómetros de distancia de mi país ¿con qué derecho voy a elegir las autoridades que sólo los que vivan allá van a tener que soportar? Acaso no pueden decir los residentes en el Paraguay, ¿con qué derecho eligen ustedes nuestras autoridades, por más paraguayos que sean, si no viven acá?, ¿qué saben ustedes de la realidad política de nuestro país? Y en caso de que los residentes extranjeros vuelquen una elección a favor de tal o cual partido la situación se puede poner peor si las autoridades elegidas son un desastre, como vienen siendo hasta el presente. ¿Se imaginan los mensajes de salutaciones que recibiríamos desde el Paraguay?, serían irreproducibles.
Hay muchas razones por las que migran las personas: económicas, políticas, también está el deseo de buscar nuevos horizontes y progresar allende las fronteras de la patria. Y el no retorno al país, siempre añorado, también se da por varias razones: los hijos, las responsabilidades asumidas, los logros conseguidos, etc.

Pero los residentes extranjeros no estamos huérfanos de derechos cívicos, aunque acotados los tenemos; de la misma manera que los tienen los extranjeros que viven en nuestro país. Y pregunto a los que desean que el mentado artículo 120 se modifique: ¿ejercen este derecho?, ¿han votado bien, regular, más o menos?; ¿o, como no están obligados, no lo han hecho?

LAS ENCUESTAS EN INTERNET

(Publicado en “Ñe-engatu”, Nº 137, Buenos Aires, enero 2004, p. 31)

La manera más rápida y práctica de estar informado sobre todo lo que acontece en nuestro país, el Paraguay, es visitar las páginas que la prensa publica en Internet. Yo lo hago con asiduidad; los diarios que suelo consultar son “ABC”, “Ultima Hora”y “La Nación”.
Al entrar en la edición digital de estos medios uno se encuentra con un rubro que está de moda desde hace un tiempo: las encuestas; y cualquier lector, si es que le interesa, puede responder por sí o por no, viendo inmediatamente el resultado. Confieso que alguna que otra vez me enganché y participé de dicha encuesta, pero la mayoría de las veces la paso por alto no sin antes ver qué se les ocurrió preguntar.
Pero la última vez que revisé los diarios, después de mirar la pregunta del día me detuve, por un instante, a pensar ¿de qué servía responder?, ¿es que acaso con mi respuesta más la suma de los que respondieran podía ejercer alguna presión para que algo cambie?
Entonces decidí indagar un poco más en el tema, toqué el punto donde dice “Ver más encuestas” y encontré que el diario ya había realizado cerca de cuatrocientas.
Al leerlas me doy cuenta que muchas de las preguntas tienen respuestas bastante obvias, la mayoría, obteniendo así resultados aplastantes –por ejemplo 95% a 5%–; y en pocos casos encuentro que el porcentaje está repartido en forma pareja.
Pero fíjense algunas de las preguntas que realizó el medio que visité, en este caso la página web del diario Última Hora: “¿Cree Ud. correcto que los empleados públicos usen los bienes del Estado en forma particular?” (No 95% Sí 5% –sí, corresponde a empleados públicos que usan los bienes–); “¿Cree Ud. razonable que al senador Velázquez Ugarte se le deban pagar 600 millones de guaraníes como salarios caídos?” (No 82% Sí 18% –sí, corresponde al senador, familiares y acreedores de éste–); “¿Cree Ud. que los periodistas y dueños de medios son culpables por perseguir y desacreditar sistemáticamente a los parlamentarios?” (No 87% Sí 13% –sí, corresponde a desacreditados–); “¿Cree Ud. que serán apartados definitivamente de sus puestos los aduaneros coimeros, descubiertos recientemente?” (No 74% Sí 26% –no, corresponde al deseo de aduaneros coimeros y gente mal pensada–); “¿Estás de acuerdo con que la sociedad civil participe para la elección de miembros de la Corte?” (No 10% Sí 90% –no, corresponde a miembros de la Corte–); “¿Cree Ud. que en el Poder Judicial están instalados verdaderos gánsters de nuestra justicia?” (No 8% Sí 92% –no, ídem anterior–); “¿Cree Ud. correcto que el Congreso deba desaforar a los parlamentarios que practican el viejo vicio de compra y venta de votos?” (No 5% Sí 95% –no, corresponde a parlamentarios que practican el viejo vicio–), etcétera, etcétera. (Comentarios entre guiones del autor) Como pueden apreciar, las respuestas a estos interrogantes y muchos más por el estilo, que no valen la pena transcribir, son obvias.
Pero noten la contundencia de los guarismos en lo que atañe a los legisladores; y éstos qué responden, ¿se habrán dado por aludidos?, ¿piensan por un momento en tener en cuenta estas opiniones?, ¿trataron el tema de lo desfavorable de estas encuestas en alguna sesión? Qué va, ellos están en otra dimensión, la dimensión desconocida, a la que no le llega la opinión y los problemas del hombre común. Entonces me doy cuenta que la duda que me planteé era válida: realmente no vale la pena tomarse la más mínima molestia en contestar las encuestas; primero porque los resultados, en general, están cantados; y segundo, porque ninguno de los afectados les da, hablando en criollo, pelota.
Pero en fin, muchas de las personas que visitan las páginas seguirán respondiendo por sí o por no, pensando que tal vez su voto servirá para algo; porque la gente es mansa y quiere creer; quiere creer en el sistema democrático; creer que en algún momento las cosas mejorarán; creer que algún día los gobernantes elegidos por el voto popular van a salir de la dimensión desconocida, para bajar a la que conoce y vive el pueblo y gobernar para ellos; creer en los reyes magos; creer que no se puede dejar de creer, etc.
Termino la nota con una pregunta del mismo diario que menciono más arriba y otra que se me ocurrió a mí: ¿cree Ud. que el Gobierno cumplió debidamente su labor en los primeros 100 días que completó ayer? Sí el 45%, No el 55% –ganó el No, y eso que van sólo tres meses–; por último, ¿cree que a Ud. las encuestas le sirven para algo?

NICANOR DUARTE FRUTOS, ¿UN DESENGAÑO MÁS?

(Publicado en la revista “Ñe-engatu”, Nº 137, Buenos Aires, enero 2004, pp. 12-13)

A través de los diarios paraguayos podemos enteramos de la actualidad de nuestra querida tierra y, fíjense qué coincidencia, nos encontramos con títulos similares a los que publican los medios de la Argentina.
Por ejemplo, en política, remoción de la Corte Suprema; en economía, más impuestos y aumentos de tarifas de servicios; en salud, grave deterioro de la atención sanitaria; en seguridad, cada vez hay más asaltos, a viviendas particulares, vecinos que viven enrejados y que, a su vez, no pueden dejar la casa sola sin temor a que al volver la encuentren desvalijada; los delincuentes entran y salen gracias a un sistema legal de rápida excarcelación; piqueteros, etc.
Por otra parte, según las encuestas, la imagen del Presidente, que asumió el pasado 15 de agosto, está decayendo. Paulatinamente va perdiendo la popularidad que tenía. ¿Por qué?
La respuesta creo que es clara y simple: porque no está realizando ningún cambio que favorezca a la gente, a los que confiaron en él, nada que mejore, aunque sea mínimamente, la situación de los trabajadores. Está haciendo todo lo contrario, enfrascado en una lucha política para desplazar a personajes de otros poderes, sigue, según parece, haciendo campaña y no se da cuenta que está al frente de un país y que tiene que tomar decisiones que mejoren las condiciones de vida del ciudadano común que es quien, en definitiva, paga con su diario sacrificio todos los impuestos, es el que consume los productos que se producen e importan a nuestro país, el que paga una tarifa eléctrica exhorbitante en una nación que puede abastecer a toda su población a un precio razonable que favorezca su uso y continuar con la exportación de energía eléctrica. Lo mismo con el servicio de agua corriente, carísimo; los teléfonos, otro tanto; ni hablar de enfermarse. La desocupación continúa en aumento sin esperanzas de que disminuya; porque, lamentablemente, nuestro país figura en la lista internacional como uno de los más corruptos y en estas condiciones difícilmente alguien de afuera o de adentro quiera invertir, por más que tenga un mercado, el Mercosur, de más de 200 millones de potenciales compradores.
En este aspecto, ¿se hizo algo para facilitar la radicación de empresas? ¿No sería interesante crear una oficina especial para este tema, en la cual la persona, empresario o sociedad que quiera instalarse en cualquier punto de nuestro país pueda resolver todos los problemas, legales y de seguridad jurídica y física, y que no tenga que andar coimeando a infinidad de personajes? Pero para poder concretar esto y tentar a posibles inversores, primero hay que terminar con el contrabando; el de las paseras es lo de menos, el que debe terminar rápidamente es el de los manguruyúses.
Por otra parte, una de las posibles medidas que parece van a tomar es la reducción o quita del aguinaldo a los jubilados de la función pública. Una locura más. Sería un tremendo error, vean el caso argentino en donde se le sacó el 13 por ciento a empleados estatales y jubilados: profundizó la recesión, le está costando al Estado miles de juicios y una fortuna en bonos para devolver lo que le sacaron, dinero que paga en definitiva el último orejón del tarro que es el trabajador. Señores gobernantes, piensen por un momento lo que le costaría a nuestro país. El Paraguay, económicamente hablando, no es la Argentina, y quedaría empeñado por generaciones. Ya está bastante endeudado, y apenas puede pagar sus compromisos internacionales; por eso, no le regalen más dinero, producto del sacrificio del humilde trabajador paraguayo, a los cuervos internacionales.
En conclusión, sería interesante de ver en un futuro cercano que las noticias que nos llegan son distintas de las de nuestros vecinos, que nuestros aciertos o errores sean propios y no copiados; si vamos a imitar, veamos primero que las medidas que pretendemos aplicar hayan dado resultado positivo en quien las tomó. Por ejemplo, si nuestro vecino sube los impuestos porque cree que va a recaudar más y lo que consigue es recesión, entonces hagamos las cosas al revés, bajemos los impuestos; si las tarifas aumentan y baja el consumo, bajen las tarifas para que éste aumente; si el trabajador gana poco y apenas puede llegar a fin de mes, no le disminuyan el salario, aumenten el poder adquisitivo de su magro sueldo. Si hay que disminuir algún sueldo, toquen el bolsillo de los legisladores, sáquenle la nafta gratis, los celulares gratis, los autos gratis, la cantidad de asesores que necesitan para trabajar, porque algunos no saben ni dónde están parados. Sean celosos guardianes de la frontera y de la aduana como lo era el doctor Francia. Eliminen las leyes de fácil excarcelación y aumenten las penas a los delincuentes, para que la gente pueda así ir eliminando las rejas de sus casas. Mejorar la salud y la educación no debe ser tan difícil si los recursos se aplican correctamente. La ayuda social que le llega al Paraguay desde el exterior es muy importante y generalmente no va a parar a sus verdaderos destinatarios, por eso hay que sacarle el control de este rubro a los actuales funcionarios y dárselo a entidades privadas de bien público, como Cáritas y otras, que efectivamente realizan una acción social formidable. A los chicos de la calle, que son explotados por los mayores, se los debe ayudar con educación, ropa y alimentos, y si es necesario sacarle la custodia a sus explotadores.
En fin, hay tanto por hacer que el gobierno no debe saber por dónde empezar. ¿Será por eso la inacción? Pero no importa por dónde se comienza, aunque se tome una sola medida que favorezca directamente a la gente hará, sin duda, que la popularidad del Presidente, actualmente en decadencia, se revierta y no sea un desengaño más.

EL HUEVO DE LA SERPIENTE

(Publicado en revista “Ñe-engatu”, Nº 142, abril 2005, Buenos Aires, pp. 10-11.

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos”.
Thomas Carlyle, historiador, pensador y ensayista inglés.

Antes de empezar la nota quiero hacer una aclaración sobre el título: “El huevo de la serpiente” es el nombre de una película del director de cine sueco Ingmar Bergman, ambientada en la Alemania de principios de la década de 1930 que muestra cómo se incubó el nazismo; casi al final de esta nota, creo, está la explicación de porqué elegí este título.
En diciembre pasado viajé a Asunción, después de casi cuatro años. Debo decir que la encontré un poco-bastante cambiada, lamentablemente para mal.
Me quedé hasta vísperas de Navidad sin sentir en la gente aquel viejo espíritu navideño, ni siquiera se olía en sus calles el aroma de la flor de coco, recuerdo este que parece solo nos traerá, en el futuro, la letra de alguna canción.
Al llegar me hicieron, en reiteradas veces, recomendaciones de precaución al caminar por las calles: “Tené cuidado con los peajeros”, me decían; estos son asaltantes callejeros, que a punta de navaja buscan despojar al que está desprevenido; no les importa si es un chico, un viejo o una mujer, para ellos cuanto más indefenso está, mejor; tampoco si es pobre o rico, ¡algo ha de tener!
En mi caminata observé las casas con sus murallas coronadas de alambres de púas, en muchos casos con un cartel que advierte: “Peligro, alambre electrificado”. Hombres de uniforme portando fusiles que custodian supermercados; garitas en casi todas las esquinas; casas y negocios enrejados.
Las crónicas policiales, en la semana que estuve, daban cuenta de hechos gravísimos. El peor fue el de un conductor ebrio que atropelló a nueve miembros de una familia sin que a éste le sucediera nada, hasta el momento de mi vuelta habían fallecido dos, quedando otros en grave estado. La palabra “ebrio” en nuestro país, por lo reiterado de su uso en las crónicas, ya parece un popular apellido griego: “ebrio atropelló…”, “ebrio mató…”, “ebrio…”.
En esos días Cecilia Cubas aún permanecía secuestrada, faltaban dos meses para saber el triste desenlace y los entremeses del caso, los autos exhibían la foto pidiendo su vuelta; y, a tan solo cuatro meses, el Ycuá Bolaños ya era historia.
Mucha televisión local no vi, pero sí pude escuchar y ver en la TV al presidente Nicanor Duarte Frutos pronunciar un discurso durante una gira por el interior. Ahí me percaté de algo: a este señor, perdón debo decir doctor, le gusta hablar al pueblo en un elevado tono de voz, casi a gritos; por tanto, me pregunté, ¿cómo va a escuchar él el grito del pueblo? Y es así nomás, el que tenga la oportunidad de escuchar algún discurso de barricada del Presidente paraguayo podrá observar fácilmente cómo a este le gusta gritar al pueblo. Algo raro en un doctor en filosofía.
Hasta aquí el nuevo Paraguay; pero también encontré al viejo Paraguay, o los restos que quedan de él.
Encontré al viejo país en los amigos que aún están; en mis familiares; en la hidalguía de antiguas casas derruidas por el tiempo; en el bullicioso Mercado 4, donde pude beber un mosto bien helado; en el Lido saboreé un rico soyo; paseé por la recova del puerto y visité, como lo hago cada vez que voy a Asunción, el Panteón Nacional de los Héroes… Esto solo, para mí, valió el viaje.
Personalmente nunca fui de criticar en forma dura la política que se lleva adelante en nuestro país, máxime teniendo en cuenta que uno está viviendo fuera del mismo; pero es realmente triste ver lo que han hecho de nuestra Patria los hijos de… la “democracia”. Ahora me explico y con sobrada razón, por qué hay cada vez más estronistas.
Una democracia es, literalmente, cuando el pueblo ejerce la soberanía a través de autoridades que le escuchan y satisfacen sus necesidades. Lo que yo vi en poco tiempo es una parodia de democracia, una burla de muy bajo nivel.
Las estadísticas que indican que el Paraguay está en el primer o segundo puesto mundial de corrupción no están para nada desacertadas.
El peor enemigo de la democracia es la corrupción, y cuando esta se enseñorea en los detentadores del poder, estos por sus mismos actos pierden todo el derecho que el pueblo les confió con su voto: fueron elegidos democráticamente, pero traicionaron la confianza depositada en ellos.
La situación de nuestro país es muy grave, se podría decir que está enfermo, muy enfermo, y por ahora sin ningún signo de mejoría, todo lo contrario; se están incubando aceleradamente las condiciones sociales, como en 1954, para que acceda al poder un nuevo dictador.
Es de esperar que este engendro democrático no prospere y las fuerzas vivas junto a la oposición, la verdadera oposición y no la que es complaciente con este gobierno, hagan oír su voz; que le griten al Presidente así como a éste le gusta gritar en sus discursos; y que si no tiene la capacidad y la fuerza para cambiar la acuciante realidad social que vive el Paraguay que renuncie y le dé lugar a otro.
Hoy, 1º de marzo, termino de escribir estas líneas; hoy hace exactamente 135 años se inmolaba el mariscal López junto con los restos de aquel glorioso Ejército paraguayo en Cerro Corá, seguramente en Asunción se estarán colocando ofrendas y realizando actos conmemorativos; pero ¿por qué y para qué murieron aquellos hombres, mujeres y niños? ¿Solo para que se los recuerde una vez al año?
Quizás algún día tengan su verdadero homenaje los héroes del 70, no con ofrendas de compromiso, sino con la realidad de un pueblo próspero, en el que la Patria le ofrezca un futuro a sus hijos y no algún país extranjero; en el que la Justicia funcione y los delincuentes teman a esta y no al revés como parece ser ahora; un país en el que los ciudadanos viven enrejados y con miedo ni es libre ni democrático; es, simplemente, rehén de las autoridades de turno.

domingo, 4 de febrero de 2018

“ASOCIACIÓN PARAGUAYA”

(Publicado en la revista “Ñe-engatu”, Nº 144, septiembre 2005, Buenos Aires, p. 20)

“ASOCIACIÓN PARAGUAYA”

El 21 de diciembre de 1864, después de varias reuniones, se labra el acta de la asamblea de los paramilitares: “(…) 3Q Podrá conferir grados militares, hasta el de Teniente-Coronel, con la espresa calidad y condición de provisorios, o en Comisión, y de ser sometidos, á su tiempo, a la aprobación de la Soberanía Nacional”. Nombrándose “Gefe del Ejercito libertador a Dn. Fernando Iturburú”.
También la “Asociación” recomienda “al Gefe que se ocupe anhelosamente con el más acendrado patriotismo á electrizar la pusilanimidad y encogimiento de nuestros paisanos, avivar el espíritu patriótico, ilustrarlos en esta causa y despertar su zelo adormecido, para que nos segunden con entusiasmo en esta empresa…”.
En la sesión del 21 de abril de 1865 acuerdan peticionar al gobierno argentino la autorización para formar la “Legión Paraguaya”; por otra parte, estas tratativas ya estaban adelantadas ante el ministro argentino Gelly y Obes, a la vez que éste les había aconsejado a la Asociación presentasen este petitorio ante el presidente de la República. Luego de esta reunión, pocos días después, se efectiviza el pedido a dicho ministro, designando a “Iturburú y Decoud como primero y segundo Gefe” de legionarios. Rápidamente se expiden los argentinos aprobando la designación de estos “gefes”, ya que la actitud de estos “paraguayos” convenía a los intereses argentinos, porque formaban parte de la formidable campaña de desprestigio del gobierno paraguayo.
Así nacieron los legionarios paraguayos, incubados, por varias décadas, al calor del odio a las figuras de Francia y los López, por ser continuadores de la política francista. Estos personajes habían emigrado del Paraguay por distintas razones, políticas y económicas. Un ejemplo, los Machain estaban enemistados con el Dr. Francia mucho antes de que éste fuera gobernante del Paraguay. También hay que ver que estos primeros legionarios estaban muy bien posicionados económicamente ya que en las actas se registran datos de donaciones muy fuertes, por parte de los mismos, para “contribuir á las erogaciones de los hermanos que se alistan bajo nuestro pabellón para marchar á campaña”.
La lista de legionarios es larga así como su trayectoria en el Paraguay después de la guerra; muchos apellidos ilustres de la sociedad paraguaya, algunos ostentan los nombres de nuestras calles, pertenecieron a esta agrupación; y quizá muchos, o la gran mayoría, de sus actuales descendientes ni conozcan las pasadas aventuras de sus ancestros.

Bibliografía: Juan B. Gilí Aguinaga, “La Asociación Paraguaya en la guerra de la Triple Alianza”, con prólogo de R. Antonio Ramos. Edición del autor, Buenos Aires, 1959.

DE LEGIONARIOS A POLÍTICOS “PROFESIONALES”

(Publicado en la revista “Ñe-engatu”, Nº 145, Buenos Aires, octubre de 2005, p. 18-19)

Le preguntaron a Aristóteles:
—¿Qué se gana con la mentira?
Y el filósofo respondió:
—Que no te crean cuando dices la verdad.
Hay que hacer una historia en serio, porque los pueblos que no saben historia, se equivocan siempre y sufren las consecuencias...
Arturo Jauretche
En nuestro país siempre hubo pobreza, para qué vamos a negarlo, pero se caracterizó por algo: su tranquilidad, su seguridad. Hoy la pobreza continúa, por cierto mucho más acentuada, pero hemos perdido eso que nos diferenciaba de los países vecinos.
Como saben, a los paraguayos nos gusta hablar de historia, acostumbramos vanagloriarnos del pasado heroico de nuestra Patria, aparte de lamentarnos por la situación perdida. También solemos echarle la culpa de nuestros males al imperialismo, que sin duda mucho tiene que ver. Pero me pregunto, ¿de nuestra parte, no hicimos nada para estar como estamos? Sin duda algo debemos haber hecho, y a este respecto hay un ejemplo que la historia me trae.
En la guerra de la Tripie Alianza participaron los famosos “legionarios”; eran paraguayos radicados en Buenos Aires que se pusieron al servicio del Ejército argentino (Ver nota “Asociación Paraguaya”, en página 20). Estos, al término de la contienda, son los que gobernaron el Paraguay en un principio y sus descendientes, fieles a sus ancestros, cogobernaron después. Salvo honrosas excepciones, nuestro país, después de 1870, estuvo sometido a designios foráneos gracias a estos caballeros.
El presidente argentino Juan Domingo Perón llamó a los que posibilitaron el manejo político de los imperialismos de turno “cipayos”; palabra puesta de moda por el escritor argentino Arturo Jauretche. Como vemos, nosotros también tuvimos nuestros cipayos. ¿Pero, desaparecieron?; actualmente ¿quiénes representan esta casta? Yo lo veo de la siguiente manera: estos se confunden o mimetizan en los distintos partidos políticos. También prefiero ponerles un nombre un poco más moderno: “políticos profesionales” (ojo, lo de profesional hay que entenderlo entre comillas, porque si realmente fueran profesionales estarían mejor preparados; son, más bien, “caraduras profesionales”). Personajes que han hecho de la política su carrera personal, y muy progresista por cierto, pero para su exclusivo progreso.
Estos caraduras-profesionales se adueñaron, primero, de los partidos políticos, que usaron como trampolín para acceder a los distintos poderes del Estado; y, segundo, con la corrupción de sus actos han desvirtuado totalmente el sentido de la palabra “política”, que significa, simplemente, ocuparse de la cosa pública; la han enlodado a tal grado que hoy día ser político es, prácticamente, sinónimo de corrupto. No importa en qué partido militen, si en el gobierno o en la oposición, éstos al llegar a su meta acuerdan, concuerdan y no recuerdan, todo bajo cuerda.
En realidad este sistema de manejar un país con políticos-profesionales brinda a las corporaciones o multinacionales un sistema muy práctico de conseguir los fines que persiguen; ya sea la concesión de una compañía de agua, de electricidad o teléfonos; el monopolio de la recolección de residuos; la libertad de instalarse libre de impuestos con un mínimo de capital permitiéndoseles, a su vez, exportar sumas infinitamente superiores a las que, en casos similares, sus países de origen autorizan; leyes que facilitan la quiebra o vaciamiento de bancos sin que ningún dueño vaya preso, etc. etc.
Distinto sería para las multinacionales y sus “profesionales” tener que vérselas con un político que tenga peso propio y que, desprendido del rebaño de carneros, se le ocurra la loca idea de mejorar su país, o tenga un proyecto político distinto al de ellos. Un factor importante para el mantenimiento de este sistema, y que no entre ningún colado, son los llamados “intelectuales”, que están encargados de perseguir y denostar, prensa mediante, a cualquier individuo que quiera cambiar las reglas del juego. También a estos venerables escritores los pongo entre comillas, porque si bien en algunos casos tienen buena pluma y son versados en literatura, su falta de ecuanimidad y alejamiento de la realidad debido a que en general prefieren la fama, en algunos casos internacional, y los placeres de la vida (vanidad y hedonismo que le dicen) los descalifica como verdaderos intelectuales para pasar a ser, generalmente, simples meretrices de la pluma, y con menos función social que las auténticas meretrices.
Por supuesto que para que este sistema funcione debe haber un pueblo atrasado; este, cuando más Ignorante mejor. El engaño empieza a temprana edad con la mala o pobre instrucción pública, en muchos casos ausente, que recibe la juventud por parte del Estado que estos personajes manejan a gusto y piacere; en la deformación histórica que han hecho por medio de sus historiadores profesionales, lecturas obligadas en los claustros.
También es fundamental, para que este juego perdure, enfrentar al pueblo entre sí con posiciones irreductibles y antinomias imposibles de zanjar. Si se lo puede fanatizar, llevándolos a posiciones extremas y que se maten entre sí, mejor. Colorados contra liberales, francistas contra antifrancistas, lopiztas y antilopiztas, stronistasyantistronistas y ahora oviedistas y antioviedistas… en definitiva paraguayos contra paraguayos.
Volviendo a nuestra historia, previa al legionarismo, nosotros tenemos un claro ejemplo de proyecto de país. Empieza con José Gaspar de Francia y continúa con los López. Durante este período, que va de 1811 a 1870, casi seis décadas, los gobernantes dieron ejemplos de: honestidad; defensa de derechos territoriales, constitucionales e internacionales, esto lo vemos reflejado en las páginas de “El Paraguayo Independiente”; y de heroicidad en la Gran Guerra. La muerte del mariscal López, con el sable en la mano, sin rendirse, significa para la historia que el Paraguay tiene como destino volver a retomar aquella senda; más tarde o más temprano, ese es su destino.
Quiero destacar que este intento de retomar la senda perdida en 1870 se vio reflejado en la Revolución de Febrero de 1936. Primero con el reconocimiento como Héroes y Beneméritos de la Patria a los que estos caraduras-profesionales nos enseñaron a odiar. Segundo, en la entrega de tierras en propiedad a más de 10.000 familias. Tercero, en las leyes laborales que se ocuparon de la dignidad del trabajador. Cuarto, en la irreductible defensa de nuestro territorio que aquel gobierno llevó adelante en la mesa de negociaciones en Buenos Aires. Y aquí podría continuar con muchos más ejemplos, pero paro porque podrían acusarme de hacer apología del PRF.
Nosotros tenemos una historia que aprender, una historia que nos señala un rumbo; pero para poder comprenderla debemos verla sin fanatismo, sí con el lógico apasionamiento por conocer nuestra verdadera histórica política, que es muy distinta a la política de la historia que nos negó como Nación pujante y soberana que supo ser.
Sobre el punto de la seguridad y tranquilidad que perdimos, que hago referencia al comienzo, les voy a contar algo que escuché no hace mucho. El comentario es el siguiente: los países son ocupados o barridos por tres olas, la primera es el avance de robos, prostitución, pornografía, drogas, etc.; la segunda, es el gangsterismo, el avance de la inseguridad, la falta de autoridad policial y el ofrecimiento de protección por parte de empresas privadas; y la tercera, y final, es el apoderamiento de las empresas con el consecuente control de la producción de un país.

Imagen: Salvador Jovellanos.