jueves, 9 de marzo de 2017

UNA ENTREVISTA HISTÓRICA

(Publicado en la revista Ñe'engatu, Nº 191, marzo-abril 2014)


Entrevista realizada por Juan E. O’Leary, publicada en su obra “El libro de los héroes. Páginas históricas de la Guerra del Paraguay”, 1922, pp. 439-447. Carlos Guido y Spano es popularmente conocido en nuestro país por su Nenia y por la encendida defensa que hizo de la causa paraguaya. Conoció a Francisco Solano López cuando este fue mediador en el histórico Pacto de San José de Flores; también estuvo con madame Elisa Alicia Lynch cuando ella partió de Buenos Aires hacia Europa al finalizar la guerra. Su padre, el general Tomás Guido, mantuvo correspondencia con Carlos Antonio López y su hijo, cartas que él conservó y da cuenta en su contenido del elevado nivel de preparación cultural de ambos.


GUIDO Y SPANO (1827-1918)

Fue siempre una aspiración mía conocerle. Vinculado al gran drama de nuestra historia, quería oír de sus labios muchas de las cosas que brotaron de su pluma, hace más de medio siglo. Pero coincidencias fatales me impidieron hasta ahora estrechar su mano generosa. Entretanto, los años han ido pasando, siendo casi tarde para realizar mi deseo. El poeta declina en una ancianidad de noventa y dos años. No podía, pues, demorar más y fui a verle en su casita lejana de la calle Canning.
Era domingo. La ciudad estaba silenciosa, sobre todo en el apartado barrio en que el patriarca espera su hora.
Dos amigos me acompañaban. Los tres íbamos animados de idénticos sentimientos, de curiosidad y admiración.
Eran las seis y media de la tarde cuando llegamos a su puerta. Iba a oscurecer. Una criada nos recibió y complacida nos llevó hasta la habitación del poeta. ¡Allí estaba el más impecable de los artífices de la poesía argentina!
Tendido en su lecho de dolor, donde hace treinta años lo tiene clavado la parálisis, florece su cabeza coronada de blanca cabellera, y se derrama sobre su pecho su gran barba fluvial, mientras brillan sus ojos negros, llenos de fuego, y resplandece su frente pensadora.
El poeta nos mira llegar sonriente. Y nos estrecha las manos con cariño. Nos habíamos hecho anunciar como paraguayos, y esto le llenaba de júbilo.
—¿Paraguayos? Nos dice.
—Sí, paraguayos, que cumplen un deber y satisfacen un anhelo visitándole.
Y enseguida le recordamos su defensa de la causa paraguaya, asegurándole que nuestra gratitud es grande y que es para nosotros una pena no haber podido nunca recibirle en nuestro hogar, para brindarle la apoteosis que le debemos y que solo pudimos ofrecer a uno de sus esforzados compañeros de “La América”, a don Agustín de Vedia.
Ante esta evocación de los lejanos días de su juventud, pareció reanimarse, incorporándose penosamente para hablar. Su rostro cobró un aire de vigorosa energía y su voz sonó pausada, pero llena de vehemencia.
—¡El Paraguay!, exclamó. Fue un gran país, inicuamente sacrificado. El Paraguay hizo lo que no hizo ningún otro país de la tierra, realizó el ideal de bastarse a sí mismo, de vivir aparte, sin estorbar a nadie, pero también sin necesitar de nadie. Los paraguayos eran felices, eran ricos y vivían como en una gran familia. Su exterminio ha sido un crimen injustificable.
Sus mismos dictadores, los dos López, han sido muy cultos y muy sinceros patriotas. Se les ha pintado como bárbaros, pero es pura calumnia. Yo guardo entre los papeles que fueron de mi padre, el general Guido, que estuvo en el Paraguay, numerosas cartas de ambos presidentes, y es notable la ilustración que ellas revelan. Son documentos inéditos, muy importantes. En cuanto al Mariscal López en particular, fue un personaje extraordinario. Un hombre que da cien batallas, pelea cinco años y muere como un héroe, con la espada en la mano!... Se le puede odiar, pero es imposible despreciarle… Yo le conocí en 1859, cuando vino como ministro mediador. Buenos Aires le hizo un gran recibimiento y yo fui a visitarle. Más tarde, cuando estalló la guerra, le defendí. Joven, ardoroso, escribí con una agresividad terrible, atacando fieramente al general Mitre. Este nunca quiso polemizar conmigo. Y hasta me dio la razón, muchas veces, en cartas que guardo en mi archivo. La propaganda paraguayista de “La América”, nos valió la cárcel a sus redactores. Vivíamos bajo el estado de sitio y los ánimos estaban muy irritados. De modo que nuestros artículos levantaron roncha, provocando la clausura de nuestro diario. Estando preso, nació mi primer hijo. Y cuando obtuve mi libertad, lejos de ir a ver a mi señora, tan indignado estaba, corrí a un diario, para atacar con más furia al gobierno. ¡Qué! ¿Pretendían asustarme? Yo no soy hombre que se humilla. Siempre he sido modesto, no considerándome superior a nadie. Pero que no se pretenda ultrajarme. Entonces me levanto, y crezco, y voy contra cualquiera, por poderoso que sea. Así fue que, después de mi prisión, seguí mi propaganda, con mayor fuerza, atacando al gobierno de Mitre con creciente iracundia. Pero la verdad es que el pueblo estaba con nosotros. La guerra era impopular. Y ustedes los paraguayos eran muy queridos en Buenos Aires…
En este momento me permití interrumpirle, para preguntarle si no opinaba, como yo, que la guerra al Paraguay fue obra exclusiva del Imperio brasileño, en cuyas redes cayó la oligarquía bonaerense, acaudillada por el general Mitre y el infame Rufino de Elizalde.
—Indudablemente, me contestó. La guerra fue preparada por el Brasil. Sus hábiles diplomáticos comprometieron a nuestro gobierno, y todo resultó como deseaba el Emperador. Y para justificar aquel crimen tuvieron que apelar a la difamación del Paraguay y de su gobierno. El pretexto era la libertad del Paraguay. ¿Pero quién les había pedido esa liberación? Los paraguayos estaban muy contentos con su régimen político, al menos no se habían manifestado en contra…
Y el buen anciano hablaba y hablaba, subrayando sus palabras, como si quisiera hacernos notar su sinceridad. Había momentos en que levantaba la voz y agitaba las manos, sacudida su alma por los recuerdos. No parecía un hombre casi centenario. Un soplo de juventud pasaba por su ser, y sus pupilas se encendían, y su cuerpo paralítico se agitaba bajo la blanca sábana que lo cubría. Era que toda su vida se agolpaba en ese instante en su memoria, pugnando por vibrar en sus labios. Bajo las cenizas aun quedaban brasas. Y estas podían todavía apresurar las palpitaciones de su cansado coraz6n. Espiritualmente, los hombres escogidos no envejecen. Y este es el rasgo distintivo de su superioridad. Tal era el caso de nuestro poeta. Su carne, decrepita, se levantaba a impulsos de su alma, y todo su ser parecía rejuvenecido.
Yo le contemplaba admirado. Aquella extraña vida, reconcentrada en las vibraciones de un potente cerebro y de un firme corazón, ejercía sobre mí una avasalladora sugestión. Sus palabras tenían largas resonancias en mi oído, y mil ecos respondían, desde las profundidades de la historia, a todo cuanto iba brotando de sus labios. No era ya el poeta el que hablaba. Antojábaseme escuchar confidencias de ultratumba, juicios y revelaciones de bocas misteriosas, que hablaban desde las regiones astrales de lo desconocido…
Cuando le vimos hacer una pausa, fatigado, tratamos de darle un descanso, hablando nosotros, comentando sus afirmaciones, recordándole sus méritos de luchador y de poeta, todavía no reemplazado en su país.
Pero él, después de divagar un momento, recordando, con filial cariño, a su padre, leyéndonos la última carta que le escribiera San Martín, al abandonar para siempre la causa de la independencia, volvió otra vez al Paraguay, renovando sus evocaciones.
Por la señora Lynch tenía una inmensa admiración. Fue una gran mujer, nos decía, hermosa y muy inteligente. Cuando se dirigía al Paraguay, antes de la guerra, fue aquí muy agasajada por nuestra mejor sociedad. Después… Terminada la tragedia, pasó otra vez por Buenos Aires, en medio de la indiferencia de todos. Había hecho la heroica campaña, enterrando con sus manos al amado compañero, y regresaba con sus pobres hijos huérfanos. Yo fui el único que la visité. Cuando llegué a su hotel, el criado me anunció que no estaba visible, entregándole mi tarjeta. Me retiraba, cuando fui alcanzado por un enviado de ella, que me suplicaba regresase a verla. Me recibió con estas palabras, que nunca olvidaré, y que me halagaron mucho: “Señor Guido, lo esperaba, pero solo a Ud.”. Era yo el único caballero de cuya gentileza no había dudado. Y cuando llegó el momento de partir a Europa, yo la acompañé hasta el vapor, en medio de la muchedumbre, ávida de conocerla. Fue este un notable episodio. La señora Lynch estaba algo intranquila ante la actitud de los espectadores. La guerra acababa de terminar y ella era muy calumniada. Podía esperarse una manifestación hostil. Yo la tranquilicé. Y, brindándole mi brazo, avanzamos por un largo muelle, entre dos filas de curiosos. En medio del mayor silencio llegamos al extremo de dicho muelle, donde tomamos un bote. En ese momento la muchedumbre estalló en un viva estruendoso, siguiéndole un largo aplauso. Era el homenaje debido al infortunio y a la gloria. La señora Lynch se puso de pie, y levantando el espeso velo negro que cubría su rostro, saludó con gracia infinita al pueblo que la aclamaba, mientras nos alejábamos rápidamente. La señora Lynch fue también una heroína. Siguió a su compañero hasta la tumba. Hizo cuanto le fue dado hacer, con una energía asombrosa. Yo he sentido por ella siempre la mayor admiración…
Imposible recordar todo cuanto nos dijo en los breves momentos que le escuchamos. Cada pregunta nuestra, cada observación, cada palabra tenía la virtud de sugerirle mil recuerdos, que se empeñaba en aprisionar en fórmulas concisas, tratando de decirnos todo lo que sentía y todo lo que pensaba.
Pero había algo que yo deseaba aclarar, sin encontrar la oportunidad de hacerlo. Quería saber, como quieren saberlo todos los paraguayos, la intención de aquella popular elegía en que cantó la desaparición del Paraguay. ¿Cómo explicarse, en efecto, aquel canto de muerte en quien luchó, con tanto tesón, por la vida del Paraguay? La Nenia, como lo dije alguna vez, interpretaba las aspiraciones del vencedor. Eso, la desaparición del país vencido, era, indiscutiblemente, el fin de la guerra. Y si no se realizo tan siniestro propósito fue, sencillamente, porque la alianza estaba rota antes de terminar la campaña, surgiendo entre los aliados las querellas inevitables en todo reparto de botín mal habido. El Brasil y sus cómplices casi se fueron a las manos, y nosotros, no solo salimos con vida, salvamos una parte del territorio que en el Tratado Secreto se había adjudicado la República Argentina. Entre tanto, Guido Spano, el autor de “El Gobierno y la Alianza”, panfleto implacable en defensa del Paraguay, apenas consumada la tragedia de Cerro Corá escribía las estrofas lastimeras de la más conocida poesía americana, haciendo llorar nuestro exterminio al Urutaú de nuestras selvas.

¡Llora, llora urutaú
En las ramas del yatai
Ya no existe el Paraguay
Donde nací como tú—
Llora, llora urutaú…!

¿Es que el poeta había claudicado de todas sus ideas anteriores, deslumbrado, como Olegario Andrade, por los fulgores de una victoria inmerecida? ¡No! Acabáis de leer sus últimas palabras. Inclinado ya sobre la tumba, cargado de años y de laureles, se afirma, orgulloso todavía, en sus viejos sentimientos de admiración por el Paraguay y de respeto profundo por el sacrificio de sus hijos. ¿Cómo explicarse, entonces, aquel graznido de ave de mal agüero, extraño por completo a la obra del armonioso poeta? Vais a saberlo. La Nenia fué un grito de sinceridad, que nació, sin segundas intenciones, del fondo de su corazón. Lo que allí dice, era, simplemente, producto de una honrada convicción. L1oró nuestra muerte, como glorificó nuestra vida, ignorando hasta dónde llegaba nuestra resolución de persistir en el mundo. Y en esta forma, recogió, sin pensarlo, y, mucho menos, sin quererlo, el anhelo cruel del vencedor, grabando en estrofas que no morirán la realidad de aquel bárbaro propósito, felizmente no realizado. El Paraguay no murió, pero allí quedan los versos del poeta para probar que por muerto se le dejó tendido entre escombros, ahogado en su propia sangre.
—Maestro ¿cómo escribió usted su Nenia? Le pregunté.
Apenas formulada la pregunta, comprendí que no podía haberla expresado en forma más desgraciada. Pero es que, francamente, me sentía cohibido al interrogarle. Para mí era este un punto demasiado escabroso. El viejo bardo me escuchó lleno de bondad. Sus ojos vivaces se clavaron en los míos. Y su respuesta fue de una deliciosa ingenuidad.
—La escribí un buen día, sin meditarla, espontáneamente. Para hacerlo, pedí una hoja de papel a mi señora. Y como no la había en casa en ese momento… escribí en unos pedazos de cartón… Así nacieron esas estrofas, que tan afortunadas han sido…
Y no dijo más. Porque nada más podía decir. Así nace la poesía, la verdadera poesía. El raudal cristalino brota de la divina fuente, apenas tocada por el genio, sin que haga falta que le abra un cauce el pensamiento. En aquel instante Guido Spano fue, por otra parte, el vate, que decían los antiguos, intérprete del alma colectiva: había en él algo de impersonal. Sin meditar lo que escribía, expresó la verdad de lo que todos sentían, y sollozó el más horrendo vaticinio.
He ahí el origen de la Nenia, su alcance y explicación.
Cuando, al ir a despedirnos, formulamos votos por su salud y más larga vida, el poeta nos interrumpió para decirnos que no deseaba la vida, que, en su situación, la muerte era la suprema consoladora.
—El hombre es un luchador que tiene derecho a la vida mientras pueda mantenerse en pie, erguido y vigoroso. Cuando se ha caído, como yo, se está demás en el mundo. Yo no soy ya sino una sombra, y voy, con la capucha calada, camino de la tumba. ¡La muerte! Créanme que no la temo. La espero, tranquilo, como una liberación.
No me olviden —fueron sus últimas palabras—, que visitar a un enfermo es obra de misericordia.
Cuando salimos era ya noche cerrada. La noctambula Buenos Aires empezaba a despertar. Y nosotros, al alejarnos, nos sentíamos todavía dominados por una extraña emoción.(1)


(1) Guido y Spano leyó esta ligera impresión de nuestra entrevista, escribiéndome agradecido una amable carta y adjuntándome un artículo publicado en 1879, en el que explica el origen de su Nenia. Cuatro meses después fallecía el altísimo poeta.

sábado, 4 de marzo de 2017

Giro en la geopolítica

31-7-2009 La Nación, Asunción

Brasil se fue agrandando desde que el primer portugués pisó tierra, con malocas y bandeiras. Hoy día está entre las primeras potencias industriales, la reciente participación de “Lula” en la cumbre de los ocho más industrializados lo demuestra y sigue avanzando, quizá la próxima esté entre los cuatro más industrializados, y sin necesidad de tener una salida al Pacífico; y si necesita salir a este océano seguramente logrará acuerdos comerciales con sus vecinos, pero me parece que le resulta más económico usar el Canal de Panamá, que atravesar Paraguay y Bolivia, o cualquier otro Estado vecino.
 
La estrategia brasileña no depende de un presidente mesiánico, por el contrario como hemos visto con don “Lula”, éste una vez en el Ejecutivo se olvidó de su onda hippie, y aunque se declare socialista ha llevado adelante una política realmente conservadora, que protege los intereses del Brasil (o sea del empresario brasileño) antes que nada. Si hay una guerra, el primer perjudicado sería el Brasil; y quizás eso pueda ser a donde apuntan el loco de barinas y sus aliados económicos (los traficantes de armas, la usura internacional, los narcotraficantes): destruir una economía independiente, en franco ascenso que está compitiendo con potencias tradicionales. A nuestro país nunca le convino estar enfrentado al Brasil, y hay gente empecinada en manosear la historia buscando reabrir viejas heridas para mantener un distanciamiento innecesario y perjudicial a nuestros intereses.
Miremos los ejemplos de Japón, de Alemania, de Italia, de Francia, de Inglaterra, de México; todas estas naciones a pesar de haber estado alguna vez enfrentadas entre sí o con los norteamericanos han superado sus traumas y hoy día todas ellas han progresado y son potencias económicas.
En el lado opuesto del progreso está Chávez, armándose hasta los dientes; buscando o comprando aliados; ya tiene un eje Caracas-La Paz que pasa por Quito; díganme si no es igual a lo que hizo Hitler en sus comienzos. Y lo que es peor tiene apoyo del fundamentalismo islámico, así es que si se desata en esta zona una conflagración puede ser de consecuencias impredecibles.
Creo que el tema Itaipú, si bien es cierto que nuestro país necesita una mejor compensación, este gobierno lo maneja políticamente y no diplomáticamente, ha buscado el choque y no el acuerdo; mientras tanto Yacyretá pasó a segundo plano, y tengo entendido que el problema a solucionar es mucho mayor con la Argentina que con el Brasil. Pero en la agenda de Lugo, desde su campaña, está Itaipú; seguramente es la agenda que le prepararon sus mecenas.
Sin duda, en su geopolítica (o geoestrategia) nuestro país debe dar un giro de 180 grados, haya o no perspectiva de conflicto; porque si seguimos atados al carro del bolivariano lo único que vamos a recoger es miseria, dolor y hambre.

jueves, 16 de febrero de 2017

PROCLAMA DEL 17 DE FEBRERO DE 1936

PROCLAMA DEL EJERCITO LIBERTADOR

¡PARAGUAYOS!

¡PUEBLO ILUSTRE DE ANTEQUERA,
DE RODRIGUEZ DE FRANCIA Y DE LOS LOPEZ!

Vuestros Soldados en armas hemos asumido definitivamente en este día la guarda del honor del pabellón, del suelo intangible y de la vida misma de la Patria.
Os lo anunciamos.
Hemos escuchado el mandato imperativo de las gestas solemnes de nuestra historia.
Lo mismo que en el plebiscito armado de las milicias de Antequera, que nos dio el credo definitivo de la formación espiritual de la República; que en la cita de los Cuarteles del 14 de Mayo de 1811, que nos dio la soberanía internacional; que en los sufragios de esos mismos Cuarteles que afirmaron, en José Gaspar Rodríguez de Francia, el juramento colectivo de pervivir en el Río de la Plata como nación intangible e independiente a través de los siglos; que en las Juntas de las Milicias de Asunción de 1842, que engendraron con su espada la nacionalidad mejor gobernada del mundo bajo el idealismo colectivo de su intérprete fiel, don Carlos Antonio López; que en el Plebiscito de los Ejércitos de 1865, que se tradujo en la epopeya nacional de vencer o morir al lado de nuestro vocero irreductible Mariscal don Francisco Solano López, sosteniendo a la faz del planeta el principio de la no intervención como única norma del derecho internacional público americano, que ha de asegurar la convivencia de derecho a todas las naciones libres que integran la humanidad civilizada; lo mismo que en el nuevo plebiscito de vuestros Ejércitos, que acaba de consumarse durante tres años de campaña, a filo de espada, del uno al otro confín de nuestro Chaco inviolable, de barrer de él los detritus de hordas caídas sobre nuestras llanuras indefensas con el designio de arrebatarnos la heredad tricecular que nos amojonaron para siempre desde el Parapití nuestros progenitores Ñuflo de Chaves y sus Soldados en armas, mensajeros de nuestra gloriosa Villa de la Asunción; nosotros ahora venimos, a nuestra vez, a plebiscitar la protesta suprema de todo el pueblo de la República, de todos los hombres y mujeres amantes de su tierra, contra un régimen de bandidos de levita sobornados por el extranjero y de asesinos empedernidos que, a través de varias décadas de violento predominio, ha terminado por constituir el foco infeccioso de los mayores males internos y externos que jamás hayan atacado, con mayor peligro de muerte, la salud moral y material de la República.
Ya no existía patria, sino intereses de partido complotados permanentemente contra la suerte de la colectividad, como. única explicación de la larga hegemonía del grupo de políticos descastados que han arrojado al país al borde de su desaparición.
Toda la nación conoce el proceso de la dictadura descarada y de la industrialización de la política, que ha representado en el Gobierno del Paraguay, desde que se asentó sobre él, el grupo de paraguayos desnaturalizados que equipan la dirección del partido que ahora arroja del poder el brazo armado del pueblo.
No lo reanudamos en este momento, sino como concreción de algunos de sus desenlaces.
El Presidente Eusebio Ayala constituía el cuerpo del delito más acabado que ofrecía a la opinión sana de la República la avilantez sin límites de esa maffia adueñada de todos los resortes del poder.
En connivencia con los mandatarios y hombres dirigentes de 1913, firmó el Tratado Internacional del 5 de Abril de dicho año por el cual se estableció, con el sello de la República, la mentira de que Bolivia se encontraba en sus posesiones de 1907, a sabiendas de su falsedad.
Desde entonces Proclamó la indefensión armada del país como desideratum del llamado pacifismo paraguayo, mientras la invasión de Bolivia proseguía su avance sistemático hacia el río Paraguay.
El premio de esta doctrina derrotista no se hizo esperar. El negociador de aquel tratado infidente apareció investido del papel de máximo lugarteniente de intereses extranjeros que manifiestamente operaban detrás de la invasión boliviana. Se hizo capataz de empresas extranjeras y negrero del siglo XV, al servicio de ellas, para estrangular obreros paraguayos y mercar con las funciones de las más altas magistraturas, mediante pingües dividendos.
Gradualmente esa modalidad del negociador sobornado por el oro extranjero, prendió en todos los círculos dirigentes del régimen, y el derrotismo y la indefensión de la República, ya no fueron teorías del seráfico pacifista que firmó el Tratado Ayala-Mujía, sino el idearium mismo del partido de que era verbo encarnado.
Y vino la expiación de aquel crimen horrendo de complotación contra la seguridad exterior de la propia patria.
La guerra de las tribus se desató sobre nuestro pueblo, maniatado por los esfialtes ocultos en el sátrapa de Puerto Pinasco.
Por un sarcasmo de nuestro destino, era Presidente Generalísimo de los Ejércitos de la Nación que iban a dejar sus huesos en el vivac encendido del Chaco, nido ya de ametralladoras enemigas. Y he aquí que no pasó un día sin que el mandatario entendido con sus patrones extranjeros, no tratase de desbaratar por todos los expedientes a su alcance, las milagrosas victorias del Paraguay resucitado.
Omitamos los innumerables indicios del dolo, pero ahí está el gesto inequívoco de caín, el cuerpo del delito de la infidencia llevada al máximo grado de desparpajo: el ofrecimiento del armisticio a Bolivia, después de la victoria de Campo Vía, para evitar que fuera copado el resto del Ejército invasor.
Todo lo que hizo después hasta el irrisorio protocolo de Buenos Aires, no es sino la coronación del delito continuo de lesa patria, que arranca del Tratado de 5 de Abril de 1913 y termina con las últimas maquinaciones diplomáticas del nombrado presidente, quien pasará a la historia con la infamia de un traficante de la sangre y de la heredad de sus conciudadanos.
Si tal es la obra del jefe de la maffia, en lo internacional, qué decir de su impudencia en lo interior, que batió los records conocidos con su célebre veto de 1922 a la ley que convocaba a elecciones presidenciales, a objeto de permanecer en la primera magistratura, y con su tentativa de reelección en la misma, de que ha sido testigo la República en las últimas etapas de su presidencia.
¡Y es este espécimen de traidor nato a su país, el que logró sobornar con el oro al General paraguayo que le facilitó el armisticio de Campo Vía, para convertirlo en su guardaespalda a sueldo desde el Alto Comando del Ejército; y el que, por lógico desenlace de sus infidencias al Paraguay, se ha atrevido a valerse de este último para seducir a prisión y proscribir del suelo de la Patria, a nuestro único jefe auténtico, el Coronel don Rafael Franco, símbolo y espejo viviente de las más excelsas virtudes que palpitan en las filas de vuestro Ejército Libertador!
Como consecuencia de este atentado, el Presidente Ayala se ha echado en brazos de sus encubridores, los políticos asesinos del 23 de Octubre, responsables criminales y civiles de la masacre de estudiantes de aquella fecha; y proyectaba la destrucción del Ejército Libertador para reemplazarlo con una Guardia Cárcel mercenaria.
No mencionaremos el cuadro angustioso de la desesperación popular, que los vampiros del régimen, anidados en el círculo presidencial, agudizan, de día en día, para fomentar la servidumbre. El hambre golpea todos los hogares. ¡Han muerto en el Chaco 30.000 paraguayos; se han quemado millares de millones de pesos, y la posguerra se debate en una incertidumbre general sobre las soluciones más urgentes que reclaman esa catástrofe internacional traída sobre el país por el régimen, y todas sus consecuencias sobre el presente y el porvenir de la familia paraguaya!
Y se especula sobre el hambre, y el pueblo señala con su dedo a los criminales que quemaron cañaverales para encarecer el azúcar y juegan hasta al alza de precios de los alimentos, respaldados en su impunidad.
No hay un resquicio por donde respirar en la prensa, montada al servicio exclusivo de la maffia gobernarte. Se acabaron todas las garantías constitucionales; fuera de las claques del régimen, los paraguayos son parias, sin derecho de emitir sus ideas, ni de reunirse ni de gozar ninguno de los atributos de la ciudadanía.
Pero todo ello fuese aun soportable, de no acaecer como acaecen nuevos planes de cercenamiento de la soberanía territorial de la República y de frustramiento irremediable de todas las victorias de vuestros Ejércitos en la guerra del Chaco, a que se aprestaban el mandatario infiel y sus cómplices.
A eso no nos resignamos. Un solo día más de inacción, habría sido de nuestra parte una deserción del deber perentorio de asumir la soberanía originaria del pueblo paraguayo, a fin proveer vitales necesidades de su organización y seguridad comprometidas.
Y en este terreno, cumplimos en declarar, a la faz del mundo, que hacemos nuestro el principio de la mayor defensa nacional que registra la Europa contemporánea. “Ningún Estado tiene Juez superior a sí mismo y puede comprometer su porvenir por el bien de otro Estado”.
Decretamos, en consecuencia., que cesan en sus funciones el Presidente de la República doctor Eusebio Ayala y todo el personal de su administración en los tres Poderes del Estado.
¡Paraguayos!
Vuestros soldados en armas os juramos cumplir con nuestra misión: la Nación será restituida al nivel de su historia en el Río de la Plata, al libre dominio de su suelo y a la grandeza de su porvenir.

Asunción, Febrero 17 de 1936.

Teniente Coronel, Dn. F.W. SMITH
Teniente Coronel, Dn. CAMILO RECALDE


Capitán aviador, Dn. Francisco Montanaro, Mayor Dn. Isaías Báez Allende, Mayor Dn. José C. Britos, Mayor Dn. Juan Martincich, Mayor Dn. Leandro González, Mayor Dn. Francisco Andino, Capitán de Fragata Dn. Manuel T. Aponte, Capitán de Corbeta Dn. Néstor Martínez Fretes, Capitán Dn. Federico Varela, Capitán Dn. Federico Jara Troche, Capitán Dn. Alfredo Amarilla, Capitán Dn. Rafael Guerrero Padín, Capitán Dn. Alberto Gustale, Capitán Dn. Hermes R. Saguier, Capitán Dn. Julio R. Cartes, Mayor Rva. Dn. Fidel Ferreira, Teniente 1ro. Dn. César Mallorquín, Teniente 1ro. Dn. R. Bejarano, Capitán Dn. Agapito Céspedes, Capitán Dn. Efigenio Adorno, Capitán Dn. E. López Martínez, teniente Dn. Alfredo Brizuela, Teniente 1ro. Dn. Juan B. Sartorio C., Teniente 1ro. Julio R. Acosta, Teniente Dn. Demetrio Miño, Teniente 2do. Dn. J. Martínez Barrios, Subintendente 2do. Dn. Jorge Thompson Molinas, Capitán Dn. Aureliano Mendoza R., Capitán Dn. Lindolfo González, Teniente 1ro. Dn. Basilio Bogado, Teniente 2do. Dn. Cándido García, Teniente 2do. Dn. Carlos Aguilera Mazo, Subintendente mil. 2da. Víctor Bogado, Teniente 1ro. Rva. Dn. Vicente C. Semidei, Capitán Dn. Octavio Barrios Díaz, Teniente 2do. Dn. F. Jara Méndez, Teniente 1ro. Rva. Dn. Jorge Estigarribia, Teniente 2do. Dn. Alcibiades Varela, Teniente 2do. Dn. Carlos Díaz León, Teniente 1ro. Dn. A. R. Fuster, Teniente 2do. Dn. Luis Aquino, Teniente 1ro. Dn. Edrulfo A. Carballo, Teniente 2do. Dn. Carlos Morel, Maquinista de 2da. Dn. O. Rocholl, Capitán Rva. Dn. Rogelio Benítez, Capitán Dn. Elide Báez, Contador 2do. de Marina Dn. Luis Díaz de Bedoya, piloto aviador Dn. Orlando Salerno Netto, Teniente 2do. de Marina Dn. José Céspedes, Teniente 1ro. de Marina Dn. Lorenzo Díaz Benza, Capitán aviador Dn. Gregorio Morinigo, Teniente 1ro Dn. Juan J. Saccarello, Mayor Dn. Timoteo Aguirre, Teniente coronel Dn. Tranquilino Ortiz Cabral, Teniente 1ro. Dn. Ramiro A. Escobar, Teniente 1ro. Dn. A. Carrillo, Capitán Dn. Juan F. Garay, Teniente 1ro. de Marina Dn. Arnulfo Rojas, Teniente 1ro. de Rva. Dn. Oscar Valdovinos C., Teniente Dn. Manuel Ramos Giménez, Teniente 1ro. de Rva. Dn P. Da Rosa, Capitán aviador Dn. V. Vallejos, Maquinista corbeta Dn. Ramón Gill, Teniente 1ro. aviador Dn. J. Fernández, Teniente 1ro. de Marina Dn. J. Agüero Mora, Piloto aviador Dn. Abel Vera y Aragón, Teniente 2do. Dn. Dionisio Bareiro, Capitán de corbeta Dn. Porfirio Machuca, Teniente 2do. de Marina Dn. Raúl Gutiérrez, Sof. Principal Dn. José Luis Chilavert, Teniente 1ro. Dn. Américo Villagra, Capitán Dn. Fabián Saldívar Villagra, Teniente 1ro. Dn. Cesareo Riquelme, Teniente 1ro de Rva. Dn. Manuel Fernández, Teniente 2do. Dn. Zacarías Servian, Teniente 1ro. Dn. Manuel González R., Teniente 1ro. de Rva. Dn. R. Sotomayor, Capitán Dn. Pablo Giménez y Núñez, Capitán Dn. Eulalio A. Facceti, Capitán Dn. Julio C. Zarza, Teniente 1ro. de Marina Dn. J. Martínez Ramela, Teniente 1ro Dn. Alfredo Martínez Chaves, Teniente 1ro. Dn. Flaviano E. Yegros, Maquinista Corbeta Dn. José Tomás Fiandro, Guardiamarina Dn. Manuel Fleitas Domínguez, Contador 1ro. Dn. F.T. Ramírez, Contador 2do. de Marina Dn. Augusto Rojas González, Contador 1ro. Dn. Gregorio Núñez, Maquinista de 1ra. Dn. Ladislao Montiel, Teniente 1ro. de Marina Dn. Raúl Vera, Teniente 1ro. de Marina Dn. J. Muñoz Chaves, Teniente 1ro. de Marina Dn. Néstor Rodríguez, Teniente 2do. de Marina Dn. Felipe Quevedo, Capitán Dn. Milciades Larrosa, Teniente 2do. de Marina Dn. Hilario Gómez, Maquinista de 1ra. Dn. D. González, Piloto de 2da. Dn. S. Galeano, Teniente 1ro. de Marina Dn. Heraclio Rojas, Teniente 1ro. de Marina Dn. J.A. Sotomayor, Contador de 2da. Dn. Raúl Rolón, Capitán aviador Dn. Juan Doldán, Teniente aviador Dn. Luis Ugarriza, Teniente 2do. aviador Dn. H. Gómez Lezcano, Teniente 2do. aviador Dn. Homero Duarte, Teniente 2do. aviador Dn. Lucio Ayala, Teniente 1ro. aviador Dn. Héctor Vallejos, Teniente 1ro. observador Dn. Juan Amarilla Ortiz, Capitán Dn. Juan B. Montes, Teniente 2do. Rva. Dn. Roberto Argüello, Teniente 1ra. aviador Dn. Martínez B., Teniente 1ro. de Rva. Dn. L. Chilavert, Capitán Dn. Atilio Tellez, Teniente 1ro. Dn. Alfonso V. Campos, Capitán de Rva. Dn. R. Carreras, Teniente 2do. de Rva. Dn. Víctor Martínez, Teniente 2do. de Rva. Dn. J. Durmin, Teniente 2do. de Rva. Dn. D. Enciso B., Teniente 1ro. aviador Dn. Rogelio Etcheverry, Capitán Dn. J. Martínez, Teniente 2do. Dn. Reinaldo Sosa, Capitán Dn. Carlos Antonio Vittone, Teniente 1ro. de Rva. Dn. Pablo Ascurra, Teniente 2do. de Rva. Dn. González N., Armero 1ro. Dn. J. Crichigno, Armero 2do. Dn. J. Ruiz, Teniente 1ro. de Marina Dn. Narciso Echagüe Vera, Capitán Dn. Osvaldo Ortiz, Teniente 1ro. de Rva. Dn. Vicente C. Ramírez, Capitán Dn. Francisco Miranda D., Teniente 1ro. Dn. Iván Mazo Báez, Teniente 2do. Dn. G. Etcheverry, Teniente 1ro. Dn. Quintín Parini, Teniente 1ro. Dn. José Lombardo, Teniente 2do. Dn. F. Achinelli, Capitán Dn. Eustacio Rojas, Teniente 1ro. Dn. N. Jiménez, Capitán Dn. Alfredo Pla, Teniente 2do. C., Dn. J.I. Cristaldo, Teniente 1ro. Dn. Leandro Alderete, Teniente 1ro. Dn. Ramón Servián, Teniente 2do. sanidad Dn. Oscar Brizuela, Teniente 1ro. Dn. J. Garcete, Capitán Ginés Talavera, Teniente 2do. administración Dn. N. González, Teniente 2do. Dn. F. Barrios Acosta, Teniente 2do. Marina Dn. Sergio Recalde, Teniente 1ro. de Marina Dn. Stenio Valobra, Oficial administración 3ra. Dn. Carlos A. Laran, Capitán Dn. Enrique Paat, Teniente 1ro artillero Dn. A. Montanaro, Contador 2do. de Marina Dn. Francisco Rodas, Teniente 1ro. de Rva. Dn. M. Vidal, Teniente 1ro. Dn. Manuel Brítez, Teniente 2do. Caballería Dn. F. Lamas, Capitán Dn. José Rosa Aranda, Teniente 1ro. de Marina Dn. Lázaro Aranda, Capitán Dn. Cirilo A. Rivarola, Maquinista Dn. Pedro Fiore, Teniente 2do. de Rva. Dn. A. Martínez, Teniente 1ro. de Marina Dn. Morinigo Delgado, Teniente 1ro. de Marina Dn. Heriberto Osnaghi, Capitán Dn. Alberto Meyer, Teniente 2do. Dn. Atilio Gómez Zelada, Capitán Dn. Tomás Urdapilleta, Teniente 1ro. Dn. Alfredo Galeano, Teniente 1ro. Dn. Zenón Morinigo, Mayor Dn. Salvador García Soto, Mayor administración Dn. Juan Lisboa, Teniente 1ro. Dn. Pablo F. Silva, Teniente 1ro. Dn. A. Carrillo, Teniente 2do. Dn. Juan A. Mongelos, Teniente 1ro. Dn. Luis A. Baruja, Teniente 2do. de Rva. Dn. Enrique Molinas, Teniente 2do. de Rva. Dn. Pedro Bedoya, Teniente 1ro. de Cab. Dn. Claudio Luis Gutiérrez, Teniente 2do. de Marina Dn. P. Guanes, Teniente 1ro. Dn. Enrique Sánchez, Radiooperador Dn. Felipe Sienrra, Contador de 3ra. Dn. Rafael Laurino, Contador 2do. de Marina Dn. Luis Jara Caballero, Contador 1ro. Dn. Ramón Centurión, Teniente 1ro. de Marina Dn. Sindulfo Gill, Maquinista de 2da. Dn. Eduardo Vega Aramburu, Teniente 2do. de Marina Dn. Raúl Pereira Aguinaga, Radiooperador Dn. Pedro Arrúa, Suboficial mayor Dn. Felipe Parra, Guardiamarina Dn. Víctor Careaga, Suboficial mayor Dn. Antonio Giménez, Contador de 3ra. Dn. César Arce, Teniente 1ro. de Marina H.C. Dn. Eugenio D’Giers, Maquinista de 1ra. Dn. Juan R. Galeano, Teniente 1ro. de Marina Dn. Wenceslao Benítez, Capitán de corbeta Dn. Marcos A. González, Mayor Dn. Antonio E. González, Capitán Dn. Juan Antonio Jara, Capitán Dn. Marcos A. Caballero G., Capitán Dn. Oscar Mora, Capitán Dn. Enrique Velilla.

domingo, 5 de febrero de 2017

“Payo, Payo que grande sos...”

El hombre sabe perfectamente lo que está haciendo, esta situación, que él creó y provoca, es la propaganda que necesita para ser luego el candidato político, seguramente presidencial; es el mismo camino que otrora tomaron otros líderes mesiánicos que una vez en el poder resultaron mil veces más corruptos que los que les precedieron y llevaron al desastre y arruinaron sus naciones. Lo que está haciendo este señor no es nada nuevo, él se está inventando como líder; pero no en solitario, es probable que atrás haya un poderoso cartel corporativo que le apoye, la prensa incluida que no deja de publicitar cada una de sus acciones, no importa que se hable bien o mal de él, pero que se hable; propaganda que le dicen.
Este personaje que ahora está en el candelero, a simple vista debería estar encerrado en un psiquiátrico no en una cárcel común; y los que lo siguen o creen en él que me disculpen, pero en mi opinión son ilusos, tarados o locos, vivos y oportunistas aparte. Seguir a un personaje así es no conocer nada de política ni de historia.
Hay que recordar que a Hitler también lo metieron preso, y fue la mejor publicidad que recibió, además de estar muy bien tratado, en la cárcel escribió su famoso libro “Mi lucha”, un “refresh” del marxismo, que vendió millones de copias y no pagó un solo marco de impuesto por ellas, y cuando uno de rentas le requirió la deuda al poco tiempo este desapareció. Otro dato, por ese entonces en Inglaterra había un émulo de Hitler que se vestía igual al austríaco, mismo bigote, mismo atuendo y discurso, y lideraba un movimiento similar que estaba muy activo por las calles de Londres, pero los ingleses tuvieron el buen tino de encerrarlo por tres décadas y no soltarlo al año.
Sabemos que en el Paraguay hay muchas cosas que están mal, como la justicia y sobre todo el legislativo; pero este señor no viene para arreglar nada, sino para destruir y arruinar lo poco bueno que hay; porque no todo es un desastre en nuestro país.
Fíjense el caso venezolano, antes de Chávez y ahora; no era un paraíso, había problemas de seguro, desigualdad, etc.; pero hoy día es un infierno, el neobolivarianismo destruyó todo; y el barinense llegó al poder haciendo quilombo, con un discurso populista y anticorrupción, de la misma manera que lo está haciendo ahora este señor, y lo peor que le pudo hacer el difunto al pueblo venezolano fue legarles a su fiel escudero, el infradotado e inmoral Maduro.
Pero bien, en gustos no hay nada escrito, es más para "mejorar" la situación del Paraguay, a los seguidores de este señor les doy una idea: qué les parece una dupla Payo-Lugo o viceversa; noten un detalle, los medios ya no le dicen Paraguayo, solo “Payo”, que es más simpático y entrador en la masa, es más fácil para gritar o cantar como la marcha peronista, sería: "Payo, Payo qué grande sos…”. Pero antes de votar fíjense cómo está Venezuela ahora y verán cómo pueden llegar a dejar estos dos el Paraguay.
El fanatismo no conduce a nada, y el juego político hay que entenderlo para no caer una y otra vez en la misma trampa. Hay que entender que los sentimientos nacionalistas son muy bien aprovechados por los oportunistas de siempre, sentimientos que terminan llevándonos a una dictadura mucho peor y más destructiva. Hay que entender que la masa cuando se mueve no razona, no tiene pensamiento propio, de ahí que sea muy fácil manipularla con estos líderes inventados de la noche a la mañana.

http://www.paraguaymipais.com.ar/opinion/payo-payo-grande-sos/

viernes, 3 de febrero de 2017

Un cumpleaños de 15 muy popular


Buenos Aires, febrero de 2004

Hoy, 3 de febrero de 2004, se cumplen 15 años de la caída del dictador Alfredo Stroessner Matiauda, quien gobernó al Paraguay por 34 años 5 meses y 27 días (sumar los días de años bisiestos), superando largamente los gobiernos del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López e Higinio Morínigo, y también la solapada dictadura del partido Liberal que desde el año 1904 hasta 1936 controló al Paraguay rotando las figuras presidenciales a medida que se desgastaban políticamente, pero sin soltar el poder que mantuvo a sangre y fuego.
Aquel 3 de febrero de 1989 me hallaba en Buenos Aires, en el trabajo me entero del golpe que en un primer momento se creía que hubo centenares de muertos, por suerte no fue así. Había pasado apenas una semana del suceso y sin tener planeadas mis vacaciones en el Paraguay de pronto me encontré con mi familia en viaje a Asunción. Al llegar vimos que aún quedaban algunas señales de los daños causados por los cañones y ametralladoras a lo largo de la avenida Mariscal López, que rápidamente iban reparando.
Allá me reuní con varios amigos, todos eufóricos por la novedad de no tener más al viejo dictador. Y hay un par de anécdotas, contadas por ellos, que recuerdo; la de Juan Carlos es la más simpática.
El era de familia de extracción liberal, aunque no militaba siempre fue contrario al gobierno del “rubio”, como solía llamarlo, y no veía la hora de que cayera o se muriera; pero resulta que la noche del golpe estaba durmiendo, como la gran mayoría, y pensaba que los estruendos de las bombas que oía a lo lejos eran parte de los festejos por San Blas, y siguió durmiendo. Al otro día se entera de la novedad y le dio mucha bronca, no porque cayera Stroessner sino porque se perdió el acontecimiento que tanto había esperado; él me decía: “Mirá, 34 años esperando que caiga y cuando lo echan estoy durmiendo y me lo pierdo, te das cuenta”.
A otro amigo le pasó lo siguiente: iba manejando tranquilamente su escarabajo en la cálida y apasible noche asuncena por la avenida El Paraguayo Independiente y de pronto le aparece, de contramano, un tanque; tan grande fue su sorpresa que no atinó a nada, éste lo chocó y pasó por encima del pobre auto. Relataba tan graciosamente su desgracia que provocó la hilaridad general a pesar de ser digno de conmiseración por las secuelas que mostraba del accidente: cabeza y brazo totalmente vendados, renguera y numerosas magulladuras en todo el cuerpo. “Se imaginan, en Asunción una ciudad tan tranquila, que de repente te aparezca un tanque de guerra y chocar con él; es algo insólito”, decía mientras reía.
Pero anécdotas aparte y tratando de ser lo más objetivo posible, que es la única manera de poder analizar un hecho histórico-político, encuentro que después de 15 años poco o nada ha cambiado y, por el contrario, mucho ha empeorado. Que el cambio, raje de Stroessner, era necesario no hay duda; pero, realmente, ¿fue un cambio o un recambio?
Las auténticas revoluciones realizan cambios políticos profundos, dando giros de 180 grados, a babor o a estribor; pero los hechos posteriores al golpe del 3 de febrero nos demuestran que el consuegro golpista al agarrar el timón, a lo sumo lo habrá movido un par de grados, porque él fue el alumno más aventajado de la escuela stronista.
El general Andrés Rodríguez, primer presidente posdictatura, nos regaló antes de pasar a peor vida (ya que es muy difícil que donde esté viva mejor de lo que la pasó en ésta), previa senaduría vitalicia, al ingeniero-empresario. A propósito, se me ocurre una pregunta, qué hubiera pasado si los líderes políticos de ese entonces, que se llenaban y se siguen llenando la boca con la palabra democracia, le hubieran negado esta senaduría, ¿hubiera soltado el poder?… Después vinieron Cubas Grau, la muerte de Argaña aún no esclarecida, el Marzo Paraguayo con los inocentes asesinados en la plaza, Oviedo en el exilio, Machi y ahora Duarte Frutos.
Pero lo verdaderamente importante, que debemos tener en cuenta, es ¿qué pasó en estos años posdictadura con la situación del hombre común en el Paraguay?; ya que los que liberaron al país de la tiranía se supone que trabajan para él (ojo quiero decir para el hombre común, no para el dictador), es indudable que se fue deteriorando.
También, al principio se creía que con la caída del “rubio” muchos volverían del exilio y el Paraguay se repoblaría rápidamente. “Se acabaron los exiliados”, dijo Oviedo. Sí, muchos retornaron, pero poco a poco muchos también re-retornaron; el entusiasmo se fue diluyendo para luego continuar la emigración de compatriotas como en las mejores épocas de la dictadura.

El drama actual
Dos hechos. Hace pocos días, en un programa radial de la colectividad paraguaya, una señora que recién llegaba del Paraguay con su familia, para radicarse en la Argentina, contaba más o menos lo siguiente: venía espantada, prácticamente huyendo de su país (nuestro país), una de las razones era el horror que le produjo enterarse que a su hijo le estaban ofreciendo drogas en el colegio, un chico apenas adolescente; la droga se la ofrecen a la juventud, al principio, gratis para enviciarlos. Por otra parte, un suceso terrible: un chofer chocó a un vehículo, muriendo en la colisión el ocupante del otro rodado, que era un conocido narco, los amigos de éste rápidamente secuestraron al chofer que apareció a las pocas horas muerto con más de cincuenta impactos de bala. Si las cosas siguen así, no va a faltar mucho para que se hable del “cartel de Asunción o de Pedro Juan”.
En la cuestión económica no nos va mejor; nuestra moneda está como el dinero argentino de las décadas de los setenta y ochenta; se acuerdan los chistes que se hacían diciendo que los argentinos eran todos “millonarios”, porque ganaban millones de pesos; pero para comprar una gaseosa, por ahí ésta les costaba cientos de miles, así de depreciada estaba su moneda; bueno ahora nosotros somos los nuevos “millonarios”.
Y si en los rubros seguridad y economía no nos va bien, me quieren explicar cómo nos va a ir mejor en salud y en educación.
Lo cierto es que a tres lustros de la caída del longevo ex dictador en el Paraguay se realizan todos los años dos festejos muy especiales: el primero del calendario es el 3 de febrero, la caída de la dictadura; y el segundo, el 3 de noviembre, aniversario del “rubio”, festejo que realizan los vecinos del barrio San Pablo (ex barrio Stroessner) con bombas y cañitas voladoras, seguramente acompañados por vecinos de otros barrios; cumple este año, si llega, 92 pirulos. ¿Lo irá a saludar su vecino Oviedo?


viernes, 23 de diciembre de 2016

PARAGUAY EL PAÍS MÁS DEMOCRÁTICO DE AMÉRICA EN SU FUNDACIÓN

23-12-2016

En estos días, con este asunto de las elecciones en USA, aprendimos algo sobre su sistema de gobierno, que no se ha modificado desde que los padres fundadores de la Constitución y su república decidieron que sea así: el sistema indirecto, por electores. O sea que la tan mentada democracia norteamericana, que ellos difunden y buscan imponer en el mundo, directa e indirectamente con su apoyo a opositores a veces de izquierda, a veces de derecha y hasta a extremistas fundamentalistas, ELLOS NO LA PRACTICAN; porque el sistema norteamericano está visto que no es una democracia plena y directa, es una SEMIDEMOCRACIA, algunos la definen como plutocracia, que sería el gobierno de unos pocos o los más ricos y destacados vecinos o ciudadanos; o sea que ellos pretenden para los demás lo que jamás ellos harían: DEJAR QUE EL PUEBLO DECIDA DIRECTAMENTE QUIÉN VA A SER SU PRESIDENTE.
Quede claro que su forma de gobierno no me parece mal, todo lo contrario, lo que me parece mal es que busquen imponer el caos, la anarquía, el populismo y hasta dictaduras teocráticas con la excusa de democratizar el mundo; lo que conlleva que, al revés de ellos, en estos países no se pueda consolidar una oligarquía o plutocracia realmente nacional, por supuesto que esto es muy conveniente a sus intereses, y no hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que los adelantados de esta política proyanqui son justamente aquellos que gritan "abajo el imperio" o se proclaman “antiimperialistas”.
Es importante entender esto, ya que los grupos autodenominados "progresistas", profundamente ideologizados, son los que arruinan las economías, pauperizan la cultura y no permiten que se consolide una clase social, de trabajo y emprendedora, que pueda elevar el estándar de vida de la nación y la proyecte más allá de sus fronteras.
Bien, esta introducción vale para la transcripción que pongo más abajo, para que vean que nuestros padres fundadores de la República del Paraguay también tuvieron un criterio similar a aquellos norteamericanos, y me atrevería a decir que su postura fue aún más democrática que los del norte, al realizar estos una convocatoria a asamblea, para su época multitudinaria, con vecinos del interior de la provincia, para decidir su forma de gobierno apenas transcurridas dos semanas de la revolución que depuso al antiguo régimen español. Y que si no tuvimos continuidad como ellos, fue gracias a que supieron estos muy hábilmente, ya sea con los grupos mencionados arriba o vía logias secretas, apoyando a una clase en extremo corrupta o corrompible, trastocar y arruinar permanentemente cualquier atisbo de desarrollo auténticamente soberano y nacional que les pueda hacer competencia.
Transcribo la histórica acta:
“En la ciudad dela Asumpcion del Paraguay a veinte y ocho de Mayo de mil ochocientos once los Señores Governador Yntendente Don Bernardo de Velasco, y Consocios Doctor Don José Gazpar de Francia y el Capitán Don Juan Baleriano de Zevallos y el Señor Comandante del Quartel General dela Plaza Capitán Don Pedro Juan Cavallero dixeron: Que habiendo conseguido con sus oportunas Providencias conserbar el sociedo y tranquilidad dela Provincia: Era ya conveniente disponer la celebración dela Junta general, consiguiente alo que tenían acordado en conformidad delos Oficiales y demás Tropas aquarteladas en esta Plaza según se notició al Público por medio del Bando de diez y siete del corriente con el justo fin de establecer el régimen y govierno que deba observarse en adelante y comentar la forma de unión y relaciones que esta Provincia haya de tener con la de Buenos Ayres; y aunque deseaban de quanto antes se verificase esta Asamblea, pero considerando que debían asistir a ella no solo los Diputados delas Villas y Poblaciones, más también muchos vecinos principales moradores en Campaña a larga distancia: Señalaban el día diez y siete del siguiente mes de Junio, acordando al mismo tiempo que los referidos Consocios de Govierno verificasen la citación y convocatoria por medio de Oficios y Esquelas, y finalmente que debiendo formarse Expediente de todo lo ocurrido en el particular se agregue este Auto a las contestaciones Oficiales que antecedieton entre los Señores Governador y Comandante del Quartel con los Bandos publicados en su razón para su conocimiento y constancia en todo tiempo. Así lo acordaron proveyeron y firmaron de que doy fe.
Bernardo de Velasco; Doctor José Gaspar de Francia; Juan Baleriano de Zevallos; Pedro Juan Cavallero. Ante mí: Jazinto Ruiz, escribano público y de Govierno."

Fuente de la transcripción: Colección Doroteo Bareiro, "Dr. José Gaspar Francia", vol. I, p. 108-109, versión digital.


http://www.paraguaymipais.com.ar/opinion/paraguay-pais-mas-democratico-america-fundacion/

domingo, 11 de diciembre de 2016

¿POR QUÉ EL FMI TIENE TANTA MALA FAMA?

A principios de la década de 1990 llegó a la Argentina un funcionario de la famosa y antigua banca inglesa Baring Brothers, y el diario “La Prensa”, de Buenos Aires, envió a un periodista a entrevistarlo, lo que recuerdo claramente de la nota fue lo siguiente; el periodista le preguntó: “Dígame, ¿por qué ustedes tenían tanta mala fama en el siglo pasado?”, y el funcionario le respondió: “Porque éramos la única banca no hebrea”.
Con esa simple respuesta el funcionario dijo mucho; la mala prensa de la Baring era una cuestión de competencia económica que respondía a un poderoso cartel financiero que mayoritariamente manejaba los préstamos internacionales a Estados o naciones.
El ataque difamatorio, provenía de la prensa, la propaganda, la historia, el manejo político de la cuestión cultural; que indirectamente le decía a la Baring “no te metas en nuestros negocios que te destruiremos”; al final, pocos años después esta de disolvió, pero por otros motivos. Que se entienda que mi interés no es defender el accionar de la banca Baring sino tratar de entrever el juego de la banca internacional constatando que aquellos que la atacaban tampoco eran mejores.
Bien, como sabemos desde hace tiempo el FMI (Fondo Monetario Internacional) es denostado y desprestigiado, pero recordemos que este Fondo no es un banco, …es un fondo!; y tiene su página web donde brinda información sobre su actividad, a la cual aconsejo entrar y así conocer personalmente de qué se trata.
El FMI presta dinero a sus socios, los países que lo conforman (más de ciento ochenta), cuando tienen una emergencia, siendo los plazos para la devolución no muy largos y los intereses bajos, en algunos casos inexistentes para naciones en desarrollo. Los estados que reciben dichos préstamos deben devolverlos en pocos años, y si te prestan dinero en esa condición también es lógico que sean auditados por quien lo presta.
Pero para entender mejor lo que es un “fondo”, como el FMI, imaginemos un grupo de chacareros y estancieros, pequeños y grandes, digamos unos quinientos que un día se reúnen y deciden crear un fondo común de reserva para ayudarse mutuamente en casos de emergencia, y el capital del mismo sería integrado de acuerdo a la capacidad de cada uno: el que tiene 100 hectáreas pondrá $ 100, el de mil $ 1.000 y así sucesivamente; y las condiciones para recibir la ayuda, cuando uno de los socios lo solicite, un equipo de asesores, constate la emergencia y la capacidad de devolver el capital más un mínimo interés, supongamos del 2 o 3%, y en algunos casos 0% de interés. El plazo de devolución no excederia el tiempo de una cosecha o dos a lo sumo. Esta estrategia de rápido retorno es para que el fondo no se descapitalice, se recupere rápido y pueda asistir a otros agricultores cuando lo requieran.
Pues bien, este instrumento financiero, ¿a quiénes creen que perjudicaría o molestaría? Sí, acertaron, a la banca privada local; ya que con este tipo de autogestión, o autoayuda, sistema solidario, la banca que vive de los préstamos a dichos agricultores, a tasas mucho más altas, tasas usurarias, banca que cuando más necesitado estás más interés impone, o sea que te tira un salvavidas de plomo; esta banca indudablemente se vería perjudicada en su negocio, y si el ejemplo cundiera en otras partes sería un desastre: ¡tendrían que bajar los intereses! Además de no poder quedarse con muchos bienes ajenos por dos pesos, bienes que luego pueden venderlos o rematarlos a 100.
Entonces esta usuraria banca como respuesta al molesto fondo campesino. Implementaría las estrategias de atacar y criticar al organismo creado por la gente del campo y de alguna manera, a no dudar, vería de infiltrar de forma solapada a alguno de sus hombres para manejar, obstruir o desviar los intereses del grupo de manera de destruirlo internamente.
Pero la mala fama del FMI no proviene exclusivamente de afuera, sino también de adentro, de algunos de sus directivos (como es el sonado caso de Strauss Kahn, de extracción socialista y frustrado candidato a la presidencia de Francia y otros); directivos de gobiernos populistas que no hacen absolutamente nada por cambiar la imagen y explicar a la gente el sentido del Fondo y que toda la propaganda en su contra es un engaño mayúsculo.
Es claro entonces que hay directivos del FMI que son los quintacolumnistas de la banca privada y representan a gobiernos en muchos casos populistas, conducidos por demagogos y corruptos, que suelen negociar con dicha banca alguna “pequeña” participación por cada préstamo (de miles de millones de dólares) que solicitan; préstamos que nos hipotecan por varias generaciones.
Entonces, la respuesta a ¿por qué tiene tanta mala fama el FMI? es: porque es evidente que el Fondo perjudica a un sector financiero muy poderoso; igual que la vieja banca Baring que comenté al principio, y a quienes no les conviene que los Estados reciban ayuda de ningún tipo de Fondos solidarios.
¿Y cómo se defienden estos banqueros en la actualidad? Aquí entran a jugar los movimientos de izquierda progrepopulista que, consciente e inconscientemente, funcionan como ariete del sector de la usura internacional, quienes en las sombras se ve que son los que financian y manipulan muy exitosamente a los reaccionarios, fascistas e idiotas útiles, que perfectamente organizados, como en un baile sincronizado de la danza de los vampiros, con banderas del Che, de Lenin, de Castro, rostros cubiertos y palos, llevan alegremente a la ruina a sus naciones.
Por último, les diría a estos románticos nihilistas que gritan “¡abajo el FMI!” y afirman que acordar con el Fondo “¡es traición a la patria!”: que recurrir a un fondo común no es caer en manos de los buitres; que si no se dan cuenta que pedir prestado a banqueros al 8-10% es mucho peor que pedir al 2-3%… Y que entiendan que son justamente ellos, con su postura y actitud, los que traicionan los intereses de ese pueblo que dicen representar; que lo que están haciendo con sus protestas es engordar a los buitres… en fin, les diría lo que dijo un exfuncionario argentino: “¡Muchachos, no nos tomen por boludos!”.