viernes, 19 de agosto de 2016

Democracia y cultura

Democracia y cultura

En nuestro país muchos aún le siguen echando la culpa de todas nuestras desgracias al difunto dictador Stroessner, y este ya hace 18 años que dejó el gobierno y está muerto y enterrado; otros van un poco más allá y se la echan al doctor Francia. Explican que nuestras taras, falta de visión democrática, etcétera, se la debemos a las dictaduras del Supremo y del “rubio”. Hoy, por ejemplo, 4 de setiembre, leo un editorial del diario ABC donde nos explica que nuestro país no tiene una democracia sino una “asnocracia”, alegando que “treinta y cinco años de inquisición terminaron por asfixiar el espíritu crítico y casi extinguir la llama de la libertad de expresión”. Agrega que “en vez de pensar para elegir, el pueblo termina eligiendo sin pensar, impulsado solo por la emoción. Los asnos que llegan al poder de esa manera solo pueden esperar mantenerse en esa posición destruyendo a las élites, a los grupos pensantes”.
Antes de continuar aclaro que no me molesta, para nada, que el editorialista llame “asnos” a nuestros gobernantes. Pero será tan así, a su vez el razonamiento planteado se apoya en una frase de Giovanni Sartori, un prestigioso investigador en el campo de la ciencia política, al que habría que leer y releer seguramente.
Si bien las dictaduras dejan secuelas creo que no es válido echarle la culpa de todos nuestros males solo a este hecho. Es que acaso la dictadura existió solo en el Paraguay; por supuesto que no, ya que desde 1950 a la caída del “rubio” hubo varias otras en distintos países: en Venezuela, en Nicaragua, en la Argentina, en el Brasil, el Uruguay, Chile, el PRI en México, etc.; los lectores pueden colaborar si quieren. Crucemos el océano: España, Portugal, Grecia, la ex URSS, China, Alemania oriental; bajemos al Africa, aquí es más fácil porque qué país de este continente no sufrió alguna que otra dictadura. Saltemos a Asia: Irán, Irak. Turquía, Afganistán; y me acordé de Filipinas
Yendo un poco más atrás en el tiempo está el Japón, con su emperador al que creían un Dios; la China con sus milenios de emperadores que cambiaron radicalmente por el emperador Mao; la Italia de Mussolini; la Alemania de Hitler; la Francia de Napoleón.
Bien creo que con estos ejemplos sobran para lo que quiero decir. Analicemos someramente a Alemania: un país que es cuna de poetas como Goethe, Lessing y Schiller; de músicos como Beethoven, Bach, Brahms y Wagner; de filósofos como Kant, Hegel, Marx y Nietzsche; y científicos como Humboldt, Einstein, Planck y Gauss; ¿cómo se explica que un pueblo tan culto en forma masiva se haya volcado en las urnas a favor de un psicópata asesino como Hitler? ¿Y que una vez desaparecido este régimen sea otra vez una potencia?, porque según el razonamiento de nuestro periodista tendría que haber una “asnocracia” en estos momentos en Alemania producto de la brutal dictadura.
Y en España, cómo andamos. La dictadura de Franco va de 1939, fin de la guerra civil, a su muerte acaecida en 1975, duró casi 37 años, dos más que Stroessner; entonces, de acuerdo a los cálculos sesudos del editorialista los españoles tendrían que tener una recontraasnocracia, pero sabemos que no es así por los miles de compatriotas que emigran a la madre patria, y si consiguen radicarse empiezan a mandar ayuda a sus parientes y ver la forma de llevárselos después; amén de ser el país que más creció en Europa en las últimas décadas, también da gusto escuchar los debates que nos transmite la televisión española y ver que ahí se aplica en política lo que decía el viejo actor cómico: “Ca uno es ca uno y ca cual es ca cual”.
China si bien no posee una democracia formal al estilo occidental, que los habitantes en su gran mayoría ni siquiera saben que tienen un premio Nobel de literatura, nos enteramos que militares chinos lograron hackear, en junio último, parte de la red informática del Pentágono; así podríamos seguir ejemplificando con Italia, con Rusia, con Brasil, con Chile, con Uruguay, con... Y qué quiere que le diga, yo no veo en ninguno de ellos “asnocracias” a pesar de que han padecido dictaduras peores que las del Paraguay.
El editorial nos habla de que la nuestra produjo “la tortura y en algunos casos hasta el asesinato fueron los instrumentos con los cuales se enseñoreó el terror en la República; terror que paralizó toda la sociedad, desmanteló las organizaciones sociales y descabezó los partidos y movimientos políticos, dejándolos reducidos a simples sombras, a patéticos remedos de lo que habían sido”. Es que en los países que mencioné no pasó otro tanto y con mucho más dureza en varios de ellos.
Lo de que estamos “jibarizados” no lo entiendo bien. ¿Querrá decir que la dictadura nos ha reducido la cabeza? Y cómo no entendí bien me fui a la wikipedia y encontré: “Jibaro es hombre mestizo para los mexicanos; los campesinos descendientes de indio y español en Puerto Rico; un sombrero que se luce en Panamá; alguien huraño en Cuba; un vendedor de marihuana en Colombia; indígenas conocidos por reducir cabezas en Ecuador y hartarse de comida en algunas regiones de Colombia”. ¿Cuál de todas estas acepciones nos cabe a nosotros?, o me quedo con lo de “vendedor de marihuana, al estilo colombiano”, ya que nadie va a negar que en nuestro país… si en una época fuimos primeros exportadores de petit grain hoy lo somos sin duda de la Cannabis sativa (sin retenciones, sin iva, sin vergüenza).
Si concuerdo cuando dice: “…la democracia no puede construirse si no es sobre la base de un liderato honesto, capaz y patriota, el cual brilla por su ausencia en el Paraguay de hoy”.
Pero dejemos ya de una buena vez de echarle la culpa al “rubio” o al doctor Francia y veamos los buenos ejemplos que nos da el mundo en que han salido de situaciones peores que la nuestra. Porque en definitiva si nos quedamos con esta teoría propuesta por el editorial, que seguramente muchos compartirán, se me hace que en un futuro nada va a cambiar y también da la impresión que aquellos que se quejan con estos argumentos son, justamente, los que no quieren que nada cambie. (La Nación, Asunción, 10-9-2007)


miércoles, 10 de agosto de 2016

De prosapia y nobleza



http://www.abc.com.py/lectores-opinan/de-prosapia-y-nobleza-1506726.html

Entre las costumbres occidentales, y en nuestro país sobre todo, hay una establecida, que es la de heredar automáticamente el prestigio de nuestros ancestros, así es habitual de ver que se presenten en las reuniones al nieto de fulano, al tataranieto de mengano, etcétera; cuasi un título “nobiliario”, con el que muchos se sienten cómodos, orgullosos y orondos, a la vez que no falta el pícaro que suele aprovechar tal circunstancia, en provecho propio claro.
Así, el descendiente del prócer recibe imaginariamente una transmisión de méritos que en el fondo nada hizo para merecerlos, ya que generalmente en el noventa y nueve por ciento de los casos de parecido solo lleva el apellido. Y en caso contrario, si el ascendiente fue una persona nefasta, un cruel tirano o dictador, un asesino serial, etc., la fama de aquel, en gran medida, también recae sobre su descendiente, aunque claro aquí, por vergüenza, suelen muchas veces cambiarse el apellido, así que estos son difíciles de detectar.
Pero en la cultura oriental es distinto, es al revés. Si el ascendiente fue un prócer, su descendencia está obligada moralmente si no a comportarse igual por lo menos no dejar malparado a su antecesor, ya que las macanas que este haga van en desmerecimiento del ilustre prócer; de la misma manera, si el antepasado fue un criminal, su descendiente con sus actos puede modificar el concepto que aquel dejó en la sociedad.
Como se puede apreciar, entre las dos formas de relacionarse o apreciar a las personas, la segunda –la costumbre oriental– es mucho más sabia y realista. Primero porque permite ver al otro en su justa medida, por lo que es en el presente, sin ninguna aureola imaginaria; segundo, porque aquí sí se aplica aquello de “nobleza obliga”; y tercero, de la misma manera que no se tiene mérito alguno por ser el “hijo de” o “nieto de”, tampoco se tiene culpa en sentido contrario, por las macanas que pudo haber hecho el ancestro, no se encasilla a nadie, además de obligar a este a ser mejor persona, pudiendo con su conducta limpiar el honor familiar.
La prosapia no hace a una persona noble, sí lo hace su conducta.
Rafael Luis Franco

sábado, 30 de julio de 2016

BEN MOLAR: “Es muy lindo defender lo nuestro, nuestra música, la tierra nuestra y las formas de vida nuestra”

(Publicado en “Paraguay Ñane-retä”, Buenos Aires, noviembre de 1993)

ENTREVISTA A BEN MOLAR

—Hace poco usted estuvo en Asunción, en el Festival de Ypacaraí y también en Encarnación, ¿que nos puede contar de su estadía en nuestro país?

—No es fácil relatar con palabras los momentos felices que yo pasé en Paraguay, cuando estoy diciendo yo pasé estoy queriendo decir cada vez que viajo al Paraguay paso muchos momentos de felicidad. Pero en este caso fueron días muy especiales. Se me brindó la habitual hospitalidad, el habitual cariño y los brazos abiertos de los hermanos paraguayos. Fueron momentos muy emocionantes para mí, que en algunos momentos, en los distintos días que estuve de octubre, me hicieron llorar. Sentirse aclamado por cuatro o cinco mil personas, cuando me nombraban o cuando cantaban las canciones cuyas letras me pertenecen, pero además de esto coincidió que por primera vez en mi vida yo festejaba mi cumpleaños lejos de mis familiares. Al decir lejos, quiero decir en sentido figurado, porque me acompañó uno de mis hijos, entonces él estaba representando un poco a mi familia. Pero era para lagrimear escuchar a esas miles de personas cuando minutos después de las doce de la noche, de ese 3 de octubre de 1993, me cantaron, a pedido del querido amigo Alberto de Luque, el Feliz Cumpleaños. He pasado unos días magníficos, mi hijo Rubén no se cansa de contar, muy emocionado, esos momentos de felicidad que pasamos, inolvidables para mí, inolvidables para mi hijo y además estar cerca de los muchos y tantos amigos que uno ve ahí. Chiquito Swarz, que fue el que me invitó; los queridos hermanos Alberto de Luque y Coco Bernabé, propietario de Radio Nanawa, y además hijo de un entrañable amigo que era Juan Bernabé, que fue el director y propietario de Radio Comuneros y que hizo mucho por el acercamiento de los pueblos de Argentina y Paraguay. Sería muy extenso contar, pero esos cuatro días que pasé en Paraguay permanentemente son una imagen de un sueño hecho realidad.

—¿Alguno de sus hijos se ha dedicado a la música?

—Tengo dos hijos, uno es médico, que me ha dado junto a su esposa Marcela, una nietita de 3 años que se llama Maia, que es una adorable criatura que quiero mucho y me acompaña mucho. Este querido médico Daniel, es además profesor de Tai-Chi-Chuan. Esta disciplina es una gimnasia china, y su maestro chino que vino hace poco, me decía que Daniel es el mejor profesor de Tai-Chi-Chuan en la Argentina. El otro, Rubén, es un cantaautor, es doctor en sicología, pero ha dejado todos sus pacientes por las canciones. Estuvo actuando mucho tiempo en México, con bastante éxito de acuerdo a las informaciones que tengo y a los programas de televisión de Cable Eco que llegaron a la Argentina y que he visto. Un chico muy talentoso. Los dos son extraordinarios hijos que me acompañan constantemente.

—Recordando un poco aquella época de oro, de la Argentina y el Paraguay en cuanto a creación, ¿qué nos puede relatar?

—Hay muchos relatos, esto donde estamos ahora conversando, si bien está en la Argentina, es tierra paraguaya. Porque por acá desfilaron en los últimos cincuenta años todos los más grandes autores, compositores del Paraguay. Yo tuve la inmensa suerte que Dios me permitió ser amigo de esos talentos tan grandes como José Asunción Flores, que también su última composición yo le hice la letra por pedido de él, y se titula “Nace un amor”; y hombres de la dimensión de Demetrio Ortiz, Emigdio Ayala Báez, ellos tres están ahora en el cielo. Y la de Florentín Giménez, un extraordinario personaje, músico talentoso muy humilde y muy modesto como eran muy humildes y muy modestos José Asunción Flores, Emigdio Ayala Báez, Demetrio Ortiz. Otro talento, y también humilde y modesto, fue Herminio Giménez, un gran amigo mío a quien yo le hice la letra en castellano de “Che novia cue mi”, en fin tengo la enorme suerte de haber tenido la compañía de ellos en forma constante, continua y a veces casi diaria antes de irse al cielo estuve con ellos charlando y ellos siguen alrededor nuestro, porque van a perdurar por siglos a través de su música y de su buen comportamiento, como buenos seres humanos y como buenos paraguayos.

—Podría relatarnos los momentos que le inspiraron “Tus lágrimas”.

—Algo de ese relato lo ha hecho Demetrio Ortiz en su libro, hace pocos días en Asunción estuve con su hija Esperancita y con su esposa, y estuvimos charlando alrededor de esto. Sucedió en un hospital en donde lo habían internado, en Buenos Aires, creo que era el Ramos Mejía. Yo fui de visita, pero no me dejaban pasar porque estaba muy grave; la única que estaba al lado era su esposa que lo acompañaba constantemente. Entonces yo recurrí a uno de esos trucos viejos que hacemos cuando queremos entrar a alguna parte. Pedí un guardapolvo e hice como que era un médico y me dejaron pasar. Sé que le tomé la mano a Demetrio, en esos momentos él estaba en la camilla, con todos los cables dándole esos sueros para que pudiera seguir viviendo, pero el comentario que había alrededor mío era que ya se iba de la tierra. Yo no sé de dónde saqué fuerzas, no sé; Dios me dio la fuerza como para que hiciese bromas o que me hiciese el gracioso y le dijese: “Demetrio, tenés que levantarte pronto porque tenemos que seguir peleando y discutiendo como siempre, y como siempre tenemos que vernos diariamente. Vos me pediste que haga una letra para una música tuya y yo la voy a hacer, así que yo necesito que te levantes pronto y que vengas a mi estudio a seguir tomando cafecito, a seguir tocando la guitarra y a seguir enseñando a mi hijo Rubén, porque vos sos un buen profesor de guitarra y mi hijo (que en ese entonces tenía 8 o 10 años) te necesita”. Dios hizo el milagro, porque al día siguiente él se repuso. Y la letra nació por efecto de que yo había visto a la mujer que estaba llorando y las lágrimas le caían sobre el rostro de Demetrio Ortiz. En ese momento nació mi inspiración e hice la letra de “Tus lágrimas”, pero sin darle ese contenido tan triste de alguien que se iba de la tierra, sino como si fuera una canción de amor.

—Usted ha promocionado a muchos músicos, podría nombrar algunos de ellos.

—De alguna manera yo iba a decir que nacieron acá al lado mío; no nacieron, ellos eran músicos compositores: Neneco Norton, Emigdio Ayala Báez, Demetrio Ortiz, Florentín Giménez, José Asunción Flores de alguna manera de 51 años a esta parte ellos, sus primeras canciones, nacieron acá en mi casa; yo fui el editor de ellos, y tengo la alegría de decirte que muchas de las canciones, por ejemplo con Florentín Giménez, “Muy cerca de ti” él me contaba que tiene 120 grabaciones y yo no lo podía creer, decía no puede ser Florentín tantas, a lo sumo tiene 30 o 40; ¡no, tiene 120 grabaciones en todo el mundo! Y me acuerdo cuando hice hacer la primer grabación a una chica que se llamaba Gladis Osorio, y que cantaba boleros, yo le hice grabar “Recuerdos del Paraguay”, la música era de Demetrio Ortiz y la letra era mía, y esa chica, que en aquel entonces o antes de esa grabación que yo peleé para que ella grabara en la compañía RCA Victor, que no querían que grabara, pero yo me peleé hasta que conseguí, esa chica que se llamaba Gladis Osorio y que cantaba en Tucumán y en Salta boleros con el correr del tiempo y a partir de eso se empezó a llamar Mercedes Sosa. Así que tenemos el gusto y el honor de saber qué artistas de nivel mundial han grabado música paraguaya, Mercedes Sosa, Los Panchos. Me acuerdo cuánto estuve detrás de ellos para lograr que grabaran guaranias, me acuerdo un famoso cantante norteamericano llamado Neil Sedaka, me estoy acordando de Julio Iglesias para convencerlo para que grabara ese tema de Neneco Norton, en fin estoy muy contento de saber que de alguna manera estuve cerca del nacimiento de todos los más grandes éxitos de la música paraguaya que van a durar indudablemente un siglo, dos siglos, cuando nosotros no estemos más en la tierra la música, esas melodías y esas hermosas poesías van a perdurar en todo el mundo.

—¿Se puede decir que la guarania es una música clásica?

—Sí, sí, indudablemente. La guarania, de la misma manera que el tango, tiene una concepción universal muy importante. De los grandes músicos clásicos te puedo nombrar por ejemplo a Schumann, a Schubert, que han hecho lieders, pequeñas canciones; cada una de ellas, de las guaranias y de los tangos están a la altura de esos grandes momentos en los músicos clásicos, vuelvo a reiterar como Chopin, Schubert, como Schumann, son trozos de canciones de dos minutos que van a perdurar en el tiempo y se convertirán en música clásica, indudablemente.

—¿Cómo ve a nuestra música actual?

—La música nuestra, que es mía también, yo veo que pasa lo mismo que algunas cosas que pasan también en la Argentina con los tangos. Los interesados en mantener vivo el fuego de las raíces nuestras, las argentinas y la de nuestros hermanos paraguayos, que yo me considero realmente, no sólo me han dado el título de Huésped de Honor en Ypacaraí sino que yo me siento ciudadano paraguayo, son músicas que nuestros pueblos no lo apoyan en la medida que tienen que apoyarlo. Nuestros cantantes populares y nuestros músicos populares no le dan la importancia que merece esta música hermosa que llega a los oídos de distintas partes del mundo y se emocionan. Los intereses que hay alrededor de la música de “ruido” se manejan en el orden a veces no artístico sino estrepitoso y entonces jóvenes, hombres o mujeres tienen que, con todo respeto hacia la música de todos los países del mundo, tienen que reforzar todo lo posible la música de cada país, la música autóctona, el tango en la Argentina, la guarania en Paraguay o las tonadas chilenas en Chile; pero hay una última o las dos o tres últimas generaciones que no refuerzan en la medida en que tenían que reforzar un patrimonio tan importante y una herencia tan grande como la que nos dejaron estos compositores. Vuelvo a repetir, con toda humildad y con toda modestia, nos legaron una herencia incalculable e invalorable.

—La música que proviene, principalmente de los países más poderosos como Estados Unidos, Inglaterra, influyen en nuestra cultura. ¿Cómo se hace, en alguna medida, para revertir tan poderosa influencia?

—No hay que revertir. A modo de ejemplo, si esta corbata que estoy usando ahora, viene de países poderosos económicamente y me obligan a que yo use esta corbata, yo ciudadano de Latinoamérica me gusta la corbata la compro, la uso, pero paralelamente, simultáneamente, yo tengo que comprar una corbata hecha en mi país y entonces tengo que exigirle al fabricante de mi país, se llame Argentina, Paraguay o cualquier país de Latinoamérica, que tienen que hacer lo posible por hacer igual o mejor que esa corbata que están tratando de implantarme por los medios masivos de comunicación y por su poderío económico. Entonces yo te digo: sí me gustó mucho esta corbata que me compré de tal país, pero mira esta otra que me compré, es casi más linda o por lo menos es lo mismo de linda. Perdóneme, no es justo comparar una corbata con una canción, pero es así yo tengo que hacer algo para que mi música, la música que me legaron los José Asunción Flores los Demetrio Ortiz, los Emigdio Ayala Báez, sea, primero, lo bastante interpretada para que el oído de los jóvenes vaya, primero recibiéndola y después adoptándola. Vuelvo a repetir, sin intentar destruir aquella otra música; sabes por qué, porque cuando nuestra música vaya al país de ellos y se logre imponer algún día a mí no me gustaría que la quieran destruir. La tienen que aceptar, la música es universal. Y recuerdo cómo convencí a Los Panchos para que grabaran guaranias. Me acuerdo como si fuera ahora. Estaba pasando, uno de ellos, por un momento muy serio, yo durante diez años cada vez que venían a la Argentina los quería convencer: “Mirá, cantá esta guarania, mirá qué hermosa; ‘Mis noches sin ti’, ‘Recuerdos de Ypacaraí’, ‘India’.” Me contestaban: “Salí de acá, nosotros sólo cantamos boleros de México y de Centroamérica”. Pero un buen día yo les hice un favor muy grande y ellos creyeron que me lo podían pagar ese favor grabando guaranias. Esas guaranias que grabaron le abrieron un país que durante cerca de treinta años no los recibían por nada del mundo, no los aceptaban, que se llama Japón, a raíz de haber grabado las guaranias penetraron en el territorio japonés cuando salió el disco allá. Te das cuenta qué es lo importante. Lo importante es que las jovencitas, los jovencitos empiecen a estudiar esas hermosas letras, esas hermosas poesías, que han hecho los hombres del Paraguay. Los poetas y los jóvenes compositores que digan, bueno esto es música que se tocó hace 40 o 50 años atrás, yo le voy a dar un toque, sin desvirtuar, 1990; y de esa manera voy a expresar mis vivencias y mi modo de sentir en 1993. Escribiendo en el idioma de hoy pero respetando el sentimiento que se puso en esas guaranias de tantos grandes compositores paraguayos.

—¿Siempre viste la camisa de aó-poí?

—Desde hace casi 50 años, cuando por primera vez fui a Asunción, no uso otra camisa más que las camisas de aó-poí. Camisas que por otra parte, en este último viaje que hice a Paraguay no vi a ningún paraguayo con camisa de aó-poí, yo era el único que estaba usando esta camisa. Cuando de tanto en tanto me encuentro en mis viajes por distintas partes del mundo, o vienen a la Argentina grandes cantantes internacionales, me ven con la camisa de aó-poí, e invariablemente me dicen, ¡che qué linda camisa!, ¡puedo comprarme acá en la Argentina una de esas! Y le digo, no éstas son de Paraguay. ¡Uy, cómo me gustaría tener una! Y ese cómo me gustaría tener una significa que yo tengo que sacar una de las camisas que tengo guardada y regalarla. Pero tengo alguna suerte, siempre hay un querido hermano que se llama Alberto de Luque, que cuando viene a Buenos Aires sabe que me tiene que traer una camisa de aó-poí y yo no uso otra camisa, podés jugar una apuesta, todos los días de mi vida sólo uso camisas de aó-poí.

—No le pregunto cuántos años cumplió, pero se lo ve muy joven. ¿Cuál es el secreto para mantenerse en tan buena forma?

—Hay una forma. Yo cumplí el 3 de octubre 58 años. ¡Cómo dice! ¡Estoy mintiendo! Bueno, momentito, acuérdense que un compatriota amigo que se llama Carlos Gardel en uno de los tangos decía que 20 años no es nada, entonces si él dijo que no es nada yo me saco los veinte años. Cumplí mis 78 años en esa querida Ypacaraí, y verdad que fui muy feliz, porque me encontré que uno está viviendo de acuerdo a los regalos que le hace Dios en la vida, y Él me permitió vivir alrededor de la música, alrededor de los poetas y en este caso alrededor del pueblo paraguayo.

—¿Volveremos algún día a tener músicos de la talla que usted ha mencionado al principio?

—Claro que sí. Los pueblos y en especial un pueblo que ha dado una música tan hermosa tiene entre sus millones de habitantes siempre compositores que expresan sus sentimientos, sus estados de ánimo a través de la música o la poesía. Lo que pasa es que de repente los intereses que hay en juego no dejan pasar a estos jóvenes que hacen las guaranias en 1993, pero tienen que acordarse de una cosa, que la vida es lucha constante, por lo tanto cuanto más obstáculos se le ponen en el camino de ese cantante o ese compositor que está cantando guaranias, ubicadas en esta época naturalmente, hay que seguir luchando, porque van a llegar por buen camino a buen término. No tiene sentido que no se apoye la música de cada país. No se puede creer, porque van a perdurar cien o doscientos años todas las músicas creadas por los grandes compositores paraguayos como por los grandes compositores argentinos, chilenos, uruguayos. Las buenas músicas, las buenas poesías van a perdurar en el tiempo, como siguen las grandes melodías, precisamente porque son melodías hechas sinceramente, a través del corazón, no con fines comerciales únicamente.

—Volviendo al ejemplo de la camisa de aó-poí, diríamos que el no uso de esta camisa es un síntoma y el uso sería un símbolo.

—Me parece muy bien. Esto me va permitir insistir. Caminando por Asunción, por Ypacaraí, por Encarnación, por un montón de lugares donde tuve la suerte de transitar no vi a nadie, incluso en el lugar donde yo compré la docena de camisas de aó-poí los vendedores tampoco la usaban. Pero entonces eso es, las banderas hay que defenderlas. Esto no quiere decir que uno esté pidiendo que sea un patriotero en el sentido despectivo del término, no; es que, con todo respeto, hay que ser patriota. Es un símbolo la camisa de aó-poí; es un símbolo la guarania, mantengámoslo. Si vos no querés usar la camisa de aó-poí todos los días como Ben Molar la usa, por lo menos usala dos o tres veces a la semana, no dejes de usarla. Es muy lindo defender lo nuestro, las flores nuestras, la tierra nuestra, la música nuestra y las formas de vida nuestra. Por ejemplo, Paraguay es uno de los países que yo adoro porque toda una vida fui recibido con los brazos abiertos, con un cariño rayano en lo máximo que puede entregar una comunidad a un hombre que viene de otras partes, y eso es muy valioso. Si los países mantienen ese tipo de personalidad que el Paraguay tiene, es una salvación muy grande para un estilo de vida.

miércoles, 27 de julio de 2016

Robin Wood: De obrajero en el Alto Paraná a escritor

Material de archivo (abril 1994)
ENTREVISTA A ROBIN WOOD

Cuando recibí la llamada telefónica me tomó totalmente de sorpresa, lo que menos esperaba en ese momento era encontrarme con un llamado suyo, ya que habían pasado varios meses desde que le solicité, por carta, la entrevista. En la breve charla, me explicó que no contestó antes debido a que pensaba venir a Buenos Aires y le pareció que la nota que le pedí podía ser mejor y más entretenida personalmente, y quedamos en encontrarnos esa tarde.
Robín Wood, cuyo verdadero nombre es Robin Wood (sí, no es un seudónimo), es el creador de las famosísimas historietas “Nipur de Lagash", "Jackaroe", "Mi novia y yo", "Mojado", "Savarese", ''Pepe Sánchez", "Dennis Martin", etc., etc. (actualmente se publican unas veinte historietas suyas, en Europa y Sudamérica).
Descendiente de irlandeses y escoceses, nació en un pueblito del Paraguay llamado Cosme, un lugar difícil de encontrar en el mapa; en su adolescencia trabajó como obrajero en el Alto Paraná y actualmente es el escritor de historietas más popular de Europa y, por supuesto, de la Argentina; también es cinturón negro de karate, segundo dan; lee de diez a quince libros mensualmente; corredor de media maratón, entrena tres veces por semana (10 kilómetros cada vez); juega al tenis; domina varios idiomas (ocho); escribe cerca de 500.000 palabras mensuales y, por si todo esto fuera poco, posee la simpatía y la amabilidad del auténtico paraguayo. ¿Qué les parece? Vale la pena conocerlo, ¿no?
Enciendo el grabador y, sin esperar pregunta alguna, comienza a contar su historia:
—Soy caazapeño, de la colonia Cosme. En 1900, quinientos australianos instalaron una colonia, el Gobierno paraguayo les dio tierras y levantaron un pueblo que se llamó Nueva Australia, éstos después se separaron y fundaron otra colonia que se llamó Cosme, y yo nací ahí, cerca de Caazapá.
—O sea que tu ascendencia es australiana.
—Toda mi familia, los Wood hay centenares, es de origen australiano. En Australia esto es una historia muy conocida, porque el líder máximo del socialismo australiano, William Blein, es el que dirigió esta expedición, y la escritora número uno de Australia, la señora de. Guilmore, ella enseñaba en la escuela de Cosme.
—Podes precisar, aproximadamente las fechas.
—Fue en 1890. Sobre esta historia, en Australia, se han escrito muchos libros y se han hecho programas de televisión, uno se llamó "Paraíso perdido". La colonia era comunista, es decir, se compartía todo; estaba prohibido tener relaciones con mujeres paraguayas y prohibido beber.
—¿Esa fue una de las razones por las que te fuiste?
—No, cuando yo nací ya todo eso había pasado; en el monte se hacían alambiques para destilar caña. Hasta hace poco uno de mis tíos tenía su propio alambique, y recuerdo que me decía; " Tiene más sabor". Yo probé la caña y le dije, "más sabor", los pelos se me quedaron todos parados, era alcohol puro; le pregunté a mi tío: "¿pero qué es esto?" "Ah —me dijo—, es que a mí me gusta sentirle el gusto". Yo nací ahí, en Cosme, en el 44.
—Hasta que año estuviste en el pueblo.
—Viví hasta los 5 años en Paraguay, posteriormente en Buenos Aires durante siete años. Cuando vino la epidemia de parálisis infantil mí madre se asustó, me llevó de vuelta al Paraguay y me dejó con unos tíos, en Barrio Obrero. Ahí viví; estudié en la escuela República Argentina, en el Conservación de la Fe de los franciscanos, incluso en algunos momentos creyeron que yo iba a ser cura; eso te da una pauta que nunca podés juzgar a nadie. Después viajé a la Argentina donde trabajé un tiempo, nuevamente volví al Paraguay y trabajé en el Alto Paraná con los obrajeros, en Capitán Meza, Encarnación.
—¿Eras hachero?
—Sí; cargábamos los rollos en los camiones, los llevábamos al Paraná, ahí los tirábamos y armábamos la jangada para que río abajo fuera a los aserraderos Trabajé años en eso, hasta que un día el camión rollicero, que ya daba pena, simplemente se desarmó en el centro de Encarnación, y cuando lo digo que se desarmó, es que ¡se desarmó!; se le cayeron las ruedas de los costados.
—En ese momento te quedaste sin trabajo.
—Sí, pero no ganábamos casi nada: el camión se descomponía a cada rato, aparte que no había un céntimo; por suerte vivíamos con la familia: con mi tía y el tío del alambique. Los sábados, me acuerdo, todos lavándonos las camisas para ir a visitar a las chicas. Cuando esto ocurrió (lo del camión), yo, honestamente, no sabía qué iba a hacer, no tenía ningún futuro: ¡nada, nada, nada! Entonces, un gran amigo, Rómulo Perina, que era profesor creo que de filosofía o algo por el estilo, al que le gustaban algunos escritos míos, me dijo que tenía que tomar una decisión, me compró un pasaje para Buenos Aires, me metió en la lancha y me mandó al otro lado, esta decisión fue muy dura. Él pensaba que sí yo me quedaba nunca iba a conseguir hacerme de una carrera: él creía que yo iba a ser escritor.
—Esta persona vio tu capacidad, pero se dio cuenta que ahí no la ibas a poder desarrollar.
—Sí; posteriormente en Buenos Aires también fue muy duro, ya que yo no tenía educación, sólo había cursado hasta sexto grado. Trabajaba en las fabricas como peón no calificado, me c… de hambre; aquí mi amigo Johnny lo recordará ("Johnny" es en realidad Juan Felipe Gutiérrez, amigo de Robín de más de 25 años, pero lo llama así porque él es el personaje que representa al ayudante de Pepe Sánchez), era la época de las pensiones. A veces Johnny sacaba de su casa un poco de pan, carne y venía a visitarme. Era una época de pobreza. Por las noches estudiaba dibujo, ahí fue donde conocí a un tipo que se llamaba Lucho Olivera, dibujante, que ya era un genio; un día me pidió si le podía hacer un guión de historieta, cosa que nunca había hecho, lo único que escribía era para mí. Entonces escribí un guión sobre Sumeria, con un personaje que se llamaba Nipur que venía de la ciudad de Lagash, y se lo di, posteriormente le di otros dos más y después me olvidé; resulta que un día llegué tarde a la fábrica, donde me pagaban por hora, y me mandaron de vuelta sin un mango. Al volver, por casualidad, me paré en un quiosco de revistas y veo que anuncian una con la historia de "Nipur, el hombre de Lagash", de Robin Wood. Inmediatamente me fui a la editorial, a ver si me tiraban unos mangos y podía comer. Me recibieron muy contentos, les gustó mi trabajo y me ofrecían comprar todo lo que produjera. Descubrí que por un guión me pagaban más de lo que ganaba en un mes en la fábrica. Así empecé, trabajé durante un año y después de ese año decidí que me iba. Se los dije, me preguntaron por qué, les expliqué que mi adolescencia se me perdió en las fábricas, yo tenía unos 25 años, trabajaba de 6 de la mañana a 6 de la tarde, sábados inclusive, no veía el sol en todo el año, lo que ganaba me alcanzaba para sobrevivir y vivía en una pensión donde éramos cinco en un cuarto, con una cocinita de alcohol. Les conté que quería ver el mundo, me dijeron que tenía una carrera con ellos, les contesté que podía enviarles los guiones por correo, me explicaron que eso nunca se había hecho, entonces les dije que yo igual me iba. Hicimos la prueba, me fui en barco a Europa, a Italia, después a Suiza, Alemania. España, Marruecos: empecé a mandar los guiones y funciono muy bien. Entonces comencé a viajar, y cuando digo viajar te hablo de doce años de viajes, en los que nunca viví en una ciudad, excepto en Ginebra, más de seis meses. Estuve en Turquía, en Israel, en Venecia, en Munich. Después volví a la Argentina y cometí el error, por una vez en mi vida, de vivir con una mujer. Me enamoré y decidí vivir con ella; ahí fue donde descubrí que el amor y la vida en común no tienen nada que ver. Después que nos separamos me instalé en Marbella, donde compré mi famosa casa "El Capricho", luego seguí viajando. En trenes de Londres a Hong Kong, cruzando toda Europa, cruzando Rusia, Mongolia, China, en el "Expreso Oriente". En una de mis visitas a Buenos Aires me fui a pie desde esta ciudad hasta México, tomando camiones y demás. En Iquito casi me morí de una fiebre que me tomó cuando cruzaba las montañas. Llegué hasta México y de ahí me fui a Holanda, no sé porqué, pero me fui a Holanda. Viví también en Inglaterra, hasta hace poco también residí en Australia, actualmente estoy en Copenhague y ya estamos pensando en mudarnos, aunque aún no sabemos adónde.
—¿Qué lugares del mundo te faltan por conocer, sacando el Ártico y el Antártico?
—También estuve; me falta el África, estuve en la parte norte de este continente, pero, honestamente, no lo conozco porque no me atrae.
—¿Esta inquietud por viajar proviene de la lectura?
—Sí, y la impotencia, cuando joven, de no poder viajar. En mi juventud, en Buenos Aires, me gustaba ir al puerto a mirar los barcos y leía el nombre de las ciudades, incluso hoy en día. cuando estoy en los aeropuertos y leo los vuelos a distintas partes, me digo "ahí estuve, ahí no, ahí tampoco...". Todavía me queda de cuando leía, los Atlas y pensaba en París, Roma, Florencia, etc., y sentía como una especie de música que me decía vení… Por eso, como te dije, yo viajé sin parar durante doce años. Era una vida muy feliz, no me ataba a nada.
—De todos los lugares que has visitado, cuál recuerdas más.
—Es imposible decirlo, ya que estuve muy bien en todas partes. En Ginebra viví durante dos años, tenía mí departamento, es una ciudad vieja, medieval, así como los cuentos de hadas; me encanta Copenhague; fui muy feliz en Munich; lo pasé muy bien en Israel. En realidad soy una persona muy simple, soy feliz, no tengo mayores problemas existenciales de ningún tipo, soy un tipo simplote; no sufro de depresiones…
—Vivís tus días al cien por cien.
—Totalmente, trato de vivir todos los días a pleno. Alguien me dijo una vez que vivo en exceso, pero yo disfruto muchísimo todo: me encanta la música, la lectura, adoro las mujeres, la compañía de la gente, me gusta mi trabajo. Conozco mis debilidades, sé exactamente lo que soy y lo que no soy y lo que me gusta y hasta qué punto puedo ir por esas cosas…
—¿Cuánto hace que estás en Dinamarca?
—Hace aproximadamente un año, allí está mi mujer Anne Mette, danesa, y tengo cuatro chicos, uno de once meses
—Tu primer matrimonio, ¿cuánto tiempo duró?
—Un año y medio, pero no estaba casado. Fue la única experiencia en toda mi vida que viví con alguien. Después, a los 39, me casé con esta chica de Dinamarca con la que tengo los cuatro chicos: Kevin, el mayor, como Kevin el personaje; Dennis, como Dennis Martin; Alexandra, como Alexandra la hija de Savarese; y Philip el único al cual mi mujer decidió darle un nombre, porque ya estaba harta de tener personajes de historieta viviendo en casa.
—¿Cómo es tu casa?
—Es un caserón muy antiguo, vulgarmente mi familia lo llama "El castillo de Wood". Mi esposa, Anne Mette, también es uno de los personajes de mis historias, la amante de Savarese, y cuando fue a Paraguay durante una reunión un compatriota le pregunta: "¿Vo nico so Anne Mette?", y mi mujer que habla perfectamente el español, ella es traductora, le dice sí. Entonces su interlocutor le dice: "Decímena, por qué pico vo le está haciendo eso a Savarese si él te quiere mucho, es buena persona", y así un buen rato dándole consejos a "Anne Mette"; esto a ella le resultó divertido, pero quedó impresionada por la forma en que los personajes de ficción se meten en la vida de las personas, en esos momentos ella estaba embarazada de cuatro meses.
—¿Tu mamá y tu papá?
—Fallecieron; quedaron tíos y primos a rolete. La mayor parte está en Asunción, hay un grupo muy grande en Encarnación y otro en Concepción; y también existe otro grupo de parientes en Australia.
—Nipur, surge a partir de tu interés por la historia.
—Hasta hoy en día, soy un devorador de libros. Leo aproximadamente unos diez a quince libros mensuales. Actualmente tengo una historieta que se llama "Munro", es la historia de un aventurero en Sudamérica que vuelve, después de un largo viaje que ha hecho para ver a Pancho Villa, porque ha empezado la guerra del Paraguay con Bolivia, y él viene para ir a esa guerra. Incluso hemos hecho una trilogía que ocurre en Europa donde hay un grupo de paraguayos que van a comprar armas para enviarlas.
—¿En Europa se consume mucho la historieta?
—Sí; en varios niveles: a nivel popular, de lectura rápida; también se hacen libros de colección.
—¿Tus historias son las mismas aquí en Sudamérica que en Europa?
—Son las mismas, se publican aquí primero y luego en Europa. "Dago" es el más leído en toda Italia, le sigue "Nipur" y el tercero es "Mojado"; o sea. ocupo los primeros tres puestos de popularidad en Italia, en historieta; quiero aclarar que no es pedantería, esto es la realidad. En Italia soy muy conocido, también en España, porque una de mis series se llevó a la televisión y se pasó en estos países, con mucho éxito.
—Vos creas los guiones y le das al dibujante tu idea de cómo querés que sea el personaje.
—Yo creo todo. Creo el personaje, la cara: generalmente busco una foto, de algún rostro, para explicarle al dibujante lo que quiero, de este modo me es más fácil. Por ejemplo, este personaje (se refiere a Walker. el protagonista de "Starlight". la última creación de Robin aún no publicada) lo saqué de la cara de Boris Becquer, ahora que éste tiene el pelo cortito; no tiene que ser exactamente igual, pero sí su corte de pelo, la expresión, los huesos en la cara.
—¿Cómo es la trama?
—Se trata de una historia de basureros en el futuro, que con las naves recogen la basura y la transportan a planetas basureros; el problema que tienen es que dentro de ella, como hay desechos radiactivos, nacen criaturas extrañas y hay mulantes.
—¿Su lanzamiento?
—Será simultáneo en Europa y Sudamérica.
—Volviendo a tu primera creación, ¿con Nipur aparece un estilo nuevo en la historieta?
—Con Nipur aparece el relato. Hace poco, en un reportaje muy bonito, que me hizo el "Corriere Della Sera", decían que la diferencia entre mi trabajo y la de los otros guionistas es que yo soy un relator, cuento una historia, y ellos compararon esto con los viejos tiempos, cuando se contaban historias ante el fuego, o sea la tradición oral, y que se ha logrado una comunión entre el lector y yo; soy lo que se llama en irlandés un "shanakii", un relator.
—En Europa, entre los escritores sudamericanos, ¿quiénes son los más leídos actualmente?
—En este momento todo es Vargas Llosa, Isabel Allende y García Márquez, tienen el mercado total; tienen el cine con "La casa de los espíritus" de Isabel Allende, que a mí personalmente, el libro no me gustó pero la película me encantó, es hermosa. Yo hace años que estoy planeando escribir un libro, el único problema que tengo es el volumen de mi trabajo, que anda entre las 400 y 500 000 palabras por mes. En Copenhague tengo lo que mis hijos llaman la "Baticueva", en el subsuelo de mi casa, un enorme estudio donde está mi biblioteca, mi música, mi ba…
—En esta "Baticueva" no está Batman, sólo Robin.
—Es que a Batman lo traicioné, lo entregué al enemigo y me quedé con toda su propiedad.
—Contame un poco cómo es la historia de ese personaje nuevo. "Munro", que viene de México.
—Aquí se publica con el nombre de "Morten". porque como está el barrio de Munro no quieren ponerlo, aunque Munro es un viejo nombre irlandés. Munro es un personaje que tiene un amigo que se llama El Diablo, que es un tahúr, jugador de cartas y rufián, y es paraguayo; ellos están en el Mato Grosso, en las plantaciones de los caucheros, antes habían estado en los obrajes. También hice una historia que pasaba en Encarnación, aunque no puse nombres, donde había un mandamás que se llamaba Sombrero Blanco y que en realidad era Sombrero Negro y fue alcalde de Encarnación durante mucho tiempo. A "El Diablo" lo saqué de un tipo que conocí, que viajaba jugando a las cartas, estafando a la gente, etc.; este personaje es el que va a buscar las armas a Europa junto con Rojas, su ayudante. Como te darás cuenta, en esta historia uso algunos personajes que recuerdo de mi infancia.
La conversación fue mucho más extensa de lo aquí expuesto, pero off the record porque el cassette se completó y no había otro de repuesto. A lo largo de la charla no faltaron anécdotas, como por ejemplo la de su época de obrajero, cuando se quedaron aislados por la lluvia, durante doce días, en medio del monte y lo único que tenían para comer era leche "Nido" y mandioca; cuenta Robín que en medio de esa tragedia no faltaba el humor y recuerda que entre sus compañeros de desventura había uno que preguntaba: "Decime, hoy qué querés comer, y el segundo plato, y de postre…, por supuesto que lo único que había era "mandioca y nido"; o la otra, cuando se encontró con su amigo Juan Cancio en Marbella, pero ésta, sí que es off the record
Robin Wood estuvo de visita en Buenos Aires en el mes de abril (1994), después partió al Paraguay para estar con su familia y. posteriormente, volvió a Copenhague; aunque de esto último no estamos muy seguros.

lunes, 2 de mayo de 2016

Estado de decepción

Hace unos días en el Paraguay se decretó el estado de excepción para algunos departamentos, en los que se hallan las Fuerzas Armadas y de seguridad empeñadas en atrapar a miembros de una supuesta guerrilla que ya ha dado sus primeros frutos: muertes, robo de armamentos, destrucción de un puesto militar, secuestros, amenazas y extorsiones. Y la aplicación de este estado de excepción hay un sector importante que lo apoya y otros que no, y los que se oponen recuerdan el permanente estado de excepción o de sitio que se vivía en la época stronista.
Pero hay otro estado que vive el país, y es el estado de decepción en que está la mayoría de los ciudadanos después de estos casi dos años de gobierno de don Fernando.
Para llegar a este estado de decepción generalizada el primer mandatario primero decepcionó a la institución Iglesia, a la que sigue perteneciendo sólo como laico; luego decepcionó con su escandaloso y nada santo pasado a mujeres, hijos, sobrinas y buena parte de feligreses que lo votaron; antes decepcionó a los de Patria Querida, que lo subieron al podio para dar sólo un simple discurso; seguidamente decepcionó a la mayoría del electorado liberal que lo apoyó y votó, pero no sé si decepcionó a sus pícaros dirigentes; y de los decepcionados colorados que lo votaron ni hablar, gran decepción gran; y lo peor es que éstos que ya venían decepcionados de mucho antes y una vez que se animan a votar en contra del centauro de Ibycuí miren lo que les pasa, así que lo más seguro es que estos decepcionados coloó vuelvan a sufragar en los próximos comicios por su centenario partido aunque sea Nica, Machi o Calé el candidato.
Decepcionó a los ganaderos y agricultores nucleados en  la ARP al no asistir a su fiesta anual porque tenía que andar en moto, donde éstos esperaban decirle a la cara lo que  pensaban, aunque igual se lo dijeron a través de los medios; decepcionó con sus anuncios no cumplidos a los indígenas, a los chicos de la calle, a los que esperaban un combate frontal a la corrupción, a los gobernadores que ya no quieren que vaya por sus departamentos; decepciona con su apoyo a Camilo y su “coquitogate”, al desubicado Spaini, al neodictador Chávez y al homofóbico Evo; decepciona con las reuniones políticas en los cuarteles y con sus viajes al exterior que hasta la fecha no han aportado nada positivo; decepciona con los mensajes de texto que envía para echar a ministros y secretarios; decepciona con su ropaje mao o clerical, vaya a saber qué disfraz es, si demonio o ángel; decepciona con su apoyo a la teología de la liberación, etc. etc.
Como ven, en el Paraguay se vive en un real estado de decepción que, de seguir por este decepcionante rumbo y como faltan aún 3 años, va irremediablemente camino al estado de desesperación.

2010


Dr. José Gaspar Francia, una mente brillante


Quisiera adherirme y felicitar a los que llevan adelante la campaña para que se declare al Dr. José Gaspar Francia como padre de la patria, creo que es un reconocimiento justo y más que merecido, a la vez que de lograrse, sería un hecho de reivindicación de soberanía. El Dr. Francia, un hombre raro, ya que en él se conjugaban varios factores: inteligencia, conocimiento, voluntad y honestidad, fue el arquitecto que puso los cimientos de nuestra República, que marcó los lindes de la misma, que organizó las incipientes instituciones, que combatió la corrupción; en una época en que ni Chile, ni el Imperio del Brasil, ni la Argentina aún tenían claras sus fronteras y menos el rumbo político que debían seguir. Los que les sucedieron, en este caso los López, no tuvieron más que seguir construyendo sobre estos sólidos cimientos y así en poco tiempo se encontraron con un país pujante y adelantado a todos sus vecinos; hasta la desgraciada Guerra Grande, donde fuerzas oscuras se encargaron de destruir y someter económica y culturalmente a una nación, que a pesar que han pasado más de 140 años no pierde las esperanzas de levantarse de sus cenizas.
Y como verán la tarea de reivindicar la figura de Francia no es fácil, ya que en nuestro país aquellas fuerzas oscuras y sus descendientes se encargan muy bien a lo largo de varias generaciones de lavarnos el cerebro, con una prédica de odio y enfrentamiento entre compatriotas, a la vez que estos seres sin moral no tuvieron ni tienen empacho en arrojar la ajena a los perros. Esta división o antinomias entre los anti Francia-López y los pro, así como la de los colores partidarios, produjo jugosos dividendos a unos y miseria y exilio a otros, y un país con un alto índice de corrupción, donde lo único que florecen son los delincuentes y la marihuana, a los que ahora se agregan terroristas.
Ahora paso a transcribir y a la vez comentar, la entrevista que le hiciera Luciano Santander al vicepresidente Federico Franco, para su programa radial, un claro representante de esas fuerzas oscuras que hago alusión más arriba.
Ante la pregunta de Santander sobre la opinión que tiene del Dr. José Gaspar Francia y la idea de nombrarlo Padre de la Patria, el vicepresidente se despachó contra el prócer de la siguiente manera (lo que está entrecomillado es textual del líder fernandino y lo que está en letra normal son mis comentarios):

“No, no, no... yo personalmente creo que Paraguay tiene otros próceres de mucho mayor temple y calidad, respeto mucho lo del Dr. Francia, pero Francia fue un tirano, yo la tiranía no acompaño ni de izquierda ni de derecha, ni prócer de la patria ni nada, verdad.”

Francia no fue un tirano, fue un Dictador, título otorgado por Asamblea popular, es como decir hoy día que fue elegido democráticamente y por amplia mayoría del pueblo. La degeneración de la palabra dictador viene recién en el siglo XX, con las dictaduras y sí tiranías de Stalin, Hitler y compañía. Pero tener ese concepto con Francia es extemporáneo y carente de realidad.

“Creo que Francia fue fundamental, ha cumplido un papel extraordinario, fue uno de los padres de la patria. Por Dios, uno de los padres, una buena utilización del español, no es el padre de la patria; es más, para todos, el autor de la nota del 20 de julio de 1811, el autor moral de la independencia del Paraguay, el autor intelectual, mental, es el doctor Fernando de la Mora, que tenía conocimiento de derecho, al revés de Gaspar Rodríguez que tenía curso de teología, porque él fue alumno de la Universidad de Córdoba, de Teología.”

Por un lado dice que Francia cumplió un papel extraordinario, esto creo se contradice con el papel de tirano y de “uno de los padres”, como dice. Seguidamente niega que sea el autor de la excepcional nota del 20-7-11, cuando todos los historiadores, argentinos inclusive lo dan a él como el autor. Y no sólo de esa nota, del primer Reglamento de Gobierno y muchas otras. Dice que no fue abogado, si bien no tenía este título, poseía otro mayor, Dr. en Sagrada Teología, y actuó en infinidad de casos como abogado defensor, con solvencia y probidad, así que decir que no conocía de leyes es una ridiculez como querer minimizar sus estudios.

“Yo creo que además de Francia podemos citar a Fernando de la Mora, Pedro Juan Caballero, Vicente Ignacio Iturbe, Molas, Troche. Hay otros héroes que merecen ser destacados. Y yo sé que no son reconocidos ni valorados. El 19 de enero de 1811 qué fue… debe ser el grito de la independencia del Paraguay, es la victoria del ejército paraguayo a la invasión argentina comandada por el general Belgrano, y le ganan enfrente lo que es actualmente la ciudad de Paraguarí, el cerro de Paraguarí, el Gral. Cavañas, los dos hermanos, y el Gral. Gamarra, creo que estos héroes no son reconocidos ni valorados nunca fueron dimensionados; y no solamente le ganan sino que lo corren y lo vuelven a derrotar por segunda vez en la batalla del 9 de marzo de 1811 en Tacuari, a partir de ahí se robustece el ejercito paraguayo porque eran todos jóvenes y parientes… eran todos jóvenes y parientes. Troche, Iturbe, Yegros, Caballero, tenían hermanos, hermanas, padres que formaban parte de esta gesta revolucionaria.”

Acá se olvida que también Francia era pariente de los Yegros, primo, o no conoce o se olvida exprofeso para bastardear el linaje de Francia.

“Y ellos se anticipan y como que en ese momento había inestabilidad política en España por la invasión de Napoleón, tomaron la decisión de no cambiar de correa, no importa quién sea el amo la correa sigue siendo el mismo, entonces decidieron independizarse de España, independizarse de Argentina, le derrotaron a Belgrano dos veces y como consecuencia de ello se adelanta la independencia y el 15 de mayo se produce la independencia. La Primera Junta gubernativa y la gestión del mismo gobernador Velazco tiene que ser valorada. Velazco de haber sido español, legítimo hijo de español, tomó la decisión de acompañar porque consideraba justa la causa paraguaya y tampoco es tratado en su real dimensión.”

Aquí demuestra que algo se acuerda de lo que estudió en el colegio. Los que llevan adelante la gesta del 14-15 de mayo son Francia y Valeriano Zeballos, un prestigioso vecino de más de 70 años; o sea son los cabecillas de la revolución. Y Velazco acompaña los dos primeros meses de gobierno y luego se retira.

“Sí que el tema de la independencia del paraguay, es un tema que realmente me apasiona, siento en el corazón que estamos descuidado muchísimo porque este bicentenario no nos puede sorprender con desconocimiento.”

Bueno, ahora que es vicepresidente, tendría que aprovechar para leer un poco más e informarse mejor, así el bicentenario no lo sorprende; aunque me parece que en su opinión histórica antes que la verdad prima la política y la ideología; desde hace años se vienen publicando infinidad de ensayos, documentos, etc., sobre el Dr. Francia que tiran por tierra las barbaridades que se escribieron sobre él. Le recomiendo algunos: “El Dr. Francia visto y oído por sus contemporáneos”, de Vázquez, publicado por Eudeba, los dos tomos de más de mil páginas cada uno que recopilan los documentos de la época publicados en Asunción y la obra de la profesora argentina Nora Esperanza Bouvet, “Poder y escritura. El Dr. Francia y la construcción del Estado paraguayo”, editada por Eudeba en 2009. 

“…y aprovecho la ocasión para pedir que tu programa solicite por todos los medios los antecedentes del general Cavañas, los hermanos Cavañas, y el general Gamarra, quienes vinieron con Fernando de la Mora en la guerra de la invasión inglesa en Buceo y en Montevideo de 1806, hacen su preparación y su formación militar en esta guerra de los ingleses contra el Río de la Plata, toman conocimiento y capacidad, derrotan a Belgrano hacen la independencia del Paraguay y después el trabajo que tuvo Fernando de la Mora; mi familia, la familia Franco descendemos del árbol genealógico de Pedro Juan Caballero. Pedro Juan Caballero apresado por el tirano Gaspar Rodríguez de Francia antes de morir con su sangre, porque se suicidó, escribió en la cárcel “yo sé bien que el suicidio va contra la ley del hombre y de Dios pero no he de permitir que mi sangre sea derramada por este tirano”.

La famosa conspiración del año 20 por suerte fue descubierta a tiempo. De lo contrario me atrevo a decir que el Paraguay no existiría como república independiente, hubiera sido repartido entre el Brasil y la Argentina; ya que aún estos países no habían reconocido nuestra independencia, y la de ellos a su vez tampoco era reconocida, pero trabajaban con los descontentos para asesinar a Francia, derrocar el gobierno, y poner a títeres como lo hicieron en 1870. Lo que hizo Francia fue aplicar las leyes, esto lo destaca Carlos Antonio López. A uno de los conspiradores extranjeros, Artigas, Francia le da asilo cuando éste se lo solicita, y le pasa regularmente una mesada; me quieren decir dónde está el tirano, el hombre sanguinario.

“Creo que es un reconocimiento que debe ser considerado como uno de los baluartes del pensamiento y de la ética y de la dignidad del capitán Pedro Juan Caballero y podemos hablar de Troche, Iturbe, de Molas; la familia Iturbe prácticamente aniquilada en el Paraguay. No hay casi ninguna familia Iturbe porque a toda su descendencia el tirano Francia le mató, por eso es que yo no puedo ser francista, porque a la par que consolidó y le reconozco la soberanía y el territorio nacional se encargó de asesinar a los que él consideraba su adversario. Y ese tipo de pensamiento hoy día no es lo más conveniente.”

En 1811 Caballero tenía 26 años, Troche 25, Iturbe 26 y Fernando de la Mora 26, mientras que el Dr. Francia ya había cumplido los 45 años con una reputación intachable. Un hijo de Iturbe murió en la guerra del 70, en Humaitá; así que los que pudieron haber aniquilado a la familia debieron haber sido los legionarios. Lo que sí hay muchos Franco, sobre todo en la Municipalidad de Fernando de la Mora. Como ven, nuestros próceres al momento de la Independencia eran jóvenes, y militares en su mayoría; no así Francia, un hombre de sólida formación, hablaba inglés, francés, latín, un hombre que integraba el gobierno y estaba por ser enviado a España como diputado o representante del virreinato, puesto ganado por concurso, cuando los sucesos en España cambiaron la historia. Y me imagino que de la Mora habrá concursado, pero no tenía el talento necesario, al igual que Yegros. Los enemigos de la causa paraguaya se encargaron muy bien de ensalzar las figuras que rodearon aquella gesta para desmerecer la del Dr. Francia, y si hubieran podido, así como arrojaron sus huesos al río o al menos los hicieron desaparecer, también hubieran borrado su existencia de los libros. Por último nos dice que “no es conveniente tener este tipo de pensamiento”, o sea reivindicar la figura de Francia. Saben por qué no es conveniente, porque si se enseña que el Dr. Francia fue un hombre ejemplar, como pocos, justo (no justiciero), honesto, trabajador, un Patriota con mayúsculas, que no le tembló la mano para castigar a los corruptos y así saneó la administración pública; que fue un hombre querido por su pueblo; que era un hombre afable y no un lunático; que era un hombre de hacer respetar las leyes; enemigo del nepotismo y de aceptar regalos o coimas, porque si descubriera todo esto y más, se desmoronaría la legionaria historia como un castillo de naipes y todos los héroes que nos vendieron se diluirían en el barro; porque el poder de esta clase dirigente se sustenta con la mentira, la histórica y la contemporánea. La mentira es la cizaña que siembran para producir la división en el pueblo paraguayo, muy conveniente a los intereses de políticos corruptos.

martes, 12 de abril de 2016

Chicos de la calle

http://www.abc.com.py/lectores-opinan/chicos-de-la-calle-1469885.html

12-4-2016

Es un tema difícil, complicado y de no fácil resolución, pero si hay voluntad política entiendo que este asunto puede tener solución.
Primero, los menores no pueden mendigar ni vender cosas en la calle; con esta reglamentación las autoridades pueden intervenir, llevar a los chicos que piden limosna o venden a alguna repartición pública creada al efecto, donde podrán contar con las comodidades propias de un hogar: un lugar para higienizarse, médicos que los revisen, asistentes sociales que los orienten, un comedor, lugar de juegos y un dormitorio. Luego deberán ubicar a sus padres, que son los primeros responsables de las criaturas, y ver la condición en que están. Hacerles entender que ellos no pueden explotar a sus hijos, que deben educarlos, etc.; y si no tienen posibilidades o no entienden otra manera, directamente quitárselos y ver de encontrar hogares para ellos.
Dentro de la Iglesia Católica siempre hubo gente dispuesta a colaborar con la educación de la minoridad desprotegida, abandonada; pienso que es a ellos que pueden recurrir para entender la problemática y llevar adelante cualquier tarea. La obra del padre Aldo Trento en su parroquia San Rafael es un claro ejemplo de esto que digo, y la del famoso “Pa’i Puku”, el sacerdote belga Piet Jacobus Shawm, en el Chaco también es otro.
Por lo pronto, y de forma inmediata, pienso que los legisladores, ministros y altos miembros del Poder Judicial podrían muy bien tomar a su cargo la educación de uno o más chicos, como un padrinazgo, y ver de seguir su evolución; porque así como pueden darse el lujo de mantener una miss como secre, me parece que no les va a salir tan oneroso ayudar a una criatura, a la vez que estoy seguro de que se van a sentir mucho más reconfortados con esta obra que con una noche con la miss. Conozco un caso, de hace muchos años, en el que un legislador paraguayo por cuenta propia se hizo responsable por la educación de un chico de la calle, no estaría mal que su ejemplo cundiera.
Las leyes obligan a la gente, pero también al Estado; así tenemos una ley de obligatoriedad de la educación, si no me equivoco, hasta terminar el secundario; y esta ley está hecha justamente para la gente de menos recursos, para los padres que no pueden costearla, y es ahí donde hace falta la presencia del Estado, porque esta ley lo obliga a hacerlo, con todo lo que ello implica: alimentación, vestimenta y verificar su cumplimiento, como cualquier padre; ahora bien, si el Estado no lo hace, deslinda sus responsabilidades, mira para otro lado, “está en otra” y no piensa hacerse cargo, entonces deberían eliminar dicha ley de obligatoriedad, si no la piensan cumplir está al pedo.
Rafael Luis Franco