sábado, 16 de septiembre de 2017

No somos un país obsoleto

(12/2010)

El pasado 8 de diciembre, el canal de televisión ruso RT en su segmento “Actualidad”, en español, emitió una entrevista hecha al presidente de Paraguay, en la que nuestro mandatario emitió una serie de opiniones; entre ellas dijo que “somos un país obsoleto” y que los “nuevos paradigmas” son los mandatarios de Venezuela y Bolivia; como ven para Lugo su “paradigma” no son las democracias estadounidense, europeas, brasileñas, chilenas o uruguayas.

   Por empezar un país no puede ser obsoleto, la China tiene miles de años y no es obsoleta, pero sí puede tener, momentáneamente, gobernantes con ideas obsoletas. Y si nuestro Presidente no sabe qué quiere decir obsoleto, que se fije en cualquier diccionario y verá que este dice que obsoleto es algo que ya no se usa, o porque es anticuado o porque no se adecua a las circunstancias actuales. Y como también se refiere a algunos gobiernos actuales como “nuevos paradigmas” (nuevos modelos), es más que evidente que ni idea tiene de lo que quiere decir obsoleto. 
   Entonces convendría aclararle que el modelo más claro de obsolescencia es el del militar venezolano, que con mentalidad leninista-stalinista pretende instaurar una dictadura neopopular al estilo castrista, cuando los mismos hermanos Castro le están diciendo al mundo que su revolución ya no sirve ni para ellos; y el otro gobernante neoobsoleto es su firme e incondicional seguidor, el mandatario indígena boliviano-bolivariano, que intenta llevar por el mismo camino de las obsoletas, explotadoras y fracasadas ideologías a un pueblo trabajador y emprendedor como es el boliviano. 
   Y si para el señor Lugo estos son “modelos de cambio”, “nuevos paradigmas”, es más que evidente que ni idea tiene de lo que dice y por ende de lo que hace; o capaz que sí, y si este es el caso estaríamos frente a un engaño político mayúsculo que pretendería arrastrar a nuestro país a un sistema totalitario. 
   Por lo tanto y en forma urgente es necesario que alguien le aclare a don Fernando que las ideas de Marx, Lenin, Leonardo Boff y Camilo Soares son las obsoletas y no al revés, como parece entender. Espero haber sido claro en mis expresiones: “no somos un país obsoleto”; pero sí tenemos un Presidente con ideas obsoletas, que no es lo mismo.

LA DELACIÓN COMO SISTEMA DE GOBIERNO SE VUELVE A PONER DE MODA

(Ñe'engatu, 2006) 

La Revolución Francesa tuvo su período de terror, que duró aproximadamente tres años; en ese lapso miles de personas fueron ejecutadas, muchas de ellas con una simple denuncia terminaban en la guillotina, previo simulacro de juicio, porque en estos procesos no hacían falta pruebas, “basta la palabra”, parece que decían los jueces.
Cuanto los bolcheviques tomaron el poder en 1917, también hicieron lo mismo; Lenin se identificaba plenamente con aquellos revolucionarios franceses, mejor dicho con ese período de terror que padeció Francia, siendo la delación la piedra angular de su sistema. El régimen que este implantó y que se mantuvo por más de ochenta años, le costó a Rusia y a los Estados anexados más de veinte millones de vidas; esta cifra no incluye los muertos en la Segunda Guerra Mundial, son solo los que murieron por hambre o persecución política.
La Alemania gobernada por Hitler también se caracterizó por este sistema “buchón” para destruir a los enemigos del nacionalsocialismo, o a los que creía que eran sus enemigos: mediante la simple acusación de conspiración, sin tener que comprobar el delator fehacientemente los hechos se ejecutaba o mandaba a los campos de concentración a las víctimas; lo mismo puede decirse que sucedió bajo los regímenes de Mussolini y Mao Tse-tung. Durante la dictadura argentina que comenzó con Videla también funcionó este sistema de delación, ninguno de los treinta mil desaparecidos que yo sepa fue a juicio.
El caso de Paraguay es especial, se puede decir que en nuestro país los pyragüés son ya una tradición, estuvieron y están con casi todos los gobiernos y, sin duda, se destacaron en el de Stroessner; es de hacer notar que cuando este cayó inmediatamente ofrecieron sus incondicionales servicios a los sucesores del Rubio, agregándose otros nuevos para seguir manteniendo la tradición. No se es pyragüé por opción, sino por vocación y la habilidad de nuestros pyragüés es notable, como podemos observar son ambidiestros, tanto se manejan por derecha como por izquierda.
Pero si algo tienen en común todos estos regímenes que menciono, es que hicieron de la delación un culto y del terror su arma preferida.
Traigo a colación esto porque hace poco sucedió un hecho de delación similar a los que se hacían bajo estos gobiernos. Me refiero a la acusación que le hicieron al ex embajador paraguayo, Orlando Fiorotto. Una simple denuncia, de una comisión formada ad hoc, bastó para defenestrarlo de su cargo; los argumentos que expuso el acusado para defenderse diciendo que no existía ninguna prueba que demostrara las acusaciones junto a la tibia defensa que hizo del mismo el premio Nobel alternativo, no tuvieron ningún efecto para cambiar la sumaria sentencia; ellos dijeron: “es culpable”, y chau.
En el ámbito judicial se dice que se sienta jurisprudencia cuando un fallo es innovador; de la misma manera, podemos decir que con este caso se ha sentado un precedente, pero no para la Justicia, ya que para esta deben haber pruebas, hechos concretos que justifiquen una sentencia; sí se ha sentado un precedente para el actual Gobierno, porque esta decisión que toma de defenestrar a un funcionario por una simple denuncia lo pone a la altura de grandes o pequeñas dictaduras.
Me imagino que los miembros de la comisión que realizaron la acusación deben estar muy contentos con lo que han logrado, y seguramente estarán convencidos de haberle hecho un bien a la humanidad. También, algunos, deben estar deleitándose con la sensación de poder que les debe causar esta situación. Ahora bien, con este precedente muchos deben cuidarse, no solo los que han tenido un pasado cercano al Rubio, también los que no tuvieron nada que ver, porque como se ve no hace falta ninguna prueba para condenar, solo basta la simple acusación de dicha comisión y sonaste maneco.
Creo que los integrantes de este tribunal neopopular deberían tener presente las enseñanzas del pasado: Robespierre, llamado el incorruptible, perdió la cabeza de la misma forma que sus sentenciados; la Alemania gobernada por Hitler, con su sistema de inquisición, fue destruida, junto con todos los cabecillas; el comunismo fracasó estrepitosamente, fecha de defunción 25 de diciembre de 1991, dejando el tendal de viudos y viudas; Mussolini y señora terminaron cabeza abajo; y los golpistas argentinos, presos.
Sé que en épocas de fanatismo es difícil reflexionar, ya que gobierna la pasión y no la razón, las masas se adueñan de las calles y aplastan a cualquiera que quiera interrumpir su paso; estas no poseen pensamiento propio, siempre hay un líder que las conduce y guía sus sentimientos. Tampoco a los componentes de la masa le interesan las pruebas, quieren hechos; si alguien del grupo acusa a otro de no sentir o expresarse como ellos, inmediatamente es condenado o execrado. Dentro de la masa nadie debe mostrarse diferente, ni indiferente al pedido del líder, a este no se lo cuestiona, so pena de ser acusado de traidor. Y cuando existen gobiernos demagógicos, que hacen creer que la masa es la que gobierna, pueden suceder hechos como en los regímenes mencionados.
Una última reflexión, para aquellos que creen que se puede acusar a cualquiera, de cualquier cosa, sin tener ninguna prueba: ¿no se dan cuenta que el sistema que aplican es el mismo que detestan? Porque los reclamos de las víctimas de hoy son producto de las injusticias que se cometieron con ellos, justamente, por la ausencia de Justicia.

jueves, 27 de julio de 2017

EL LIBERALISMO, ¿ES DE DERECHA?

El hombre tiende hacia el bien, pero es también capaz del mal; puede trascender su interés inmediato y, sin embargo, permanece vinculado a él. El orden social será tanto más sólido cuanto más tenga en cuenta este hecho y no oponga el interés individual al de la sociedad en su conjunto, sino que busque más bien los modos de su fructuosa coordinación. De hecho, donde el interés individual es suprimido violentamente, queda sustituido por un oneroso y opresivo sistema de control burocrático que esteriliza toda iniciativa y creatividad. Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que haga imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios, incluso la violencia o la mentira, para realizarla. La política se convierte entonces en una “religión secular” que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo. 
Juan Pablo II, Centesimus annus, 1991.


Se habla de ideas liberales o de neoliberalismo, y se tiene a esta línea política como de derecha; pero al respecto, para ver si realmente es así, hay varios interrogantes que podemos hacernos sobre el mismo: el liberalismo que conocemos, ¿es una ideología o no?, ¿es solo una forma de llevar adelante un gobierno o administración?, ¿es igual este liberalismo al que se desarrolló en los primeros tiempos, o el del siglo pasado? y ¿el liberalismo es igual en todas partes en cuanto a ser considerado una posición de derecha?
Por empezar, el liberalismo tengo entendido tiene su origen primero en Inglaterra luego en Europa, más precisamente en Francia con su famosa Revolución de fines del siglo XVIII. Con un origen muy vinculado a la masonería, cuyos comienzos sí es británico, la misma palabra “mason” es un término inglés que significa “albañil”. Ideas que luego se exportaron rápidamente a América.
Pero el liberalismo, tal como lo conocemos en esta región, ¿es realmente de derecha? Yo creo que no, ya que es una línea política que desde sus inicios fue a contracorriente de las tradiciones: siempre se manifestó contrario a la religión católica, propugnó la educación laica y libre; sus más fervientes defensores o líderes son conocidos masones del más alto grado, al igual que los dirigentes de izquierda; por su entronque con la masonería principalmente inglesa y francesa, que es donde tiene su origen; y porque desplazaron a todos aquellos que tenían ideas conservadoras y cristianas (que conservador no quiere decir precisamente que no apuesta al progreso), formándose así una nueva oligarquía con características muy distintas a los anteriores; una oligarquía que privilegia los intereses de naciones de ultramar mientras que, por otro lado, centraliza la economía en una ciudad o puerto y pauperiza inmensas regiones del interior, a las que somete a su antojo y capricho; quedando estas, en la práctica, tal como estaban antes de su independencia, o peor, cuando España tenía el monopolio de extracción de sus riquezas; así pasó a ser Buenos Aires la “nueva España” que mantuvo, el centro de la conquista, con su nueva oligarquía liberal al servicio de sus patrones europeos. Un punto importante que hay que tener en cuenta es que para lograr esto era necesario liquidar todo caudillaje “incivilizado” del interior que se le rebelase, y sabido es el exterminio que hicieron conocidos “civilizadores” del siglo XIX. Juan Bautista Alberdi lo expresó magníficamente más de una vez,  leamos algo de "Pequeños hombres del Plata":

“La guerra de la independencia se convirtió en guerra civil, las más de las veces por la manera egoísta con que la condujo Buenos Aires. Peleando para sustraer los pueblos argentinos a la España, PELEABA IGUALMENTE PARA SOMETERLOS A SU AUTORIDAD LOCAL; era una guerra de independencia Y DE SOMETIMIENTO O CONQUISTA A LA VEZ. (…) Esta conducta de la revolución dejó un triste y doble resultado, a saber: la destrucción de la autoridad de España y la destrucción de la autoridad de Buenos Aires, sin que la autoridad de la nación se destruyese. Las provincias quedaron libres de España y de Buenos Aires, pero sin gobierno propio nacional, LO CUAL LES TRAJO POR OTRO CAMINO A LA DEPENDENCIA DE BUENOS AIRES, en que hoy están, sin saberlo, nada más que porque no tienen gobierno propio nacional.”
(…)
“Entre los caudillos y Buenos Aires, la federación se ha dividido de este modo: la mala fama y responsabilidad de la federación para los caudillos; la federación en sí misma, con todos sus provechos, para Buenos Aires. Después de maldecir a Artigas, a Güemes, a Bustos, a López, a Ramírez, como autores de la federación, Buenos Aires, triunfante y libre de ellos al fin, no quiere otro sistema que la federación que tanto ha deprimido; y la abraza en términos peores que la querían los caudillos. Para estos era un instinto vago de libertad y resistencia a la conquista que Buenos Aires intentaba sobre las provincias; Buenos Aires ha elevado al rango de constitución nacional y permanente, la independencia interprovincial, que despedaza la nación en provecho del puerto y de la Ciudad en que pagan su contribución de Aduana. No eran los jefes españoles los que resistían eso; eran los pueblos mismos como debía de ser. Los pueblos resistían, no la independencia respecto de España, que Buenos Aires les ofrecía, si no la dependencia respecto de Buenos Aires, que esta provincia pretendía sustituir a la de España.”

Por algo el liberalismo porteño no lo quiere a Alberdi y lo han relegado prácticamente al olvido, otro tanto hicieron con el tucumano otros sectores ideológicos “opuestos” a esa corriente.
A los liberales o el neoliberalismo en nuestra región se los conoce, como dije antes, como la derecha, pero tanto en USA como en Gran Bretaña, son totalmente lo opuesto, allá se los considera de izquierda, “liberals”, y se los vincula al socialismo. Entiendo que al vincularlos así ellos son consecuentes con sus orígenes y califican correctamente a esta corriente de pensamiento, ya que estos siempre han buscado impulsar los grandes cambios priorizando la violencia, las revoluciones civiles, derrocar las monarquías y si es posible exterminar a toda la aristocracia gobernante; un calco de estos hechos de los siglos XVIII y XIX son las revoluciones hechas por los comunistas en el siglo XX; Lenin fue un gran admirador de la Francesa y su período del terror. Veamos que nos dice Jean-Françoise Revel, al respecto en su obra “El conocimiento inútil” (las mayúsculas son mías):

“A propósito de una materia en la que reina tanta confusión en las cosas, ¡qué pocos esfuerzos se han hecho para introducir por lo menos un poco de claridad en las palabras! Así, los vocablos LIBERAL y LIBERALISMO significan a un lado del Atlántico exactamente lo contrario de lo que significan en el otro, igualmente en América del Sur lo contrario que en América del Norte. En Europa y en América Latina, un liberal es el que reverencia la democracia política, o sea, la que impone límites a la omnipotencia del Estado sobre el pueblo, no la que la favorece. Es, en economía, un partidario de la libre empresa y del mercado, o, en pocas palabras del capitalismo. Es, en fin, un defensor de los derechos del individuo. Cree en la superioridad cultural de las ‘sociedades abiertas’ y tolerantes. En los Estados Unidos, un ‘liberal’ es todo lo contrario: sostiene la intervención masiva del Estado en la economía y en la redistribución autoritaria de las riquezas, y simpatiza más con los regímenes socialistas que con el capitalismo, en particular en el Tercer mundo. UN LIBERAL NORTEAMERICANO SE INCLINA POR LA TESIS MARXISTA sobre el carácter ilusorio de las libertades políticas cuando la igualdad económica no las acompaña. Un ‘radical’ norteamericano es, por su parte, un émulo de nuestros revolucionarios violentos, y no de nuestros radicales europeos o argentinos, gentes de negociación y de compromiso. UN RADICAL NORTEAMERICANO ES UN ‘LIBERAL’ QUE SE CONVIERTE EN ADEPTO A LA VIOLENCIA. Los ‘liberales’ norteamericanos, sobre todo en las universidades, durante años han cerrado los ojos a las violaciones de los derechos humanos más elementales por Fidel Castro, y luego por los sandinistas. En pocas palabras, SE PARECEN A LA IZQUIERDA MARXISTA DE EUROPA, A LOS EXTREMISTAS DEL PARTIDO LABORISTA BRITÁNICO, A LOS SECTORES PROSOVIÉTICOS,…”.

Y veamos qué dice el historiador español Pío Moa en su obra "Los mitos del franquismo":

"La historia de Europa entre las dos guerras mundiales puede definirse parcialmente como una pugna entre comunismo, fascismo y demoliberalismo. Los tres hunden sus raíces en la Ilustración y, de un modo u otro, en la Revolución francesa. Todos se proclamaban modernos, acristianos o anticristianos y hacían del hombre --es decir, de diversas concepciones del hombre-- la medida de todas las cosas, idea radicalizada por el nazismo, verdadera vanguardia en la 'preocupación por la ecología, la reforma ambiental y la contaminación, además de extremar la eugenesia, la eutanasia y el racismo, ya presentes en regímenes socialdemócratas o liberales."
(…)
“…USA sentiría obsesión por el dinero y reduciría a él todos los valores en una especie de culto al becerro de oro; y al mismo tiempo actuaba de forma imperialista con respecto a Hispanoamérica y pretendía determinar los asuntos internos españoles. Esta última idea la expresaría a su modo el liberal antifranquista Salvador de Madariaga en su libro Dios y los españoles: ‘Para nadie más que para España es el peligro yanqui tan mortal como el ruso. El soviético aspira a degollar nuestra libertad, el yanqui aspira a degollar nuestra cultura. Para el yanqui, todo el continente le pertenece. Basta con leer el nombre que ha dado a su país y lo hispano es lo que hay que destruir como se pueda’. De hecho, y aun si con excepciones, la política de USA hacia Hispanoamérica había consistido en socavar y desprestigiar la herencia católica y española, valiéndose del poder económico y de las clases dirigentes hispanoamericanas masonizadas y afectas al modelo useño”.

Etcétera, etcétera, queda claro, ¿no? Pero, a mi ver, en lo que no acierta J. F. Revel, es en creer que el liberalismo sudamericano es totalmente así. No, esa sería en todo caso su fachada; porque un gran sector, el de mayor concentración de poder, mantiene a este liberalismo con las mismas características del siglo XIX. O sea, en apariencia, en el siglo siguiente tiene un discurso y una máscara democrática y de libre mercado, pero en la práctica ha sido un sistema cerrado, fuertemente regulado, donde los monopolios son moneda corriente, estatales o privados, el absoluto control de los principales medios de comunicación, donde la concentración de la riqueza y el poder de decisión se mantuvieron casi sin modificarse, en muy pocas manos, cambiaron los nombres, las figuras, los partidos, pero el rumbo siempre fue el mismo; en el falseamiento de su historia oficial, que no tiene nada que ver con la real, porque el que conoce algo de historia ve que a personajes realmente monstruosos del siglo XIX los han convertido en paladines de la democracia y el progreso (en la Argentina este rumbo se vuelve firme a partir de la caída de Juan Manuel de Rosas y en el Paraguay luego de la guerra del 70).
Y una política así transforma al mercado en una mera fantasía, y este solo puede funcionar a niveles muy altos, por ejemplo la Bolsa. Ni hablar de la corrupción general y burocracia que imperan, aparte de la decadencia cultural y moral que proponen nuestros “liberales”, firmes defensores del relativismo y las trasnochadas ideas que de este derivan; sistema que lleva indefectiblemente, tarde o temprano, a un gobierno demagógico, supuestamente opuesto a los principios “liberales de derecha”. Su política arrastra a que llegue al poder una “izquierda popular y revolucionaria”, que es la que se encargará de generar la famosa “grieta”, mientras saquea el erario, regalará algunos millones a sus pobres votantes, los corromperá aún más, y se llevará algunos miles de millones al exterior, luego de unos años dejará extenuado al país, no sin antes resistirse, con una guerra civil si es posible, de manera que los odios perduren (vean la historia de España, Venezuela, Cuba o la ex URSS); es así que, una vez agotada la Nación y destruida la República con el populismo, volverán a entrar en escena los viejos o nuevos “liberales”, con imagen renovada, a continuar la historia y volver a hacer lo que siempre hicieron; mientras tanto, los mesiánicos líderes caídos en desgracia pueden gozar de unas merecidas vacaciones en algún paraíso, y si les da el cuero tal vez vuelvan reciclados como leones herbívoros, ya que la rueda de la política siempre gira y en una generación más, a lo sumo, le tocará otra vez estar arriba al viejo populismo con una imagen que envidiaría el mismo Gardel. Y noten también este sutil detalle, es el que ambas corrientes siempre llegan encabalgadas por la misma prensa, por los mismos “liberales” medios, que luego la combatirán.
Como pueden apreciar, si se toman la molestia de observar la conducta de nuestros “liberales”, a lo largo de casi dos siglos de “in-dependencia”, verán que estos han tenido y tienen todos los vicios socialistas; hay una vieja frase que los define muy bien: “Son liberales en las ganancias y socialistas en las pérdidas”; ya que siempre el Estado ha corrido a salvarlos, y si no lo ha hecho es porque seguramente habrá habido una cuestión de intereses entre “empresarios”.
Es así que el Estado es controlado y manejado por esta corporación de hombres, cuasi una hermandad, que lejos de privilegiar los intereses de la Nación, han sido ellos los primeros privilegiados, que sancionan permanentemente leyes, cuando no decretos, muchas de neto corte populista, en detrimento de sus habitantes, pero bien que sirven a intereses de poderosos grupos foráneos para que saqueen a su antojo el país.
Entonces, ¿sigue creyendo usted que los liberales son la derecha?
Yo más bien pienso que liberales y socialistas conforman una discreta pero fuerte sociedad que actúan por derecha y por izquierda; sociedad amparada en las sombras y protegida por miles de “cuervos” y un periodismo servil y militante, que no permiten se les descubra ni disuelva. Hilaire Belloc y G. K. Chesterton intuyeron bien estos problemas: el primero lo desarrolló en “El Estado servil”; el segundo, maestro de la ironía, nos legó la frase: “Creo en el liberalismo, lo que no creo es en los liberales”; y a la luz de los hechos también se podría decir, sin que nada se modifique: “Creo en el socialismo, lo que no creo es en los socialistas”. Esto último, no lo crean.

domingo, 23 de julio de 2017

¿Y DÓNDE ESTÁ EL DICTADOR?

Estas cartas confidenciales entre el presidente del Paraguay y su par argentino, antes del gran conflicto que se desató pocos meses después (la Guerra de la Triple Alianza 1865-1870), cartas que vieron la luz por primera vez en 1865 al ser publicadas por el gobierno paraguayo en plena guerra, revelan algo muy interesante por el trato que se dispensaban ambos, sobre todo el que le daba el presidente Bartolomé Mitre al entonces brigadier general Francisco Solano López presidente de la República del Paraguay, y es que al leerlas uno no puede dejar de preguntarse ¿dónde está el dictador, el bárbaro, el sanguinario, el Atila de América, el Napoleón como algunos gustan llamar a López?, hasta un impresentable político paraguayo lo trata de Hitler; y fue justamente don Bartolomé Mitre el gran propalador de estas calificaciones junto al mayor esclavista de América, el emperador del Brasil, don Pedro II; quienes bajo estas infames acusaciones montaron aquella tragedia americana llamada Triple Alianza, hecha para “liberar al pueblo paraguayo de su tirano”, tal como afirmaban entonces y enseñan, al menos oficialmente, en los países de la alianza y en el mismo Paraguay: “La guerra no era contra el Paraguay, era solo contra López”.
Transcribo algo que suscribían los aliados en el famoso Tratado Secreto firmado el 1º de mayo de 1865, pero, como sabemos, cocinado mucho antes: “…Gobierno [el del Paraguay], que violando su territorio, tratados solemnes y los usos internacionales de las naciones civilizadas, ha cometido actos injustificables después de perturbar las relaciones con sus vecinos, por los procederes más abusivos y agresivos. Persuadidos de que la paz, seguridad y bienestar de sus respectivas naciones se hacen imposibles mientras el actual Gobierno del Paraguay exista, y que es una necesidad imperiosa, reclamada por los más altos intereses, el hacer desaparecer aquel Gobierno…”; en el artículo VI expresan: “Los aliados se obligan solemnemente a no deponer las armas sino de común acuerdo, y mientras no hayan derrocado al Gobierno actual del Paraguay, así como a no tratar separadamente, ni firmar ningún tratado de paz, tregua, armisticio o convención cualquiera que ponga término o suspenda la guerra, sino por perfecta conformidad de todos”. Y en el VII: “No siendo la guerra contra el pueblo del Paraguay, sino contra su Gobierno, los aliados podrán admitir en una Legión Paraguaya todos los ciudadanos de esa nación que quieran concurrir al derrocamiento de dicho Gobierno, y les proporcionarán los elementos que necesiten, en la forma y condiciones que se convengan”.
Bien, como verán mayor cretinismo imposible; el tiempo y los hechos demostraron que todo esto era falso.
Era necesario derrocar aquel Gobierno, no porque su presidente fuera un tirano o dictador, sino para así poder someterlo a voluntad y apoderarse sobre todo de sus territorios, tal como pasó con las tierras al norte y al sur del Paraguay, tal como acordaron luego de finalizada la guerra los dos aliados mayoritarios los límites con gobiernos títeres, con aquellos Legionarios, ahora en el poder, paraguayos ávidos de riqueza fácil, que acompañaron en la cruzada liberticida; era necesario firmar aquel tratado y llevar la guerra al Paraguay para destruir a una nación soberana y apoderarse de sus riquezas naturales; para ello no trepidaron en masacrar a casi toda la población, que curiosamente acompañó y se inmoló junto a su “tirano” gobernante, y lo hicieron porque sabían que no solo defendían su gobierno sino también su estilo de vida, su soberanía y libertad; libertad perdida luego de la guerra, ya que se volvieron parias en su propia tierra.
Y la función de la prensa porteña, carioca, charrúa, y guaraní posguerra, afín al poder de entonces y a la historia oficial en el tiempo, nunca ha cejado en difamar al héroe epónimo que murió sin rendirse el 1º de marzo de 1870, día en que se puso también término a aquella guerra, echándole la culpa a este de todo lo sucedido.
Pero veamos lo que decía el presidente argentino Bartolomé Mitre en algunas de sus confidenciales cartas, la Nº 16 de este libro, del 2-1-1864 (las mayúsculas son mías): “Por lo expuesto verá V.E. que estoy muy distante de negar a la República y al Gobierno Paraguayo el derecho que pueda tener en casos dados a influir de alguna manera en los sucesos que puedan desenvolverse en el Río de la Plata; Y CREO MÁS AUN QUE SU INTELIGENCIA POLÍTICA CON SUS GOBIERNOS HA DE CONTRIBUIR EFICAZMENTE AL MANTENIMIENTO DE SU PAZ Y AL CULTIVO DE SUS BUENAS Y FECUNDAS RELACIONES INTERNACIONALES.
“V.E. se halla bajo muchos aspectos en condiciones más favorables que las nuestras, A LA CABEZA DE UN PUEBLO TRANQUILO Y LABORIOSO QUE SE VA ENGRANDECIENDO POR LA PAZ, y llamando en este sentido la atención del mundo, con medios poderosos de Gobierno que saca de esa misma situación pacífica; RESPETADO Y ESTIMADO POR TODOS LOS VECINOS QUE CULTIVAN CON ÉL RELACIONES PROFICUAS DE COMERCIO; su política está trazada de antemano, y su tarea es tal vez más fácil que la nuestra en estas regiones tempestuosas, PUES COMO LO HA DICHO MUY BIEN UN PERIÓDICO INGLÉS, DE ESTA CIUDAD, V.E. ES EL LEOPOLDO DE ESTAS REGIONES, CUYOS VAPORES SUBEN Y BAJAN LOS RÍOS SUPERIORES ENARBOLANDO LA BANDERA PACÍFICA DEL COMERCIO Y CUYA POSICIÓN TANTO MÁS ALTA Y RESPETABLE, CUANDO SE NORMALICE ESE MODO DE SER ENTRE ESTOS PAÍSES”.
En la Nº 2: “…asegurándole a mi vez que cualquiera observación que V.E. halle conveniente hacer sobre la materia, tan importante a la felicidad de nuestros respectivos países, será recibida por mí con toda la consideración y ALTO APRECIO QUE SIEMPRE LE HE PROFESADO, DESDE QUE TUVE EL HONOR DE CONOCER A V.E. EN OCASIÓN QUE PRESTABA UN SERVICIO TAN SEÑALADO AL PAÍS DE MI NACIMIENTO Y DE LO CUAL CONSERVO EL MÁS AGRADABLE RECUERDO”.
Aquí, el servicio señalado, se refiere a su intervención como mediador en el Pacto de San José de Flores, firmado el 11-11-1859, una mediación trascendental para la historia de la República Argentina donde todos, absolutamente todos, destacaron y felicitaron a F. S. López en su momento, pero que luego la historia oficial mitrista se encargó de minimizar y ningunear los denodados esfuerzos por la paz hechos por el entonces ministro paraguayo; claro, una figura de López pacífica y conciliadora no convenía a la historia que habían inventado sobre el prócer guaraní. Un detalle, Mitre en este párrafo se refiere a la Argentina como “el país de su nacimiento”, no dice mi patria o mi nación; extraño, ¿no?
Y en la carta Nº 4, del 16-5-1863, Mitre se expresa así: “…Al terminar esta carta debo dar a V.E. las más expresivas gracias por la jenerosa protección y por los eficaces e importantes auxilios que ha prestado al vapor “Gran Chaco” destinado a la navegación del Bermejo. Ellos HONRAN TANTO AL ILUSTRADO GOBIERNO DE V.E. como el país que tiene en sus arsenales los valiosos elementos con que cuentan los del Paraguay. Aunque los auxilios han sido prestados a una sociedad particular, ELLOS EMPEÑAN LA GRATITUD DEL PUEBLO ARGENTINO, PORQUE HAN SIDO PRESTADOS A UNA EMPRESA DE UTILIDAD PÚBLICA Y A UN BUQUE QUE LLEVA SU BANDERA. Muy agradable me sería en todo tiempo poder acreditarle cuanto estimo este auxilio por parte de V.E. hecho con tanta caballerosidad”.
Es de notar que cuando se recuerda la historia de aquella guerra, por estudiosos o gente no muy preparada en el tema, siempre sacan a relucir el papel que le cupo a Francisco Solano López, apareciendo este como el responsable de la misma, o se discute su figura, a favor o en contra, etc.; pero nunca o casi nunca se tocan el papel del presidente argentino Mitre, de Sarmiento o el del emperador brasileño, Pedro II; siendo que son ellos los responsables directos del gran conflicto. Por ejemplo, nunca se habla que Mitre, que se autoproclamaba falsamente neutral en el conflicto, primero brasileño-uruguayo luego brasileño-paraguayo, llevó a su país a una guerra de cinco años, con miles de muertos, por el oro que puso en sus manos el Gobierno del Brasil, ya que estos fueron los grandes avalistas, del dinero que surtía la Banca Rothschild, financista oficial del imperio brasileño; así vemos cómo Mitre ayudó a destruir un país que nunca le fue hostil, todo lo contrario; primero facilitándole al imperio la logística para que pudiera invadir el Uruguay y destituir a su gobierno y luego el libre tránsito de los barcos de guerra por sus ríos interiores para bloquear al Paraguay, además de permitirle a estos que establecieran en el Litoral argentino sus parques de guerra; a esto Mitre llamaba  “neutralidad”. Tampoco se habla del emperador brasileño, el mayor esclavista ya no de América sino del orbe, nunca se cuenta del genocidio que cometieron los brasileños en aquella guerra: asesinatos de chicos, de mujeres, degüellos de prisioneros, saqueos de la ciudad, se llevaron-robaron prácticamente todo el Archivo Nacional del Paraguay, la documentación oficial desde su fundación. ¿No era que la guerra era solo contra su Gobierno, contra el tirano? ¡Patrañas!
También podemos leer algo de lo que nos dice don Hipólito Sánchez Quell en su obra “Los 50.000 documentos paraguayos llevados al Brasil”, editado en Asunción por la imprenta Comuneros en 1976; un trabajo de investigación hecho en la Colección Rio Branco que está en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro: En este breve párrafo se podrá apreciar el artero accionar del presidente argentino y la falsa neutralidad, que tanto proclamó:


La complicidad del presidente argentino Bartolomé Mitre en la revolución del uruguayo Venancio Flores se hace manifiesta con el envío constante de armas y municiones al ejército invasor. Los riograndenses general Netto, general Osorio y barón de Porto Alegre –fazendeiros, cuatreros y contrabandistas– presionan al gobierno brasileño para intervenir en el Uruguay y colocar un gobierno títere. El consejero Saraiva llega a Montevideo y presenta una serie de reclamaciones sobre daños y perjuicios sufridos por sus compatriotas. (…) Aplastado el Paraguay, le impusieron arbitrarios límites. El Brasil le arrancó su territorio desde el río Ygurey hasta la cordillera de Mbaracayú y desde el río Blanco hasta el río Apa (62.325 kilómetros cuadrados). La Argentina le arrancó desde el río Bermejo hasta el río Pilcomayo y desde la Sierra Grande de las Misiones hasta el río Paraná (94.090 kilómetros cuadrados). (…) José Mármol afirma: “La alianza con el Brasil no proviene de abril del 65 sino de Mayo del 64. Desde la presencia del Almirante Tamandaré en las aguas del Plata y de los generales Netto y Menna Barreto en las fronteras orientales, se estableció la verdadera alianza de hecho entre los gobiernos brasileño y argentino”. Saraiva expresa que preparó “las alianzas del Brasil contra el Paraguay, lo que conseguí, pues dichas alianzas se realizaron el día en que el ministro brasileño y el argentino (Elizalde) conferenciaron con Flores en las Puntas del Rosario (junio del 64), y no el día en que Octaviano y yo como ministro de Estado, firmamos el pacto”. Paranhos dice: “El pensamiento cardinal de las instrucciones que yo recibí, era el obtener una alianza con el gobierno argentino, tomándose por base el elemento oriental representado por el general Flores, para pacificar la República y resolver las cuestiones pendientes”. Y Díaz Vieira, ministro de Relaciones Exteriores del Imperio, en comunicación confidencial a Paranhos, le decía que confiaba en que sacaría todo el partido posible, “interesando en la lucha al gobierno argentino más cuanto que parece que ese gobierno no podrá por mucho tiempo conservarse en la posición de neutralidad imperfecta que desea”.

Claro, como la mentira tiene patas cortas, en cuestiones de historia es necesario repetirla incesantemente amén de imponerla por decreto oficial, lo políticamente correcto, siendo esta la única forma de que perdure en el tiempo y logre agachar cabezas.
Pero bien, estas cartas confidenciales son solo un aporte a la historia, a la cultura y a la inteligencia, y aunque sabemos que esta pequeña obra no es más que una gota en el océano de mentiras, en el que se encuentran cómodos aquellos a los que solo les importa su pasar, su ego y algún que otro puestito bien rentado con que les suelen premiar a los falsarios que alaban a descendientes y continuadores de los liberticidas, esta pequeña gota, creemos, hará que estos salgan de su spa de engaños al menos por un rato.
Para concluir, una reflexión, ¿alguno de sus apologistas, alguna vez, podrá explicar cómo es que Mitre primero llamó a López en una de sus cartas “el Leopoldo de estas regiones”, y pocos meses después lo trató de dictador? ¿Quién cambió, Mitre o López? Personalmente, creo que ninguno de ellos cambió; porque López, como sabemos, siguió siendo el defensor de su patria, cabal, caballero y patriota hasta su épica muerte; mientras que Mitre nunca dejó de ser el gran tartufo, el gran mentiroso, organizador de fraudes electorales y embaucador político hasta el final de sus días, en que sacó a relucir su tardío arrepentimiento: era masón grado treinta y tres y abjuró de la logia poco antes de morir frente a dos obispos de la Iglesia Católica; el pobre anciano buscó salvar su alma, consciente de todo el mal que hizo en la vida, renunciando a satanás en el último instante; tal vez habrá pensado que no sea cosa que exista realmente el infierno y arda en él por toda la eternidad, por las dudas mejor convertirse, ¿no?; tal vez fue su última osadía: engañar al Señor. Y aquí la gran diferencia con otro nefasto presidente argentino también cómplice de aquella tragedia americana y socio ideológico de don Mitre, también masón, el gran civilizador que quería exterminar a los paraguayos hasta en el vientre de la madre, el gran sanjuanino, un adelantado abortista de su tiempo y otras linduras, que se mantuvo ateo hasta la sepultura no aceptando los auxilios religiosos del humilde sacerdote que le habían traído, él prefirió irse al infierno directo y sin escalas, eso es coherencia de vida.
Bien, en estas cartas el lector encontrará muchas cosas más y podrá apreciar al múltiple don Bartolo en toda su maquiavélica plenitud.

EL ALGODÓN PARAGUAYO EN ÉPOCAS DE LÓPEZ

Hace un tiempo se escucha decir y repetir que la razón de Inglaterra para arruinar al Paraguay era para apoderarse de su algodón, debido a la falta de este por la Guerra de Secesión, en USA; una idea bastante descabellada, ya que nuestro país tenía como primer comprador a la Gran Bretaña, y si ellos querían no tenían más que comprárnoslo. Pero los que insinúan esto no conocen o se cuidan de decir cuál era la producción de nuestro país en esta materia. Aquí como verán, Du Graty, relata cuáles eran nuestros rubros de exportación en 1860, y el algodón no está entre ellos, pero sí nuestro gobierno tenía en vistas hacer plantaciones extensivas justamente para exportar debido a la escasez producto de la citada guerra civil norteamericana y las buenas perspectivas que había por el alza de los precios. Y lo más incoherente de todo esto, es que si los ingleses necesitaban desesperadamente el algodón que no tenían producto de una guerra, ¿justamente iban a armar otra guerra para conseguirlo? No tiene sentido.
Otro punto que no comentan, o no conocen, es que el Brasil hasta entonces y siempre, tuvo inmensas plantaciones de algodón, era un cultivo en el que no tenían rival en Sudamérica; entonces, fácil es darse cuenta que si el Paraguay entraba a competir en este rubro, máxime con un algodón de calidad, a los que iba a molestar es a los exportadores y terratenientes brasileños, no a los ingleses; y esta sí puede ser una razón más, y de peso, para que el imperio del esclavista Pedro II decidiera aniquilar al Paraguay. Pregunto, ¿alguien sabe qué pasó luego de la guerra con el cultivo del Paraguay, creció, desapareció, o hubo que esperar a llegar a mitad del siglo XX para que se volviera el oro blanco paraguayo? ¿Y cuando se convirtió en oro blanco, quiénes lo explotaban: brasileños o paraguayos?

“Resulta del cuadro precedente, que el valor de la exportación se compone en primer lugar de la yerba mate, y en segundo lugar del tabaco y de los cueros. Estos tres artículos han formado por sí solos, en 1860, cerca del 90% del valor total de la exportación. La sola yerba mate representa para ese año 65% del total del valor de los productos exportados.
Hasta ahora el Paraguay no exporta para Europa sino cueros; pero hay motivos para creer que dentro de poco serán objeto de un comercio de exportación importante para Europa diferentes productos naturales de su suelo y algunos de su industria agrícola. Entre los primeros, está fuera de duda que el caraguatá o jute, el cáñamo de la palmera Mbocaya, el achiote, el añil, la rubia y otras materias para teñir, y maderas de ebanistería, productos cuya calidad acaba de ser reconocida, encontrarían una colocación muy ventajosa. Entre los segundos, el algodón, el tabaco y el café deben citarse en primera línea. El gobierno del Paraguay siempre guiado por los verdaderos intereses del país, acaba de tomar medidas para fomentar el cultivo del algodón en ambas riberas del río. Ha comprendido que el momento era de los más favorables para desarrollar la producción de esa materia, que falta en los mercados europeos desde la lucha entre los Estados del Sur y del Norte de la Unión Americana. La alza del precio del algodón permitirá fácilmente al Paraguay hacer concurrencia al de otras procedencias, y aun cuando ese artículo volviese a tomar más tarde el valor que tenía antes de esas discusiones, fácil es comprender que una vez establecidas en el Paraguay grandes plantaciones de algodón, y hecha esta materia un artículo de exportación, si una baja de precio viniese a tener lugar, no tendría bastante influencia para paralizar esa industria, que no tenía necesidad sino de una ocasión como la que se presenta para hacer comprender todas sus ventajas. Aun suponiendo que el algodón pueda descender al bajo precio de un franco la libra en los mercados europeos, los agricultores encontrarían todavía un beneficio muy satisfactorio en el cultivo del algodón.”


Fuente: “La República del Paraguay”, Alfredo M. du Graty, 1862, p. 349-51.

miércoles, 5 de abril de 2017

LA PRENSA NO ES EL CUARTO PODER, ES EL PODER

“Tan hábil fue la mistificación, que algunos emigrados se alistaron en las filas libertadoras, convencidos de que no iban contra la patria, sino contra un gobierno que detestaban. Así nació la famosa Legión Paraguaya...”.

Juan E. O’Leary

“La primera de las grandes fuerzas que mueven al mundo es la mentira“.
Jean-François Revel, "El conocimiento inútil”.



De prosperar el juicio político al actual presidente, no sería la primera vez que destituyen un gobierno antes de cumplir su mandato, con engaños a la población. Los más fáciles de recordar son los dos últimos Grau y Lugo, destituidos vía juicio político, correctos en la forma pero carentes de argumentos constitucionales para llevarlos adelante.

Pero para los que conocen un poco de historia recodarán que hubo otro que echaron también con engaños. Me refiero al gobierno del coronel Rafael Franco, que sin bien fue de facto, tiene su justificación en que llegó producto de una revuelta realmente popular y ampliamente justificada, en que defenestraron a un gobernante perteneciente a un partido que llevaba más de tres décadas consecutivas en el poder, un régimen seudodemocrático, donde no existían candidatos de partidos opositores, donde elegían a su candidato entre un selecto grupo en un selecto club; bien, mucho hay para contar de aquellos tiempos; lo cierto es que en febrero de 1936, posguerra, la oficialidad y civilidad se aglutinó tras una figura, el coronel Rafael Franco, héroe de guerra y persona de conducta intachable, para sacarse de encima al anquilosado y corrompido partido.

Es así que, por abrumadora mayoría, a Franco lo obligaron a sentarse en el sillón presidencial, y este, al no tener más remedio que aceptar el cargo, siendo una persona de carácter ejecutiva como era, llevó adelante una gestión que atacó en todos los frentes las necesidades de la población y República: irreductible posición en defensa de los límites que nos correspondían en el Chaco por derecho y sangre; una reforma agraria que hizo propietarias a más de diez mil familias a la vez que solucionó viejos problemas de colonias que estaban en manos de señores feudales, comprándoselas y otorgándoselas en propiedad a sus verdaderos ocupantes; la defensa de los nativos, la salud con la creación de hospitales, los derechos de los trabajadores, etc. Y podemos decir con absoluta certeza que nunca el país, la nación paraguaya, después de 1870 hasta ese momento tuvo un gobernante tan capaz y honesto (podemos transar solo con el Dr. Eligio Ayala); tanto que dejó en las arcas del Estado paraguayo mucho más respaldo monetario que el que tenía antes de empezar la contienda chaqueña en 1932, en solo un año y seis meses, que los otros tardaron tres décadas.

Sin embargo, fue defenestrado a los dieciocho meses de asumido. ¿Y cómo fue posible hacerlo y la población no defendiera a ese gobierno tan brillante? Bien, las mentiras, el engaño estuvieron a la orden del día. Los viejos políticos, una minoría experta en manipulación, no cejó un segundo en acusar a aquel gobierno de los disparates más absurdos vía prensa interna y externa, la idea era desestabilizar y sobre todo NO PERMITIR LA VUELTA A LA NORMALIDAD DEMOCRÁTICA; que no se pudieran llevar a cabo elecciones libres, en las cuales podrían participar todos los partidos, hasta ese momento el Colorado, el Liberal y la nueva Agrupación Nacional Revolucionaria, liderada esta por la Asociación de Ex Combatientes, la ANEC. Por primera vez el Paraguay, en el siglo XX, iba a tener elecciones democráticas y un gobierno surgido de la voluntad popular, esto la clase política paraguaya no permitió.

Los ataques fueron in crescendo, una de las mentiras más grandes fue engañar al pueblo diciendo que el Acuerdo del 9 de enero de 1937 era entregar territorio a los bolivianos, luego el desacreditar permanentemente a los ministros, hasta repartieron volantes desde aviones, impresos en Buenos Aires, donde mostraban falsamente una parte del territorio que el gobierno pretendía entregar. Bien, la hago corta, la traición prendió en las filas del Ejército, y es así que una mañana del 13 de agosto de 1937 es derrocado el gobierno, puesto preso el presidente y los ministros, varios de ellos tuvieron que esconderse porque los buscaban para matarlos.

Así una turba, enardecida, recorría calles y casas en busca de “franquistas”.

Aquel derrocamiento fue un triunfo, sí, fue el triunfo de los señores feudales, de los comerciantes contrabandistas, de los usureros y especuladores, y de los más grandes corruptos que tenía entonces el Paraguay, y de una minoría de minorías, el Partido Comunista Paraguayo que apoyó aquel golpe y apoyó luego futuras dictaduras; y aquellos llamaron al gobernante caído ladrón y dictador, ¡qué ironía!

Como es fácil de ver y apreciar en el tiempo, aquel triunfo no fue un triunfo del campesinado, del obrero, del estudiante o del profesional. Hay crónicas de la época que refiere el Dr. Juan Stefanich en varias de sus obras, que realmente dan pena y rabia ver la forma que se manejaron y traicionaron los intereses de la Patria, de la República. Porque luego estos mismos actores, en menos de un año, julio de 1938, SON LOS ENTREGADORES DEL CHACO, de una riquísima porción de suelo reconquistado a sangre y fuego, de un territorio, miles y miles de kilómetros cuadrados, donde estaban enterrados miles de paraguayos; y esa entrega la cocinaron, como era su costumbre, entre medianoche y gallos, una madrugada del 9 de julio de 1938, en una sesión secretísima, que años después se descubrió gracias a una investigación del historiador Arturo Rahi. La gran mentira, el gran engaño, quedó al descubierto, pero ya era tarde.

Pero si aquel engaño para derrocar un gobierno decente parece enorme, resulta pequeño frente al que los ascendientes de estos bastardos hicieron al formar una legión y apoyar ejércitos extranjeros para apoderarse de la Nación y cercenar su territorio, porque aquella gran guerra no fue más que eso, simplemente otro golpe de estado, el derrocamiento de un gobierno que tenía el mayor respaldo popular, un gobierno auténticamente defensor de los derechos de sus ciudadanos y su soberanía, si no no se explica que prácticamente toda la población se inmolara en su defensa.

Claro, como los golpistas no tenían fuerza interna para llevar adelante sus deseos, apoderarse del Paraguay, entonces no titubearon en apoyar los espurios reclamos del emperador brasileño y del gobierno argentino, no sin antes llevar adelante una profusa campaña de mentiras de manera de preparar y concientizar a la población que había que liberar al Paraguay de su “dictadura”, y muchos cayeron en el engaño, miles; pero resulta que los dictadores eran ellos, ladrones y traidores de la primera hora, que acompañaron la masacre de la población, niños, ancianos, mujeres. Y todo esto por qué lo hicieron, ¿por patriotas? Seguro que no, esta palabra les repele.

Y hoy el Paraguay se encuentra frente a otra disyuntiva, frente a otra posible interrupción democrática; porque gran parte de la ciudadanía está reclamando un juicio político, azuzada por una prensa que a todas luces es parcial e informa engañosamente; por una prensa que tiene, en poderosos empresarios, sus intereses económicos y se ve que son contrarios a los del actual gobierno, una prensa que al igual que la prensa mitrista o la del imperio lusitano, un tipo de prensa que se instaló en el Paraguay posguerra al servicio de intereses propios y de corporaciones extranjeras, nunca al servicio del ciudadano o lector, ese tipo de prensa impulsa y fogonea a la población para que tome partido, población que cada día se enardece más y cuando se está enardecido sabemos que difícilmente se pueda ver claro, solo se quiere sangre, “justicia”, y que se haga su voluntad. Pero claro, luego, después que se hizo su voluntad, muchos se darán cuenta de su error y se arrepentirán. Pero a no preocuparse, porque rápidamente esa misma prensa hará que todos se olviden, y velará por la salud mental de la población ocupando las mentes con frivolidades, de manera que la próxima joven generación o la que sigue pueda caer nuevamente en el engaño.

Para finalizar aclaro, para las mentes de solo dos neuronas, me importa un bledo si el que está al frente del gobierno es un presidente del partido Colorado, Liberal o una Alianza, lo que me importa es que cualquiera que esté al frente, no importa el signo, termine su mandato; y que el que continúe sea elegido democráticamente, porque eso hace al crecimiento de un país.

martes, 4 de abril de 2017

DE REFORMAS Y ENMIENDAS

Observando la Constitución norteamericana, que tiene más de dos siglos (1787), vemos que ellos en todo este tiempo han hecho veintisiete enmiendas a la misma, siendo la última aprobada en 1992, pero el detalle y rareza de esta última es que se propuso en 1789, sí, más de dos siglos, una enmienda propuesta a dos años de su promulgación (se tomaron su tiempo los muchachos), y se trata nada más ni nada menos que de la variación de la remuneración de los legisladores (algo impensable por estos pagos, que todos los años se aumentan la dieta y la antidieta, los bocaditos).
Hay otra enmienda interesante de observar, la 22º, propuesta en 1947 y refrendada en 1951, en donde se limita a dos períodos la elección del Presidente, lo que quiere decir que desde 1787 ellos podían re-re-re-reelegirse indefinidamente (¡y después bastardeaban las dictaduras urbi et orbe!, la propuesta de ellos es “debes hacer lo que yo digo pero no lo que yo hago, no me conviene que hagas lo mismo”; claro que bajo cuerda siempre financiaron las de izquierda, una sutil manera de eliminar la competencia, pero esa es otra historia).
En 1919, con la enmienda 18º, establecieron la famosa Ley Seca, ley que muchas muertes causó ya sea por ingesta de alcoholes truchos o peleas mafiosas, amén de cirrosis y dolores de cabeza interminables, ley que a su vez generó un crimen organizado aumentando el poder de las familias mafiosas, además de la evasión multimillonaria de impuestos. Ley que recién fue derogada catorce años después (1933) con la enmienda 21º, tomándose casi un año para aprobarla (parece que Al Capone, los Corleone y otros eran grandes cabilderos).
—Y reformas, ¿cuántas hicieron?
—Ninguna.
—¡No me joda!
Sí, jamás hicieron una reforma constitucional. Por qué, porque el camino más directo, menos traumático, más económico y menos engorroso es la enmienda.
Los yanquis tienen una popular frase que suelen aplicar y dice: “hacela fácil y rápido tonto”, o algo así; viene a ser un principio de vida que tienen para todo, que les indica hacer todo más simple, no dar vueltas al asunto e ir por el camino más directo, no complicar las cosas; porque es de tontos y estúpidos complicarlas; y las estupideces cuestan muy caro.
Espero que este pequeño aporte sirva de algo en estos revueltos tiempos, aunque sé que es lo mismo que pretender apagar el incendio de un bosque arrojándole un vaso de agua; pero este vasito va dirigido a: los reformadores-deformadores, a los intelectuales del subdesarrollo, a los que no leen ni el almanaque y opinan como “Zaratustra”, a los ideologizados-endemoniados, y sobre todo a los intelectuales y periodistas pirómanos, que disfrutan ver cómo los idiotas útiles incendian el bosque.